Agroland SA consiguió, este martes 9, la viabilidad de la Junta de Maldonado para desarrollar un hotel de campo, con excepciones a la normativa edilicia, vinculado con el establecimiento Bodegas de Garzón. La propuesta, que ingresó en enero a la Intendencia de Maldonado (IDM), implica una construcción de 4.500 cuadrados en un padrón que supera las 20 hectáreas y llegó al legislativo con informe favorable del intendente nacionalista Miguel Abella.
La excepción consiste en habilitar la construcción en una sola planta en lugar de tres, como establece la normativa, por lo cual la ocupación del suelo pasará de 1.500 metros a 4.500 metros. El objetivo de los desarrollistas es integrar el hotel de campo al proyecto general de Bodegas de Garzón e implantarlo de manera que quede “muy mimetizado” con las rocas y la vegetación del lugar, explicó el arquitecto Marcelo Fernández, a cargo del proyecto, a los ediles de la Comisión de Obras que evaluaron la propuesta.
El futuro hotel de lujo tendrá 25 habitaciones y un módulo con gimnasio y spa en un espacio equivalente al de tres habitaciones, además de piscina. Se ubicará donde hoy se encuentran los helipuertos y ocupará a 27 personas en baja temporada y a unas 45 en verano, aparte de los empleos que genere la construcción, adelantó Fernández. Las obras comenzarían apenas se aprueben los planos en la IDM y demandarían dos años, según el arquitecto. Estimó que quedaría pronto “en la primavera de 2029”.
El alojamiento “exclusivo” apunta a fortalecer la oferta turística de Bodegas de Garzón, sobre todo de brasileños que frecuentemente reclaman hospedaje, y a “interactuar” con el Club de Vino, cuyo estacionamiento se ampliará para incorporar los vehículos de los huéspedes.
“Hoy la bodega y todo lo que es el restorán están funcionando con muy buen turismo y este es un proyecto que es fundamental para nosotros; urge hacerlo lo antes que podamos”, dijo Fernández.
Paralelamente, se espera que el nuevo servicio incremente la captación de grupos de golfistas en baja temporada, ya que los huéspedes tendrán la opción de usar el campo de golf de Agroland, ubicado a unos 15 kilómetros de distancia. Fernández recordó que el camino hacia la bodega, de 7,5 kilómetros, fue asfaltado “en combinación con la IDM” para ofrecer más comodidades a los visitantes.
Agua, saneamiento y protección del monte nativo
Un tema clave en el desarrollo de la zona de Garzón y José Ignacio es la necesidad de obras de infraestructura en saneamiento y agua potable, que ha superado ampliamente la capacidad para la que fue construida. En cuanto a esto, Fernández aseguró que Agroland “ampliará la planta depuradora de toda la bodega” para tratar las aguas servidas.
Algo similar se proyecta con el sistema de abastecimiento de agua potable para la bodega, para que también comprenda al hotel. “Hay un trabajo de infraestructura importante”, sostuvo el arquitecto, quien agregó que las líneas del tendido eléctrico, que actualmente son aéreas, se harán de forma subterránea para no afectar la vista del paisaje.
Por otra parte, si bien el proyecto plantea que el impacto territorial, paisajístico y ambiental será “mínimo”, el arquitecto reconoció que no cuentan con un informe que lo garantice. No obstante, dijo que el proyecto se basa en estudios realizados por el grupo Bosques, abocado a la conservación del monte nativo en la zona.
Además, el arquitecto consideró que, si bien el hotel estará en un padrón de 20 hectáreas, el predio se integra con otros que suman unas 400 hectáreas, por lo cual entiende que “el porcentaje de construcción es muy bajo en densidad”.
Viabilidad condicionada
Los 31 ediles presentes en sala votaron la viabilidad, en medio de algunos escarceos entre oficialismo y oposición por la postura del Frente Amplio (FA), generalmente contraria a conceder excepciones. No obstante, a instancias de la bancada de izquierda, durante el plenario se incorporó a la resolución final la condición de que, una vez aprobada la consulta de viabilidad, el desarrollista “no podrá incrementar la altura de las edificaciones establecidas” en el proyecto.
A propósito de esto, durante su comparecencia en la comisión, el arquitecto Fernández descartó que la empresa vaya a solicitar construir más plantas. “Para arriba no queremos, arruinaríamos todo el proyecto. Es fundamental que sea apaisado, en una planta, que se engarce bien” con el entorno y “no rompa la estética de la bodega”, aseguró en esa instancia.
El Partido Nacional advirtió que la moción del FA “tiene caducidad” y no impide que, en futuros gobiernos, los desarrollistas propongan construir en altura. Desde el Partido Colorado, el edil Ignacio Garateguy enfatizó que “el espíritu y la intención” de los ediles que anexaron la condición de que el desarrollista no pida más plantas en el mismo lugar debería ser contemplada en futuras legislaturas.
En este contexto, desde la bancada frenteamplista, el edil Juan Urdangaray sugirió modificar la normativa de hoteles de campo para la zona de Garzón, como forma de evitar que, a futuro, se autoricen proyectos de tres plantas, como se permite hoy.
Para el caso, el FA acompañó el expediente bajo el entendido de que la construcción propuesta será de una planta y no afectará la visual como habría ocurrido si se acogía a la normativa vigente.