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la diaria Maldonado › Política

Junta de Maldonado (archivo, julio de 2023).

Foto: Natalia Ayala

Laguna del Sauce: la Intendencia enajenará una calle pública a favor del Club del Lago

Aunque el Frente Amplio y el Partido Colorado se abroquelaron en “defensa del patrimonio público”, el oficialismo blanco avaló la transacción invocando un proyecto privado de incierta ejecución.

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La Intendencia de Maldonado (IDM) desafectará del dominio público la calle Laguna Merín, que conduce a la costanera de la Laguna del Sauce, para que el Club del Lago unifique padrones y avance en la ampliación de servicios para sus socios, tras conseguir la anuencia de la Junta Departamental el martes. Al iniciar el trámite, en febrero de 2020, el club argumentó que adquirir la calle de casi 300 metros lineales le permitiría construir una cancha de fútbol profesional para atraer grandes selecciones de diferentes países y, de ese modo, favorecer el desarrollo turístico a través del deporte.

Esa fue la justificación recogida por el intendente Miguel Abella, semanas atrás, cuando pidió a la Junta de Maldonado que aprobara la enajenación mediante permuta. Por ende, fue el principal motivo invocado por los ediles oficialistas al imponer su mayoría en el plenario y autorizar la transacción. Sin embargo, como se leerá más adelante, varias notas dirigidas al exintendente Enrique Antía en 2024 y 2025 y adjuntadas al expediente, abren dudas sobre la concreción de la mentada cancha profesional.

Por lo pronto, el Club del Lago ofreció cuatro padrones de la manzana 240 de Punta Ballena a cambio de la calle Laguna Merín, que se encuentra asfaltada e iluminada y tiene una superficie de 5.506 m², incluyendo los retiros. Esta vía une la calle Laguna del Sauce con la calle Laguna del Castillo y es habitualmente transitada por los socios del club y también por lugareños y visitantes en su camino a la paisajística costanera de la Laguna del Sauce.

Un metro cuadrado a 59 dólares

La dirección de Agrimensura y Catastro de la IDM tasó estos lotes en 328.000 dólares y la calle en 324.736 dólares. “Si bien por la ubicación de la calle corresponde establecer un mayor valor del metro cuadrado, esta dirección entiende que, por tratarse de una unidad territorial que no conforma un lote comercializable en forma independiente, el valor por metro cuadrado se fija en 59 dólares”, fundamentó la dirección en el expediente al que accedió la diaria.

El Departamento de Gestión Territorial, que hasta el 28 de junio estuvo a cargo de la arquitecta Soledad Laguarda, avaló el negocio y apreció que los lotes a recibir, cuyo destino no está definido, superan en 1% el valor de la tierra a enajenar.

“Es de interés para el departamento que las instituciones deportivas crezcan con instalaciones de categoría, diversificando las actividades (golf-tenis -fútbol), ya que la calle carece de continuidad”, concluyó. Opinión similar dieron los departamentos de Movilidad y de Planeamiento, aunque no aportaron informes técnicos al expediente.

Un argumento conocido

El Partido Nacional defendió la enajenación en conceptos esgrimidos en otros procedimientos similares durante los gobiernos del exintendente Antía (véase recuadro). Argumenta que la venta de calles es legal y se afilia al modelo neoliberal por el cual la enajenación es válida cuando facilita proyectos privados que, desde su visión, traen inversión y empleo para el departamento.

“Ahí van a venir clubes internacionales porque están cerca del aeropuerto, que fue lo que esta gente (del Club del Lago) supuestamente había explicado en el expediente. Va a ser un punto de desarrollo muy grande, que va a traer probablemente inversiones grandes a nuestro departamento”, argumentó el edil blanco Fernando Perdomo, presidente de la comisión que consideró el expediente, al defender la desafectación de la calle.

En el mismo sentido expuso su compañero de bancada Alejandro Batista: “Estamos viendo el árbol y no el monte. Creo en un Maldonado de desarrollo y un Maldonado pujante donde abramos puertas al inversor. Esta es una muy buena transacción y una iniciativa de mano de obra y de generar actividades en el departamento fuera de temporada. Por eso es importante”, opinó.

El nacionalista Fabricio Rodríguez repitió, a su turno, que “la cancha con medidas oficiales” atraerá equipos deportivos extranjeros y “miles de turistas”, además de “generar trabajo y oportunidades” y de “ensalzar” la grifa de Maldonado como capital del deporte. “Lo dice el expediente y la solicitud de los gestionantes”, afirmó.

Las variantes del proyecto deportivo

Del expediente de 77 páginas que se formó en la IDM en los últimos cinco años, no surge que el Club del Lago vaya a construir tal cancha profesional. En efecto, inicialmente el club proyectaba construir “una cancha de fútbol con las medidas reglamentarias oficiales en el padrón 2430 de la manzana 201, ubicado en la Urbanización Club del Lago”, de acuerdo a las indicaciones que le aportaron “los ingenieros Salvador Invernizzi y Enrique Muñoz, y el profesor Óscar Ortega del Atlético Madrid” en calidad de asesores.

La institución fundamentó su petición en la meta de “ingresar en el mundo del fútbol profesional y amateur”, convirtiendo la zona “en un lugar de referencia regional e internacional” con instalaciones deportivas rodeadas de naturaleza, en sinergia con resorts y hoteles cercanos.

Sin embargo, en julio de 2023, dirigió una nota a Antía planteando una motivación diferente para adquirir la calle con premura. Informó que en el padrón donde antes se proponía instalar una cancha profesional, “se implementó una cancha de fútbol junior con piso de césped”. Entonces, la institución dijo que se encontraba “abocada a la construcción de nuevas infraestructuras deportivas, como por ejemplo dos canchas de beach tennis y una cancha pickleball”.

En esa línea, manifestó que, al adquirir la calle Laguna Merín, podría “unificar los servicios” que se encuentran en los padrones linderos y “reparcelar a un padrón único resultante”. En cartas posteriores, cursadas a Antía y Laguarda durante 2024 y 2025, el club informó sobre la construcción de “una cancha de fútbol con piso de césped e iluminada y dos canchas de pádel Cristal” y argumentó que necesitaba complementar el proyecto con “la construcción de baños y cafetería para brindar un mejor servicio”.

“Para avanzar es imprescindible unificar los padrones y cerrar el predio, ya que será utilizado por socios en su mayoría niños”, indicó en nota más reciente, sin mencionar ninguna cancha de entrenamiento profesional o para torneos estivales. Y concluyó: “Necesitamos avanzar para salir adelante con el club, que está estancado por falta de actualización y falta de más servicios deportivos para la zona”.

FA y colorados en defensa de lo público

Al margen de las motivaciones del Club del Lago, el Frente Amplio y el Partido Colorado votaron en contra del canje, con la convicción de que el interés de un particular no debe prevalecer sobre el interés general. Los ediles opositores cuestionaron que la IDM comercie terrenos públicos en lugar de protegerlos, y advirtieron que la Junta de Maldonado debe observar “con cuidado” el impacto de sus decisiones.

También hablaron de la falta de planificación en cuanto a la movilidad del tránsito de la zona y de la “indignante” tasación de los predios que, a su juicio, es muy inferior a los valores reales de la zona e incluso a los valores de terrenos en barrios periféricos de Maldonado.

El colorado Ignacio Garateguy recordó que la Junta “tiene la responsabilidad de garantizar el interés general sobre el interés particular” y llamó a sus pares a “abrir los ojos ante los antecedentes que generan los intentos de vender plazas y la venta de calles”.

“Quienes estamos acá debemos mirar con cuidado cuando entregamos o vendemos a particulares parte del patrimonio que es de todos los habitantes. Maldonado necesita inversión y crecimiento, pero también instituciones capaces de defender el interés general cuando entra en tirantez con intereses particulares”, dijo.

El frenteamplista Fernando Borges se preguntó cuál es “la necesidad y la urgencia” de la IDM de continuar vendiendo calles a privados y, en este caso, parte del patrimonio en un lugar cotizado por su cercanía con la Laguna del Sauce. “Hay muchísima gente que tiene terrenos a un lado y otro de una calle; si a todos se les ocurre comprar una calle, ¿qué hacemos?”, retorizó.

Desde la misma bancada, Jorge Pieri acotó en el mismo sentido y cuestionó “el concepto” de que un propietario de terrenos separados por una calle tiene derecho a comprarla para unirlos.

“El desarrollo especulativo financiero inmobiliario no prevé la movilidad. Pero la movilidad y el diseño de las calles son una necesidad, no son solo el capricho de quienes vivimos enfrente. En este caso, se está coartando un espacio urbano y la moneda de cambio no son los terrenos a permutar, la moneda de cambio es la movilidad”, advirtió el edil Marcelo González.

Juan Urdangaray consideró preocupante que “se sigan entregando calles con los grandes problemas de movilidad que tenemos en el departamento” e insistió en que la calle Laguna Merín “asegura la continuidad” de la calle Laguna del sauce, por la que circulan cientos de personas a diario. Con todo, también se opuso a “entregar” tierras públicas a privados, máxime sin estudios técnicos que consideró claves para el futuro del lugar.

Otras ventas polémicas

Durante las administraciones del exintendente Enrique Antía hubo polémicos casos de enajenaciones en favor de privados. “La venta de calles se convirtió en los últimos tiempos en un rubro inesperado de recaudación de la Intendencia de Maldonado”, comenzaba un artículo de El País que, en agosto de 2017, daba cuenta de la venta de dos calles públicas por 1.200.000 dólares para favorecer emprendimientos privados.

Una de esas calles fue vendida al empresario Sergio Groskopff para facilitarle la construcción del complejo Fendi Chateau entre las paradas 17 y 18 de la Playa Mansa de Punta del Este. La otra fue enajenada en favor del desarrollista, del barrio privado Laguna Blanca, en Manantiales, para propiciar la unificación de padrones.

Dos años después, el beneficiario sería el desarrollista Enrique Etchebarne, quien pagó 105.000 dólares por un pasaje público para unir los edificios Delamar y Delamar Lofts, en el barrio El Tesoro, de La Barra. La obra del segundo edificio fue paralizada en mayo pasado por la IDM, tras constatar múltiples incumplimientos a la normativa edilicia.

Otro sonado caso fue el del arquero de la selección nacional de fútbol, Fernando Muslera, quien el Partido Nacional facilitó la compra de un tramo de calle para unificar padrones en su residencia del barrio Club Hípico Pinares, con el propósito de instalar una cancha de fútbol. Entonces, el oficialismo argumentó que al deshacerse de la calle, se ahorraba costos de mantenimiento.

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