Bajo el título “El espacio público también es patrimonio: una reflexión sobre el futuro de nuestras ciudades”, la asociación civil Punta Ballena Protegida se expidió, este jueves 16, sobre la autorización concedida por la Junta de Maldonado para enajenar la calle pública Laguna Merín en beneficio del Club del Lago. Con la convicción de que esta decisión “trasciende ampliamente el destino de un padrón o de una vía de circulación”, la organización analizó el caso e invitó a reflexionar sobre “un tema mucho más profundo”: el valor del espacio público como patrimonio colectivo y su papel en la construcción de ciudades más sostenibles, integradas y democráticas.
“Las calles costeras, las costaneras, los senderos, las plazas y los demás espacios públicos forman parte de una verdadera infraestructura territorial. Al igual que otras infraestructuras públicas, cumplen múltiples funciones simultáneamente: conectan barrios, facilitan la movilidad, garantizan el acceso ciudadano a los bienes comunes, preservan la continuidad del paisaje y contribuyen a la calidad ambiental del territorio”, indica el texto. Agrega que su valor excede ampliamente el de una superficie destinada a la circulación; constituyen un activo estratégico para el desarrollo sostenible y la calidad de vida.
“Cada vez que un espacio público pasa al dominio privado, esa red se debilita. La ciudad pierde continuidad, se fragmenta y disminuye su capacidad de responder a las necesidades de las generaciones futuras”, observa. Por esa razón, se entiende que la preservación del patrimonio público constituye uno de los principios fundamentales del ordenamiento territorial contemporáneo.
Tal reflexión “adquiere especial relevancia” en un entorno como el Club del Lago, estrechamente vinculado a la Laguna del Sauce, principal fuente de agua potable de buena parte del departamento de Maldonado. Recuerda la asociación civil que se trata de un paisaje de extraordinario valor ambiental y social, donde el espacio público no solo cumple funciones de movilidad, sino también de contemplación, recreación, educación ambiental y vínculo directo entre la ciudadanía y uno de los ecosistemas más importantes del departamento.
“La continuidad de las costaneras y de los corredores públicos constituye un componente esencial de ese paisaje. Su preservación fortalece la conectividad urbana, favorece la movilidad peatonal y garantiza que el acceso al disfrute de estos bienes no dependa de intereses particulares, sino que permanezca como un derecho de toda la comunidad”, agrega.
En ese contexto, Punta Ballena Protegida señala que el importante proceso de crecimiento urbano de Maldonado, registrado en los últimos años, plantea enormes oportunidades, pero también exige una planificación cada vez más cuidadosa: “El desarrollo no puede medirse únicamente por la inversión o la construcción de nuevas infraestructuras. También debe evaluarse por su capacidad de conservar el patrimonio público, proteger los valores ambientales y mantener abiertos los espacios que pertenecen a toda la ciudadanía”.
Indica, asimismo, que las tendencias internacionales en materia de planificación urbana avanzan precisamente en esa dirección: recuperar espacio público, fortalecer las redes peatonales, proteger los paisajes naturales y garantizar ciudades más resilientes frente a los desafíos ambientales y sociales del siglo XXI.
“Resulta difícil comprender que, mientras numerosas ciudades procuran ampliar sus bienes públicos, en nuestro departamento se adopten decisiones que implican su reducción”, objeta la asociación. Luego afirma que Maldonado “ha comenzado a transitar un camino orientado a compatibilizar el crecimiento urbano con la protección de sus valores ambientales y paisajísticos”. Y que, en ese escenario, preservar el patrimonio y los espacios públicos “no constituye un obstáculo para el desarrollo”. Se entiende que, por el contrario, “es una condición indispensable para construir un territorio más resiliente, más equitativo y con mayor calidad de vida”.
Finalmente, la asociación remarca que las ciudades pertenecen tanto a quienes las habitan o poseen propiedades en ellas como a quienes las habitarán en el futuro. “Cada decisión sobre el espacio público deja una huella que perdurará durante generaciones. Por eso, la planificación territorial debe priorizar siempre el interés general, protegiendo aquellos bienes que hacen posible una ciudad abierta, integrada y accesible para todos. Ese es, en definitiva, el verdadero sentido del derecho a la ciudad”.
Vecinos exigen que “se revierta” la aprobación de la Junta
La Asociación de Vecinos del Club del Lago y Laguna del Sauce se expidió en contra de la actuación de la Junta de Maldonado que autorizó “al Hotel del Lago la compra de la calle Laguna Merín, siendo esta continuidad de la rambla costanera de la Laguna del Sauce”.
En un comunicado a la opinión pública, la organización señala que desconoce el proyecto y los beneficios que, según sus promotores, generaría para la zona. En todo caso, remarca que “la rambla costanera frente a su hotel ya se les fue otorgada hace muchos años, siendo actualmente una pasarela peatonal sin mantenimiento”.
“Como vecinos nos indigna que se enajene un bien público y se le otorgue a un privado en su propio beneficio. Exigimos se revierta esta aprobación”, concluyó la asociación.