El gobierno colombiano anunció que desplegará 30.000 soldados a lo largo de la frontera con Venezuela para garantizar la seguridad después del ataque de Estados Unidos en el que fueron capturados el presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Los dos países comparten 2.219 kilómetros de frontera.
El ministro colombiano de Defensa del gobierno de Gustavo Petro, Pedro Sánchez Suárez, dijo que en la zona la situación es de “alta tensión” porque actúan grupos armados, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que podrían aprovechar esta crisis para lanzar ataques, según citó la agencia Efe. Agregó que “la amenaza de Colombia no son las naciones, es el crimen transnacional que intenta llevar ese veneno [de la droga] a los países consumidores y desestabilizar la región”.
Acerca de la operación militar estadounidense en Venezuela, el presidente Petro se pronunció: “Sin base legal para realizar una acción contra la soberanía de Venezuela, la detención se convierte en secuestro”, manifestó en su cuenta de X. “Sé perfectamente que lo hecho por Donald Trump es aberrante. Han destruido el Estado de derecho a nivel mundial”, agregó.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas anunció que se reunirá de urgencia este lunes para discutir sobre la operación militar estadounidense y, por su parte, la Organización de Estados Americanos llamó a Washington y Caracas a “prevenir una mayor escalada”.
El gobierno de Brasil, que reconoció a Delcy Rodríguez como presidenta de Venezuela, después de que la Justicia venezolana la nombrara en el cargo en calidad de encargada de la presidencia, condenó la operación militar el mismo sábado. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que esa acción “cruzaba una línea inaceptable” y representaba una “afrenta gravísima a la soberanía” de Venezuela.
Junto a Chile, Colombia, España, México y Uruguay, Brasil emitió una declaración en la que los seis países expresaron de manera conjunta su rechazo.
Lula afirmó, además, que Naciones Unidas debe dar una respuesta “vigorosa” y dijo que su país está a disposición para “promover la vía del diálogo y de la cooperación”.
Por su parte, la reacción de otros gobiernos de la región –los de Ecuador, Perú y Paraguay– consistió en anunciar que prohibirán el ingreso a sus territorios a personas vinculadas con el gobierno de Maduro. El más nuevo de esos gobiernos, el de José Jerí, que asumió semanas atrás debido a la destitución de Dina Boluarte, publicó en su cuenta de X: “Avisados. No son bienvenidos quienes oprimieron a su país por años”. También aprovechó este momento para anunciar que brindará facilidades a los migrantes venezolanos en Perú que decidan volver a Venezuela.