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El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, el 17 de enero, en Teherán.

Foto: Khamenei.ir, AFP

Irán: al menos 5.000 personas murieron durante la ola de protestas contra el gobierno

2 minutos de lectura
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Si bien las movilizaciones dentro del país asiático menguaron, la tensión y la incertidumbre persisten.

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Un funcionario del gobierno iraní declaró este domingo que las personas que murieron en el país desde que comenzaron las protestas contra el gobierno, que respondió con una brutal represión, son, al menos, 5.000, incluyendo a 500 efectivos de seguridad.

Echando luz sobre las cifras poco claras que se venían manejando, el funcionario, que habló con la agencia Reuters, agregó que algunos de los enfrentamientos más intensos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad se dieron en las zonas del noroeste, donde vive mayoritariamente población kurda, que representa aproximadamente el 10% de los casi 100 millones de habitantes que tiene Irán.

Las protestas masivas, que comenzaron el 8 de enero y se dieron en la capital, Teherán, y se replicaron por todo el país, comenzaron por la profunda crisis económica que vive el país, pero con el paso de los días se convirtieron en una expresión del malestar de buena parte de la población iraní con el gobierno teocrático que comanda la nación desde la Revolución islámica de 1979. Si bien las protestas y manifestaciones fueron perdiendo fuerza con el paso de los días, la situación en el país sigue siendo de extrema incertidumbre.

En este contexto fue que el sábado, por primera vez desde que empezaron las manifestaciones populares, se expresó el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, que se dirigió a la ciudadanía en un discurso emitido por la televisión local. El clérigo, de 86 años, calificó al presidente estadounidense, Donald Trump, de ser un “criminal” por apoyar a los manifestantes, a quienes culpó de causar “miles de muertes”, dando una idea de la magnitud de la represión.

“En esta revuelta, el presidente estadounidense hizo declaraciones personalmente, animó a los sediciosos a seguir adelante”, declaró Jamenei, que acusó a Washington de buscar controlar los recursos económicos y políticos de Irán.

En su discurso, Jamenei describió a los manifestantes como “soldados rasos” de Estados Unidos y afirmó que habían destruido mezquitas y centros educativos. También el sábado, en una entrevista publicada por el portal estadounidense Politico, Trump fue interrogado sobre la situación en el país asiático y pidió “un nuevo liderazgo en Irán”.

En la entrevista, Trump calificó a Jamenei de “enfermo”, y agregó: “Su país es el peor lugar del mundo para vivir debido a un liderazgo deficiente”. Las declaraciones de Trump fueron respondidas este domingo por el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, que advirtió que “cualquier agresión” dirigida contra el líder Jamenei conduciría a una “guerra total”, y que “la respuesta de Irán a cualquier agresión militar será dura y lamentable”.

Paralelamente, también este domingo, un informe del diario The Washington Post reportó que los planes de Estados Unidos para un posible ataque contra Irán se detuvieron después de que el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, enviara un mensaje al presidente Trump, a través de su enviado Steve Witkoff, indicando que se habían cancelado 800 ejecuciones de personas detenidas durante las protestas.

Según la publicación del diario estadounidense, altos funcionarios militares se estaban preparando para una acción militar durante la noche del miércoles sobre Irán, pero el Pentágono advirtió que las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente en ese momento eran insuficientes para repeler una eventual respuesta iraní.

Trump también consideró las consecuencias económicas y militares más amplias que podría conllevar un ataque, incluyendo la seguridad de los 30.000 soldados estadounidenses que están en la región.

El informe del Washington Post, basado en entrevistas con más de una docena de funcionarios –tanto actuales como retirados– de Estados Unidos y países de Medio Oriente, destacó las complejas presiones que soporta Trump, incluyendo advertencias de aliados clave en el golfo Pérsico y también de Israel. Arabia Saudita, Qatar, Egipto y otros países presionaron para que se moderara, alegando riesgos para la seguridad regional y la economía.

De todas maneras, el Comando Central de Estados Unidos recibió instrucciones de mantener sus fuerzas en alerta máxima durante febrero, y el portaaviones USS Lincoln se está dirigiendo en estos momentos hacia Medio Oriente.

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