la diaria Brasil

San Pablo, el 24 de octubre.

Foto: Juan Barreto, AFP

Lula cumple 81 años mientras siguen las repercusiones de su gran victoria en el balotaje

Donald Trump, sin pruebas, insinuó que hubo fraude en las elecciones; la Policía Federal ordenó a Flávio Bolsonaro entregar el pasaporte, en el marco de una investigación por lavado de activos.

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Dos días después de ser reelecto para gobernar Brasil por cuarta vez, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva cumple este martes 81 años, celebración que lo encontrará tomándose algunas jornadas de vacaciones después de la intensa campaña electoral que lo llevó a derrotar al candidato del Partido Liberal, Flávio Bolsonaro.

Entre su triunfo de la noche del domingo y el lunes, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) recibió los saludos de numerosas autoridades mundiales, entre las que se cuentan casi todos los gobernantes de América Latina, los de las potencias europeas occidentales, pero también los del presidente ruso, Vladimir Putin, el chino, Xi Jinping, el sudafricano, Cyril Ramaphosa, y el primer ministro de India, Narendra Modi.

Lula no recibió ningún mensaje del presidente argentino, Javier Milei, ni del estadounidense, Donald Trump. Este último el lunes se manifestó sobre el proceso electoral brasileño y sembró dudas sobre su cristalinidad, aunque no aportó ningún tipo de pruebas, como es habitual en él.

Durante un encuentro con periodistas en la Casa Blanca el líder republicano dijo que él no había tomado partido en las elecciones brasileñas, pero agregó que “le pareció otra elección amañada”. “Las elecciones tienen que ser incuestionables, y a mí me pareció que se veía muy mal”, agregó Trump, en una presunta alusión a la extensión de horario dictaminada por el Tribunal Superior Electoral debido a los problemas para trasladarse que hubo en varios estados brasileños el domingo.

“Yo no estoy gobernando Brasil. Estoy gobernando Estados Unidos. Me cae bien Lula. Me llevo muy bien con él, pero la prórroga concedida fue muy extraña”, agregó Trump, quien por estas horas, más que por la situación en Brasil, está preocupado por las elecciones de mitad de mandato que se realizarán en su país el martes 3 de noviembre. Todas las encuestas de intención de voto indican que los republicanos tienen amplias chances de perder la mayoría en el Congreso, en particular en la Cámara de Representantes.

Volviendo a Brasil, el día después del triunfo de Lula trajo además especulaciones sobre quiénes pueden ser algunos de sus ministros.

En ese sentido, se maneja que el ministro de Hacienda en el próximo gobierno del PT, que comenzará con el acto de asunción de su líder el 5 de enero en Brasilia, podría ser Rafael Fonteles, quien el 4 de octubre fue reelecto gobernador del estado de Piauí, ubicado en el nordeste del país.

Fonteles, de 41 años, es un técnico considerado moderado en la interna del PT, partidario de las asociaciones público-privadas que aplicó durante el gobierno de su estado, y también manifestó ser proclive a políticas para mejorar la trayectoria de la deuda pública brasileña, uno de los principales problemas del país.

Si bien el dirigente dijo que pretende seguir gobernando Piauí, su nombre suena con fuerza y además su vínculo con Lula se afianzó mucho durante la campaña para el balotaje, cuando el mandatario lo invitó a sumarse a su equipo más estrecho de colaboradores.

Otra figura que tuvo una relevancia superlativa en la campaña victoriosa de Lula fue André Janones, diputado electo por el estado de Minas Gerais, quien se puso al mando de la campaña digital del presidente para la segunda vuelta. Al frente del “Ejército de Lula” –denominación de un canal de propaganda por Whatsapp que ya tiene cerca de 11 millones de seguidores–, logró imponer a la izquierda en un terreno que siempre se consideró más fértil para la derecha.

Janones, quien fue electo legislador por el partido Rede Sustentabilidade, espacio político que lidera la exministra Marina Silva, ganó un enorme prestigio durante la campaña. En la celebración en San Pablo tras la victoria, Lula se refirió a él como “nuestro general”.

Este lunes trascendió que dentro del PT se evalúa proponerle a Janones afiliarse al partido, al que ya estuvo ligado orgánicamente en el pasado, para estar a cargo de una secretaría de comunicación digital que se crearía en el próximo gobierno.

Flávio Bolsonaro en problemas y el Centrão acomoda el cuerpo

Sin lugar a dudas, las que están transcurriendo no son las horas más felices para Flávio Bolsonaro. No solo perdió de manera sorpresiva las elecciones, sino que además este lunes la Policía Federal (PF) le dio 24 horas para entregar su pasaporte, luego de una orden dictada por el ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes.

La decisión de Moraes también prohíbe al excandidato comunicarse con Willer Tomaz, quien es investigado por lavado de dinero en la misma causa que el excandidato. De acuerdo con lo que informó el portal UOL, la PF sostiene que Flávio y el abogado compartían una cuenta en el banco Santander. Tomaz fue objeto de un registro e incautación en agosto, bajo sospecha de lavar dinero desviado de jubilaciones. El viernes, Moraes había ordenado incautar el pasaporte de Tomaz, pero esto no fue posible porque se encuentra fuera de país.

En un video publicado este lunes en sus redes sociales, Flávio afirmó que la citación se produjo después de visitar a su padre, Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria en su casa de Brasilia. “Nunca pensé en salir del país. Entregaré mis pasaportes y me defenderé de esta aberración, que es un claro intento de intimidarme”, declaró en la grabación.

La situación judicial de Flávio pude agravarse debido a que cuando comience la próxima legislatura se quedará sin fueros porque, después de 24 años, no fue electo para ningún cargo legislativo.

Quienes tendrán un papel relevante en los próximos años son los legisladores electos por los partidos que en Brasil forman parte de lo que se denomina Centrão, un grupo de partidos de derecha y de centroderecha que básicamente negocian cargos con los gobiernos de turno a cambio de apoyos parlamentarios.

En declaraciones a Globo, Ricardo Barros, diputado de Progresistas –que, al contrario de lo que sugiere su nombre es una formación conservadora–, dijo que el gobierno de Lula tendrá que negociar con su partido y con los otros del Centrão para sacar adelante sus iniciativas en el Congreso. Si bien esto ya pasó en cierta medida durante el actual mandato, será aún más necesario en el próximo, ya que el PL de los Bolsonaro tiene sólidas bancadas en ambas cámaras.

“Los partidos de centro tienen en su ADN la gobernabilidad, el compromiso de que el presidente electo pueda cumplir su plan de gobierno, que fue aprobado en las urnas. No me sorprende lo que va a suceder: la construcción de una mayoría para respaldar al gobierno en nuestro presidencialismo de coalición”, afirmó Barros.

Los números de la remontada de Lula

Según los datos oficiales con el 100% de los votos contabilizados, el domingo Lula consiguió el 51,79% de los votos válidos (64.256.232 v) contra 48,21% de Flávio Bolsonaro, quien sumó 59.826.041 adhesiones.

En la primera vuelta Lula había quedado en segundo lugar con 53.879.538 votos (45,16%), por detrás de Flávio, quien había recibido 56.104.503 (47,03%).

La diferencia de 2,2 millones de votos a favor del candidato del PL se transformó en una ventaja de 4,4 millones de votos para Lula en el balotaje, quien el domingo sacó 10 millones más de votos que en la primera vuelta.

La pregunta que surge es: ¿de dónde salieron esos votos? La clave para entender la remontada es la irrupción de casi cinco millones de nuevos votos: tres millones provinieron de la disminución de la abstención y otros 1,8 millones de la reducción de los votos en blanco y nulos. Entre estos nuevos votantes, tres de cada cuatro optaron por Lula.

Además, la activa campaña de movilización del PT logró aumentar de manera sustancial los apoyos a Lula en todos los estados del país. Los mayores incrementos absolutos de votos para el candidato del PT se produjeron en los estados más poblados, de acuerdo con un informe elaborado por la revista Carta Capital. En San Pablo, Lula pasó de aproximadamente 9,5 millones a 12,1 millones de votos, un aumento de 2,6 millones. En Minas Gerais, sumó cerca de 1,2 millones, mientras que en Río de Janeiro el incremento fue de aproximadamente 872.000 votos.

La importancia de estos resultados radica también en la reducción de la ventaja de Flávio. En estados con electorados numerosos, Lula no necesitaba necesariamente ganar para mejorar su posición a nivel nacional. Acortar la distancia respecto de su adversario ya alteraba el balance general de la disputa.

Minas Gerais fue el único estado en el que Lula pasó de ocupar el segundo lugar en la primera vuelta a resultar ganador en la segunda, con el 50,43% de los votos válidos, frente al 49,57% de Bolsonaro. Esta victoria en Minas Gerais se sumó al avance del candidato del PT en el nordeste y a la reducción de su desventaja en el sureste.

Esta tendencia también se observó en el sur, el centro-oeste y el norte. La mejora en el balance de Lula frente a Flávio se produjo en 5.410 de los 5.570 municipios, lo que representa aproximadamente el 97% del total, lo que refleja que el avance de Lula no se concentró en una única región ni en unos pocos centros urbanos, sino que fue generalizado.

Minas Gerais encabezó la lista de estados por número de municipios en los que Lula revirtió el resultado, con 76. En San Pablo pasó en 32 municipios, en Paraná tuvo 20 y en Rio Grande do Sul, 19. En total, se produjeron inversiones en el resultado en ciudades de 18 estados.

El análisis por mesas de votación también permite dimensionar este cambio: en 31.394 mesas se pasó de una victoria de Flávio en la primera votación a uno de Lula en el balotaje. En sentido contrario, 565 mesas mostraron el resultado opuesto.

En el análisis de las secciones electorales, el cambio en el saldo de votos favoreció a Lula en el 85% de los casos, en el 13% favoreció a Bolsonaro, mientras que en el 2% no hubo alteración.

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