Después de horas de tensión, en el hotel Intercontinental, donde el equipo más cercano al presidente de Brasil lo acompañaba con la idea de que se podía llegar a un empate pero sin la convicción de una victoria, el escenario cambió y el centro de San Pablo se transformó en cuna del festejo. Cuando el mandatario terminó su discurso, entre aplausos y cánticos de la militancia de Brasil y también de la izquierda de la región, los fuegos artificiales ya se escuchaban en la Avenida Paulista.
Entre los dirigentes que viajaron a San Pablo y acompañaron al mandatario en la espera del triunfo, estaba el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira. “Está claro que cuando existe el protagonismo popular, el protagonismo juvenil y hay un liderazgo comprometido con ese protagonismo, es posible que la esperanza venza al miedo y al odio”, fue su primera reflexión en diálogo con la diaria al salir de la sala donde Lula brindó su discurso.
En cuanto a la importancia para el gobierno uruguayo, Pereira expresó que “el gobierno no se puede expresar”, pero que, como presidente del Frente Amplio, considera que “es una gran noticia para el gobierno, para la democracia, para Uruguay y para América Latina”. En ese sentido, manifestó que “Lula enfrenta con lógica, con reflexión, pero también con acción, los desafíos de un mundo cada vez más desigual y que cada vez nos coloca más imperativos que vienen desde afuera”. A propósito del impacto que ese posicionamiento del presidente brasileño tiene en el exterior, dijo que ante esa “presión internacional, tenerlo a Lula como presidente ayuda mucho a cualquier país y sobre todo a un país pequeño como Uruguay”. El dirigente también envió un mensaje a todos los uruguayos: “Les puedo decir que es lo mejor que le pudo pasar a Brasil”.
Muestra del nivel de impacto que causó el triunfo –inesperado, al menos con esa rotunda diferencia–, Pereira compartió que, si bien llegó a San Pablo con “la ilusión de que Lula ganara”, vivió “unas horas, dos días”, en que la movilización en el centro paulista lo “hizo sentir como en 2004 o como cuando Tabaré Vázquez ganó el primer gobierno municipal”.
A propósito de los cuestionamientos del bolsonarismo sobre posible fraude, concluyó que el hecho de que el presidente haya ganado “por una distancia sumamente importante, claramente, lo legitima aún más”.
