El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, informó este viernes de la emisión en vivo de la muerte por fusilamiento de Nidal Malik Hasan, un expsiquiatra del ejército que asesinó a 13 personas e hirió a otras 32 en 2009, en la base de Fort Hood, en el estado de Texas.
Hasan, un estadounidense musulmán que actualmente tiene 56 años, declaró durante el juicio en el que fue condenado que llevó a cabo el tiroteo en respuesta a las guerras de Estados Unidos en Irak y Afganistán.
La ejecución, fijada para el 3 de diciembre, será la primera llevada a cabo por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos desde 1961.
La decisión de transmitir en vivo la muerte del condenado generó una ola de críticas, comenzando por políticos del Partido Demócrata. Jack Reed, el miembro de mayor rango del Comité de Servicios Armados del Senado, repudió la decisión a la que calificó como un “espectáculo bárbaro” e instó a la administración de Donald Trump a “reconsiderar esta medida abominable”. Pero la medida también fue rechazada enfáticamente por algunos legisladores republicanos, como el senador por el estado de Utah, John Curtis.
Curtis expresó que “una civilización se erosiona cuando cultiva el gusto por las ejecuciones como forma de entretenimiento”. Por su parte, otro congresista republicano, Rob Bresnahan, miembro de la Cámara de Representantes por Pensilvania, declaró que el dolor de las víctimas y sus familias “merece respeto, no un espectáculo público”.