Este jueves, Estados Unidos impuso sanciones a una persona y sanciones adicionales a dos entidades relacionadas con Cuba, según un aviso publicado en el sitio web del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
El Departamento de Estado dijo que las sanciones apuntan al Grupo de Administración Empresarial SA (Gaesa), un conglomerado involucrado en todos los sectores de la economía de Cuba y controlado por sus militares; Ania Guillermina Lastres Morera, presidenta ejecutiva de Gaesa; y MNSA, Moa Nickel SA, una empresa conjunta entre Sherritt International Corp, con sede en la ciudad canadiense de Toronto, y la empresa estatal cubana de níquel, informó la agencia Reuters.
El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump viene intensificando la presión sobre Cuba este año, interrumpiendo los envíos de petróleo procedente de Venezuela, que durante mucho tiempo fue el principal proveedor de La Habana, y amenazando con intensificar las sanciones económicas contra la isla.
La empresa Sherritt anunció el jueves en un comunicado publicado en su página web que había suspendido su participación directa en actividades de empresas conjuntas en Cuba, con efecto inmediato.
Sobre el tema se expresó el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, de origen cubano, quien afirmó que las sanciones “demuestran que la administración Trump no permanecerá impasible mientras el régimen comunista cubano amenaza nuestra seguridad nacional en nuestro hemisferio”. “Continuaremos tomando medidas hasta que el régimen implemente todas las reformas políticas y económicas necesarias”, declaró el jefe de la diplomacia estadounidense.
Por su parte, desde La Habana, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, aseguró en su cuenta de X que “con las medidas adicionales de castigo colectivo anunciadas hoy contra Cuba, el gobierno de Estados Unidos confirma su intención genocida contra la nación cubana y despeja toda duda sobre la falsedad de sus pretextos para agredir a nuestro país”.
Para el canciller cubano, la actuación de la actual administración estadounidense “descansa en la confianza de que puede imponer su voluntad al resto de los gobiernos del mundo, cuyos ciudadanos y empresarios quedan amenazados ante la coerción ilegítima del gobierno estadounidense”.
También este jueves, tres relatores especiales de las Naciones Unidas condenaron lo que denominaron el “bloqueo ilegal”, el cual, según afirmaron, “no solo perturba la vida cotidiana, sino que también socava el disfrute de una amplia gama de derechos humanos”. Definieron la “escasez de energía” como “una situación en la que la falta de combustible paraliza el funcionamiento de los servicios esenciales necesarios para una vida digna”.
En total, desde que se intensificó el bloqueo energético estadounidense, solo un petrolero ruso llegó a Cuba en los últimos meses, lo que agrava una crisis energética ya derivada del estancamiento económico.
Los expertos de la ONU señalaron informes que indicaban que la escasez de combustible impedía que la población llegara a los hospitales y que los niños asistieran a la escuela, y añadieron que, según se informa, el sistema de salud del país enfrenta una acumulación de más de 96.000 cirugías atrasadas, incluidas las de 11.000 niños. “La privación de energía como herramienta coercitiva es incompatible con las normas internacionales de derechos humanos”, afirmaron los expertos de la ONU.