El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue recibido este jueves en la Casa Blanca con honores por un sonriente Donald Trump. Aunque la prensa se había congregado para cubrir el encuentro, la reunión entre los dos gobernantes se desarrolló a puertas cerradas y se extendió por casi tres horas, que incluyeron un almuerzo.

Al finalizar, se comunicó que los presidentes no darían una conferencia de prensa conjunta en la Oficina Oval, como es habitual.

El primero en pronunciarse sobre el encuentro fue Trump, y lo hizo desde sus redes sociales. “Hemos hablado de muchos temas, entre ellos el comercio y, en concreto, de los aranceles. La reunión ha sido muy buena. Está previsto que nuestros representantes se reúnan para debatir algunos aspectos claves. Se programarán más reuniones en los próximos meses, según sea necesario”, publicó el presidente estadounidense, que describió a Lula como “dinámico”.

La atención a la reunión del jueves, además de estar motivada por el peso que tienen Brasil y Estados Unidos en el continente, también se debió a las diferencias que han mantenido los dos gobiernos sobre las acciones de Washington en Venezuela y Cuba, sobre la Franja de Gaza, así como con las presiones que intentó ejercer el presidente estadounidense sobre el gobierno y la Justicia de Brasil para evitar que Jair Bolsonaro fuera condenado por liderar una trama golpista. Pese a todo este historial, los dos mandatarios hicieron valoraciones positivas de su intercambio.

Poco después de que Trump publicara sus conclusiones, Lula dio una conferencia de prensa en la embajada brasileña en Washington. Dijo que salió del encuentro “muy satisfecho” y que “la buena relación entre Brasil y Estados Unidos es una demostración al mundo de que las dos mayores democracias del continente pueden servir de ejemplo”. Consideró el encuentro que mantuvo con Trump como “un paso importante en la relación democrática e histórica que Brasil tiene con Estados Unidos”.

El presidente brasileño manifestó que alentó a Trump a invertir más en su país, según citó el portal Metrópoles. “Le dije que muchas veces organizamos licitaciones internacionales y muchas veces Estados Unidos no participa; lo hacen los chinos”, agregó.

Los dos mandatarios también conversaron sobre minerales críticos, el comercio bilateral y los aranceles, informó el ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira. Agregó que la reunión se desarrolló en “un clima muy positivo, muy amistoso entre los jefes de Estado” y que fue un encuentro productivo en el que se establecieron objetivos en diversos asuntos.

Sobre los minerales críticos y tierras raras, Lula le transmitió a Trump que Brasil no tiene preferencias por unos países sobre otros para establecer alianzas, según informó el propio presidente brasileño. “Lo que queremos es tener socios, compartir con empresas estadounidenses, chinas, francesas. Quienes quieran ayudarnos con la minería, la separación [de minerales críticos] y producir la riqueza que esas tierras raras nos ofrecen, son invitados a ir a Brasil”, afirmó.

En la conversación también estuvo presente el crimen organizado, aunque no se habló de la decisión de Washington de clasificar al Comando Vermelho y al Primer Comando Capital como organizaciones terroristas. “Nos tomamos muy en serio la lucha contra el crimen organizado”, dijo Lula. “Tenemos que decir que el territorio pertenece al pueblo, no al crimen organizado”, declaró, y anunció que la semana que viene se pondrá en marcha un plan contra ese tipo de criminalidad.

Según recordó Agencia Brasil, en abril los dos países anunciaron un acuerdo de cooperación para combatir el tráfico internacional de armas y drogas. El convenio incluye el intercambio de información sobre incautaciones en las aduanas para identificar patrones, rutas y nexos entre quienes envían los cargamentos ilegales y sus destinatarios.

Cuba en la agenda

En el encuentro del jueves también se habló acerca de Cuba, después de que Trump lanzara diversas amenazas a la isla y avanzara con distintas medidas de bloqueo que asfixian a su economía, en particular al abastecimiento energético.

Lula fue consultado sobre la isla durante la conferencia de prensa. “Lo que entendí, no sé si la traducción fue correcta, es que [Trump] dijo que no tiene intención de invadir Cuba”, manifestó. “Eso lo dijo la intérprete, y creo que es una excelente señal, sobre todo porque Cuba desea dialogar”, valoró Lula. “Si necesita ayuda para abordar la situación en Cuba, estoy completamente a su disposición”, manifestó.

En su cuenta oficial de X, Lula manifestó que esta fue “una reunión muy importante” y que “Brasil está preparado para discutir cualquier asunto con cualquier país del mundo: tarifas, comercio exterior, minerales críticos, combate al crimen organizado y al tráfico de drogas y de armas. Nosotros no tenemos veto o asunto prohibido. La única cosa que no cedemos es en nuestra democracia y nuestra soberanía. En los próximos días, nuestros ministros seguirán en tratativas para avanzar en los temas que abordamos hoy”.