Este martes, varios medios argentinos publicaron fotos del encuentro que el presidente Javier Milei tuvo en la Casa Rosada con representantes de la organización judía B’Nai B’rith, en las que, además del mandatario, otros funcionarios y representantes de la entidad, aparecía el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Esto fue interpretado como un nuevo gesto de apoyo del líder libertario a su funcionario, cada vez comprometido en la causa judicial que lo investiga por enriquecimiento ilícito.
Este lunes, la situación de Adorni se complicó todavía un poco más por la declaración de un contratista que aseguró haber recibido 245.000 dólares en efectivo por arreglos realizados en una casa propiedad del exvocero presidencial.
De acuerdo con lo que informó eldiarioar.com, quien se presentó como testigo en la causa que tiene como fiscal federal a Gerardo Pollicita fue Matías Tabar. Según fuentes judiciales, Tabar afirmó ante el fiscal que el pago por los trabajos en la casa que Adorni tiene en un country de la provincia de Buenos Aires fue realizado sin facturación.
El contratista llegó a la fiscalía con documentación vinculada a la obra y también entregó su teléfono celular para que sea peritado. Según explicó en su declaración a Pollicita, había borrado mensajes intercambiados con el funcionario, por lo que la Justicia buscará recuperarlos.
También el lunes, poco antes de que se conociera la declaración de Tabar, Adorni había tenido un contacto con medios de prensa en la Casa Rosada, en el que evitó referirse a su situación judicial.
“Ya di las explicaciones que tengo que dar ante la sociedad y la Cámara de Diputados el miércoles pasado. Si tuviera que dar más explicaciones, las daré en el ámbito competente, que es la Justicia”, dijo el funcionario, en referencia a la sesión de la semana pasada en el Congreso.
Según informó el diario La Nación, desde que asumió la función pública en diciembre de 2023, Adorni adquirió bienes, hizo viajes y también asumió compromisos que superan los 800.000 dólares, algo que deberá explicar ante la Justicia porque su salario bruto permaneció congelado en 3,5 millones de pesos argentinos hasta enero de este año, cuando un decreto firmado por el presidente lo elevó a 7,1 millones, una cifra que no llega a los 5.000 dólares por mes.
El evidente desequilibrio entre los bienes que siguen apareciendo y el sueldo que percibe está dejando cada vez más complicado a Adorni, quien, si bien cuenta con el apoyo de Milei, está afrontando resistencias cada vez más grandes en la interna del gobierno.
Los ministros que integran su gabinete ya no lo defienden públicamente, y cada vez está más instalada la idea de que las informaciones sobre los gastos de Adorni están saliendo desde la propia Casa Rosada.
Por otra parte, un hecho no menor es que trascendió que la secretaria de la Presidencia, Karina Milei, se habría distanciado de Adorni y le habría dado libertad de acción a la senadora Patricia Bullrich para que comience discretamente con su campaña para llegar a ser jefa de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, un cargo para el que hasta no hace mucho tiempo la dirigencia libertaria quería al funcionario actualmente caído en desgracia.