A pesar de que las negociaciones entre Estados Unidos e Irán mediadas por funcionarios de los gobiernos de Pakistán y Qatar siguen adelante, en sus declaraciones públicas las partes difieren notoriamente sobre el alcance que están teniendo estas conversaciones, que tienen como finalidad poner fin a la guerra que Washington junto a Israel lanzó contra Teherán el 28 de febrero.
Este miércoles, en declaraciones que brindó a la prensa en la Casa Blanca, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que las negociaciones con Irán van “muy bien” e incluso sugirió que se podría llegar a un acuerdo durante el fin de semana.
“Puede que no se concrete, ¿saben? Quién sabe”, dijo el líder republicano, refiriéndose a un posible acuerdo. “Pero si se concreta, podría suceder este fin de semana”, expresó Trump, quien agregó: “Cualquier cosa puede pasar cuando se trata con Irán”.
En otro tono completamente diferente, este miércoles el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró que, si bien los contactos y las conversaciones con representantes del gobierno de Estados Unidos no se cortaron, remarcó que todavía no se había logrado un avance sustantivo en las negociaciones, rebajando por completo la apuesta de Trump, que desde hace un rato largo quiere pero no puede terminar el conflicto que comenzó, que ya le está ocasionando severos daños a la economía estadounidense.
Sobre este tema, la agencia AFP consignó este miércoles un informe de la Reserva Federal que indica que los precios en Estados Unidos crecieron a un ritmo moderado a fuerte en las últimas semanas, impulsados principalmente por el aumento vertiginoso de los costos de la energía a causa de la guerra con Irán.
“Los distritos señalaron que los costos relacionados con la energía, vinculados al conflicto en Oriente Medio, fueron el principal motor de las presiones inflacionarias, con repercusiones en el transporte marítimo, el embalaje, los alimentos y los fertilizantes”, indica la Reserva Federal en su informe sobre la situación económica en Estados Unidos.
Pero mientras la economía apremia en Estados Unidos, la situación en Medio Oriente sigue siendo de extrema tensión y este miércoles las fuerzas iraníes lanzaron un ataque contra el aeropuerto internacional de Kuwait, ocasionando la muerte de al menos una persona y heridas a decenas, además de importantes daños materiales. Este fue el primer ataque mortal en el Golfo Pérsico desde la entrada en vigor del alto el fuego el 8 de abril.
El ataque se produjo mientras Estados Unidos e Irán intercambiaban nuevos ataques con misiles y drones, lo que complicó aún más los esfuerzos por alcanzar un nuevo acuerdo de alto el fuego entre Washington y Teherán.
Desde la cancilería iraní se defendió el ataque de su país contra Kuwait y también otro sobre Barhéin como “ataques de autodefensa”.
En su cuenta de X, el canciller iraní Abbas Araghchi dijo que las fuerzas iraníes bombardearon objetivos que las fuerzas estadounidenses “utilizan para atacar el transporte marítimo civil y violar el alto el fuego”.
Pero el foco más violento de conflicto en Medio Oriente está situado en Líbano, específicamente en su zona sur, donde las fuerzas israelíes vienen llevando ataques de manera incesante desde hace varias semanas, a pesar de las conversaciones básicamente nominales que están teniendo funcionarios del gobierno de Israel con el de Líbano.
Medios libaneses informaron este miércoles de nuevos ataques israelíes en la zona sur de Beirut, la capital del país, mientras la organización chiita Hezbolá continuaba sus ataques contra tropas y civiles israelíes en el contexto del alto al fuego nominal que está en vigencia.
Los líderes israelíes amenazaron con seguir atacando los suburbios del sur de Beirut, bastión de Hezbolá, si el grupo respaldado por Irán sigue lanzando ataques sobre el norte de Israel.
Según autoridades sanitarias libanesas, más de 3.500 personas fueron asesinadas en el país desde que la guerra entre Israel y Hezbolá se intensificó, a comienzos de marzo.