El presidente de Brasil respondió este miércoles con indignación ante las medidas con las que el gobierno estadounidense intenta presionar a su país, a cuatro meses de las elecciones.
“Vamos a luchar para que este país no sea tratado como una republiqueta insignificante. Somos muy grandes, tenemos mucha historia y no podemos aceptar el tratamiento que Estados Unidos le dio a Brasil esta semana”, dijo Luiz Inácio Lula da Silva, junto a su gabinete, después de un consejo de ministros.
La reunión de los integrantes del Poder Ejecutivo tuvo lugar después de que el gobierno de Donald Trump anunciara que podría aplicar aranceles adicionales de 10% o 12,5% a unos 60 países, entre ellos Brasil. Según los argumentos de Washington, la medida se dirige a gobiernos que no hacen lo suficiente para combatir el comercio de productos fabricados con trabajo forzoso, algo que termina por afectar comercialmente a Estados Unidos. Antes de este anuncio, la Oficina del Representante de Comercio estadounidense recomendó aplicar a Brasil aranceles del 25% por supuestas prácticas de competencia desleal.
“Si alguien necesita imponer un arancel es Brasil contra Estados Unidos y no lo contrario”, dijo Lula. Advirtió que Washington maneja números equivocados, y que Estados Unidos no tiene déficit comercial con Brasil, sino un gran superávit.
“Buscaremos otros socios. Si él no quiere comprar, venderemos a quien quiera”, dijo Lula, y afirmó que el suyo “es un país democrático y soberano”, según citó Agência Brasil.
Los anuncios llevaron a Lula a cambiar su agenda internacional y asistir a la reunión del G7, a la que fue invitado por el anfitrión, el presidente francés, Emmanuel Macron. “Ni siquiera pensaba asistir al G7, pero ahora sí. Alguien tiene que poner orden y detener este desmantelamiento del multilateralismo, la democracia y la devaluación de las instituciones. Si la ONU no funciona hoy, no arreglaremos el mundo destruyéndola, sino reconstruyéndola”, aseveró.
El presidente de Brasil repudió la influencia que ejercen en Washington el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el candidato a la presidencia de Brasil, Flávio Bolsonaro, con el que competirá en las elecciones del 4 de octubre. Dijo que a Rubio “no le gusta Latinoamérica y mucho menos Brasil” y que “es un latinoamericano frustrado”.
A Bolsonaro lo aludió sin nombrarlo al decir que “lo más triste es que hay brasileños” que quieren fomentar una confrontación que Brasil no quiere, y que lo hacen “con la intención de forzar una sanción que pueda perjudicar una candidatura a la presidencia”.
“Intentan traicionar a Brasil con intereses mezquinos y viles, en una disputa electoral. Y no hay disputa electoral, en ningún país del mundo, que pueda dar valor a alguien que traiciona a su patria, alguien capaz de vender su país por sus propios intereses mezquinos”, afirmó.
Días después de reunirse con Lula, Trump recibió en la Casa Blanca a Bolsonaro, a quien definió como “un joven inteligente que ama mucho a su país”. A su vez, Bolsonaro prometió sumarse al Escudo de las Américas y dijo que llegará una “inundación” de inversiones estadounidenses a Brasil si él gana la presidencia.
El martes, ante las amenazas de aranceles, que él mismo había pedido que se impusieran a su país, Bolsonaro dijo que son una “represalia” contra Lula, a quien Trump considera poco confiable porque aviva un “sentimiento antiestadounidense”. Dijo también que durante su visita pidió que las empresas de Brasil no fueran castigadas por medidas de este tipo.
Lula le respondió: “Todos los cobardes son así; no tienen el coraje de asumir lo que dijeron e intentan mentir”. Agregó que con las sanciones que pidió “va a perjudicar a Brasil, a los empresarios, al sector agropecuario”.
Trump marca su posición en Colombia
También en Colombia Trump consideró necesario dejar claro a qué candidato le brinda su “respaldo completo y total”, en este caso para la segunda vuelta electoral del 21 de junio. Manifestó su apoyo al ultraderechista Abelardo de la Espriella y lo calificó como un dirigente “inteligente, fuerte y decidido”, que creará empleo, luchará contra el delito y restablecerá la “ley y el orden”. Agregó que en el balotaje, el dirigente se enfrentará “a un marxista de izquierda radical”, en alusión al oficialista Iván Cepeda.
De la Espriella le agradeció a Trump. “Con la cabeza en alto y el corazón lleno de gratitud patriótica, recibo sus palabras y su firme apoyo. ¡Gracias, señor presidente!”, publicó en su cuenta de X. Manifestó que hará frente común con Trump contra el narcotráfico, el comunismo y en defensa de la propiedad privada.