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Mundo América
El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella (centro), junto al presidente del Congreso, Honorio Henríquez (i), y al presidente de la Cámara de Representantes, Nicolás Barguil, durante la ceremonia de asunción en la Universidad Santiago de Cali en Cali. · Foto: Luis Acosta, AFP

El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella (centro), junto al presidente del Congreso, Honorio Henríquez (i), y al presidente de la Cámara de Representantes, Nicolás Barguil, durante la ceremonia de asunción en la Universidad Santiago de Cali en Cali.

Foto: Luis Acosta, AFP

Asumió Abelardo de la Espriella: “En el gobierno del Tigre se hará respetar la democracia”

El nuevo presidente de Colombia acusó de corrupción al gobierno saliente, anunció la creación de megacárceles, la fumigación de cultivos de coca y la habilitación del fracking.

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Con la expresión “¡Que viva Cristo Rey!” terminó Abelardo de la Espriella su primer discurso como presidente de Colombia, en el que repasó sus promesas de campaña frente a centenares de militares que lo escucharon formados al aire libre en el cantón Pichincha. Si bien no pudo asumir en una instalación militar, como era su intención, dio allí su discurso.

Antes de su ceremonia de asunción, De la Espriella se reunió con gobernantes de derecha de la región: el presidente Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay; José Antonio Kast, de Chile, y Nasry Asfura, de Honduras. También recibió al presidente argentino, Javier Milei, al grito de “Viva la libertad, carajo” y le dijo que fue “una gran inspiración”, “un faro”.

Todos ellos estuvieron sentados en primera fila más tarde en el auditorio de la Universidad de Santiago de Cali, donde se instaló una alfombra roja y sesionó el Congreso para investir al nuevo presidente. Sin embargo, el invitado que más acaparó la atención fue el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que también estuvo presente.

Según informó el diario El Espectador, De la Espriella también se reunió con Gideon Sa’ar, el canciller israelí. El nuevo presidente colombiano prometió no solo recomponer las relaciones con Israel, interrumpidas por el gobierno de Gustavo Petro, sino también abrir una embajada en Jerusalén, una señal contraria a la creación de un Estado palestino.

A la ceremonia de asunción fueron invitados solo los expresidentes de derecha de Colombia, lo que excluyó a Ernesto Samper, al centrista Juan Manuel Santos, premio Nobel de la Paz de 2016, además de Petro, que considera al nuevo presidente “ilegítimo” y electo mediante un fraude.

Tampoco los legisladores del ahora opositor Pacto Histórico asistieron a la sesión de investidura de De la Espriella. El excandidato presidencial de esa alianza, Iván Cepeda, convocó a una concentración pacífica en la ciudad de Barranquilla en una “expresión de desobediencia civil, resistencia y soberanía popular”. Miles de personas y organizaciones sociales respondieron a esa convocatoria.

El presidente y la religión

De la Espriella llegó al auditorio acompañado por su esposa, sus dos hijas y sus dos hijos, y saludando a los visitantes. Después de su investidura, quien dio un largo discurso fue el titular del Senado, Honorio Henríquez, y una vez que terminó, varios líderes religiosos tomaron la palabra. El primero fue un rabino, que cerró su oratoria proclamando: “Viva Colombia y viva Israel”, seguido por un pastor de la iglesia Manantial de Vida Eterna, un sacerdote católico y un obispo.

Nada de esto es habitual en las ceremonias de traspaso de mando en Colombia, pero así fue en este caso, en el que el programa de gobierno del presidente se denomina “Patria Milagro”.

Para dar su discurso, De la Espriella se trasladó al cantón Pichincha, y allí alternó promesas de campaña con amenazas dirigidas tanto al crimen organizado como al gobierno saliente.

A quienes, como Petro, cuestionan la legitimidad de su mandato, les dijo que ganó las elecciones con las mismas reglas y garantías que tuvo la administración anterior.

A continuación, el dirigente advirtió que “en el gobierno del Tigre”, como se refiere a sí mismo, “se hará respetar la democracia; no habrá espacio para maniobras contra la democracia y el legítimo mandato”.

Dijo también que en los últimos meses su equipo trabajó para identificar focos de corrupción en la administración anterior. A medida que avanzaba su discurso, pese a que habló de reconciliación y de que quiere contar con quienes no lo votaron, afirmó que va a perseguir el uso indebido de los recursos públicos, una práctica que atribuyó a las autoridades anteriores.

De la Espriella aseguró que no tolerará la corrupción en su gobierno y agregó: “A los corruptos no los despacharemos con una simple condena moral”. Dijo que su equipo identificó tramas de corrupción del gobierno saliente, que recurrirá a la Justicia y también a otros estados para perseguir esos delitos.

Anunció que su gobierno va a utilizar la inteligencia artificial y sistemas de análisis de datos “para fortalecer la transparencia” e “identificar patrones de corrupción”, y llamó a los colombianos a sumarse a combatirla.

De la Espriella dijo que se propone derrotar al “narcoterrorismo y a todas las organizaciones criminales que amenazan a Colombia”. Anunció que “en las próximas horas” su gobierno daría a conocer una lista de grupos “narcoterroristas”.

“Le imparto desde aquí a las fuerzas militares y a la Policía la orden de combatir” a ese tipo de delito, dijo, y les aseguró a esos funcionarios que tendrán en él “un defensor de todas las horas” para que hagan esa tarea.

En cuanto a los grupos guerrilleros que todavía operan en Colombia, el nuevo presidente dijo que “la opción del diálogo está totalmente agotada”. También cuestionó al sistema de justicia transicional establecido en los acuerdos de paz con las FARC y transmitió su intención de modificar esa institucionalidad.

Prometió la construcción de megacárceles y la adhesión de Colombia al Escudo de las Américas de Donald Trump. Según se desprendió de sus saludos, Estados Unidos estuvo representado en su ceremonia de asunción por el fiscal general adjunto interino, Todd Blanche, al frente de una comitiva.

“Que no se equivoquen. El Tigre ha llegado y van a saber lo fuerte que muerde cuando se trata de defender al Estado colombiano”, dijo De la Espriella.

Prometió erradicar los cultivos de coca fumigándolos con herbicidas de nueva generación que, según dijo, “no afectan la salud humana” ni el medioambiente, y anunció que habilitará el fracking para contar con petróleo. Argumentó que, si bien defiende la transición energética, ese proceso debe iniciarse desde un lugar de fortaleza e independencia y que Colombia debe aprovechar los recursos “que Dios puso en su territorio”.

El nuevo presidente dijo que su mayor angustia es la situación de quienes sufren la pobreza, y aseguró que los programas sociales para esas personas no serán alterados. Sin embargo, también anunció recortes en los gastos del Estado y el fin del impuesto al patrimonio. Acusó al gobierno de Petro de haber aumentado el gasto en forma excesiva y de “tratar los recursos públicos como un botín”.

Pese a que habló de reconciliación y de las diversas tradiciones del pueblo colombiano, afirmó que su “gobierno dará la batalla cultural” con la que se propone “reivindicar el valor de la familia”, entre varios otros, y también “la creencia en Dios”.