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Mundo Medio Oriente
Comunidad de Khirbet al-Tuba, en la zona de Masafer Yatta, al sur de Hebrón (Cisjordania, Palestina), el 6 de agosto, tras un ataque perpetrado por colonos israelíes. 
Foto: Wisam Hashlamoun, Anadolu, AFP

Comunidad de Khirbet al-Tuba, en la zona de Masafer Yatta, al sur de Hebrón (Cisjordania, Palestina), el 6 de agosto, tras un ataque perpetrado por colonos israelíes. Foto: Wisam Hashlamoun, Anadolu, AFP

La política de Israel y la violencia de los colonos golpea a todos los territorios palestinos

A la situación de Gaza se suman ataques contra pueblos de Cisjordania, y redadas en Jerusalén en el contexto de una fuerte política expansionista.

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La zona de Masafer Yatta, en el sur de Cisjordania, se hizo conocida por el documental ganador del Oscar No Other Land, que denuncia la resistencia de sus pobladores frente al avance israelí, tanto del ejército como de los colonos, y los reiterados intentos de desplazarlos del lugar.

Una de esas ofensivas se sumó este jueves, en un momento en que aumenta la violencia contra los palestinos en distintos territorios.

Los habitantes de Tuba, una de las aldeas de Masafer Yatta, denunciaron que varios de ellos, incluso niños, fueron agredidos por colonos armados que incendiaron casas y escribieron en otras consignas racistas. El ejército israelí comunicó que se desplazó hasta Masafer Yatta al enterarse del ataque, pero “los sospechosos huyeron antes de su llegada”, por lo que nadie fue detenido.

Sarit Michaeli, directora internacional de la organización israelí B'Tselem, que trabaja en la defensa de los derechos humanos, dijo a la agencia Efe: “El ejército israelí cuenta con cámaras de seguridad que vigilan cada centímetro de la zona, pero, milagrosamente, no detectaron este pogromo. La Policía israelí ni siquiera se molestó en bloquear su ruta de escape”.

Pocos días antes, el lunes, colonos invadieron dos aldeas, Qaryut y Jalud, en el norte de Cisjordania. También allí grafitearon las paredes de viviendas con mensajes como “venganza”. Prendieron fuego tres vehículos e intentaron además incendiar una casa, pero fueron frenados por los pobladores del lugar. El ejército anunció el martes que iría a recoger testimonios sobre lo ocurrido.

En casos excepcionales, las investigaciones avanzan. Este jueves, la Fiscalía General de Israel imputó por “homicidio imprudente, allanamiento de morada con arma y daños maliciosos a la propiedad” al colono extremista israelí Yinon Levy, acusado de asesinar en julio de 2025 al profesor de inglés y activista palestino Awdah al Hathaleen, que adquirió visibilidad al aparecer en No Other Land.

Según recordó The Times of Israel, Levy, que si es condenado podría pasar hasta 12 años en prisión, fue sancionado por la Unión Europea, Reino Unido y Canadá por liderar ataques contra la población civil palestina. También recibió sanciones de Estados Unidos, pero el actual gobierno las retiró.

La violencia golpeó también esta semana el campo de refugiados de Qalandia, en el norte de Jerusalén Este, la zona árabe de esta ciudad que palestinos e israelíes reivindican como capital de su Estado. Allí el ejército israelí desplegó el miércoles un gran operativo en el que detuvo a varias personas, hirió a ocho de ellas, obligó a residentes a evacuar sus viviendas y tomó por asalto distintos edificios.

Uno de los edificios allanados pertenece a la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA, por sus siglas en inglés). Los militares ingresaron a las instalaciones en las que la UNRWA brinda formación profesional para los refugiados de Qalandia, según comunicó la Gobernación de Jerusalén, que depende de la Autoridad Palestina, con sede en Cisjordania.

Ese mismo día se conocieron los planes del gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu de construir 2.300 viviendas más en un asentamiento en la zona palestina de Jerusalén, que actualmente está ocupada por Israel.

Esas construcciones ampliarían el asentamiento de Gilo, denunció la organización civil Ir Amin, que da seguimiento a los avances de Israel para apropiarse de esa zona de la ciudad. Sumado a la presencia de otras colonias israelíes, este colabora en aislar a Jerusalén de otros territorios palestinos y socavar así, por la vía de los hechos, la posibilidad de que se cree un Estado palestino.

A la violencia y el expansionismo se agrega la asfixia económica. El primer ministro palestino, Mohamed Mustafá, denunció el martes que Cisjordania atraviesa una crisis que es parte de “una campaña política y estratégica más amplia” para debilitar sus instituciones. Entre otros factores, señaló las demoras de Israel en transferirle fondos que le corresponden, y dijo que eso está impidiendo que los trabajadores estatales perciban su salario completo.

Todo esto se suma a la situación de la Franja de Gaza, donde las autoridades elevaron a 73.381 los muertos por la ofensiva israelí desde octubre de 2023. A su vez, Unicef informó que subió a 300 el número de niños que murieron por ataques israelíes desde octubre de 2025, cuando se acordó un cese del fuego. Esto supone, en promedio, que muere un niño por día, señaló a Europa Press el director regional de Unicef, Edouard Beigbeder.

La ofensiva que continúa en la Franja de Gaza motivó una declaración conjunta de los ministros de Relaciones Exteriores de Qatar, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Pakistán, Turquía, Arabia Saudita y Egipto. Manifestaron este jueves “su más enérgica condena y rechazo ante las continuas violaciones [del cese del fuego] israelíes en la Franja de Gaza, en particular los ataques dirigidos contra centros sanitarios e infraestructura médica, las agresiones a infraestructuras civiles y la persistente pérdida de vidas civiles –incluidas mujeres y niños–, lo que constituye una grave violación del derecho internacional, incluido el derecho internacional humanitario”.