En un acto celebrado la noche del domingo en la Plaza de la Fe, en Managua, la capital de Nicaragua, el copresidente del país Daniel Ortega anunció que no volverá a haber elecciones. “Aquí no volverá a haber elecciones, para que por ahí intenten ellos atrapar el gobierno, atrapar el poder”, dijo el mandatario de 80 años, quien está en el poder de manera ininterrumpida desde 2007 y que desde febrero de 2025 comparte el cargo con su esposa, Rosario Murillo.
El discurso de Ortega, que apareció en público después de dos meses, se dio en el marco del 47° aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, que derrocó al dictador Anastasio Somoza Debayle.
El gobernante de facto anunció que realizará acciones coordinadas con la Asamblea Nacional para poner un “muro” a cualquier intento de la oposición de regresar al poder. “Vamos a trabajar con la Asamblea Nacional y con las obligaciones correspondientes para hacer las leyes, para que les pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatrias, para que, por mucha plata que les den los yanquis”, no puedan volver al gobierno, dijo Ortega, de acuerdo con lo que informó el diario nicaragüense Confidencial.
Los últimos procesos electorales en el país centroamericano estuvieron marcados por la alta abstención de los ciudadanos, tanto el de 2016, cuando Ortega volvió a reelegirse con Rosario Murillo como vicepresidenta, como también en las elecciones de 2021, en las que se proclamó ganador con más del 75% de los votos, después de haber ilegalizado a los partidos opositores y encarcelado a todos los precandidatos de la oposición.
En 2025, con la entrada en vigor de la nueva Constitución, el período presidencial se amplió de cinco a seis años. Según la nueva carta magna, llamada popularmente en Nicaragua “Chamuca”, en referencia al sobrenombre de Murillo, las elecciones deberían realizarse en noviembre de 2027.
En su discurso del domingo, Ortega repitió su alegato de que la protesta nacional que empezó en abril de 2018 fue un intento de “golpe de Estado”.
A partir de esas protestas, que se saldaron con la muerte de centenares de personas y la salida del país de miles, el régimen represivo de Ortega se exacerbó, alcanzando a muchos de los excompañeros del líder en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
En 2018, “estando nosotros en acuerdos con los empresarios, con los somocistas que eran empresarios, teníamos un gran acuerdo por la paz, y, de repente, la puñalada”. El dictador que desató la represión policial y paramilitar alegó que “organizaron el golpe, utilizaron fondos de Estados Unidos para llevar a jóvenes y adultos para prepararlos, entrenarlos, armarlos, para derrocar al gobierno legítimo del FSLN”.
“Aquí corrió sangre de jóvenes, de adultos, de mujeres, de niños, se derramó sangre, y al final no quedó más camino que responderles con la contundencia de la ira del pueblo”, dijo, admitiendo una vez más su responsabilidad en la represión de los manifestantes.
El mandatario, además, se refirió al contexto actual en la región, cuestionando la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, como así también las amenazas de intervención de Estados Unidos en Cuba.
“Con todo su poderío fueron y asaltaron la Casa Presidencial, donde estaban Nicolás con su esposa Cilia [Flores]. Mataron a toda la escolta que estaba ahí y se los llevaron a una prisión en Estados Unidos. Es una monstruosidad”, dijo con referencia a la administración que encabeza el presidente Donald Trump.
Sobre Cuba expresó: “A la Cuba de Fidel, de Raúl, de Díaz-Canel la tienen bloqueada por más de 60 años, y han resistido, pero hay cubanos que viven en Estados Unidos que le piden al gobierno norteamericano que invada militarmente Cuba”.