El plan del presidente estadounidense, Donald Trump, para la Franja de Gaza abre un gran margen de dudas sobre el propio proceso y el papel que jugarán los palestinos en esa etapa. Sin embargo, los distintos actores mantienen formalmente el acuerdo para avanzar en esa dirección.
Días atrás, Hamas anunció la disolución de su gobierno, una medida con la que buscó ejercer presión para que se aplique la segunda fase del plan de paz, que incluye la retirada de las tropas israelíes de la Franja de Gaza. A su vez, la Liga Árabe reclamó al gobierno de Estados Unidos que se avance hacia esa etapa.
El plan tiene como ejes una Junta de Paz liderada por el diplomático búlgaro Nickolay Mladenov, un gobierno tecnocrático y una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF, en inglés). Sobre este último punto, Israel emitió una señal antes de que el primer ministro Benjamín Netanyahu viajara este lunes hacia Estados Unidos, donde este martes se reunirá con Trump. El Gabinete de Seguridad de Netanyahu aprobó un programa piloto para crear una zona humanitaria custodiada por la ISF en Rafah.
Mladenov celebró la decisión y consideró que facilita “la transición hacia una administración transitoria palestina eficaz bajo el Consejo Nacional de Gobierno de Gaza”.
Sin embargo, el programa piloto anunciado por Israel es limitado en el territorio, prevé la construcción de viviendas temporales para aquellos habitantes de la Franja de Gaza que decidan instalarse en Rafah, ciudad situada pegada a la frontera gazatí con Egipto, y establece que se verificará que esas personas no estén vinculadas con Hamas, aunque no aclara cómo se logrará.
Un analista político residente en Gaza, Wissam Afifa, dijo a la cadena Al Jazeera que, con esta medida, Netanyahu solo busca reducir la presión de Estados Unidos, mientras se niega a cumplir con la retirada militar que está prevista en el plan de Trump. Al mismo tiempo, continúa fragmentando la Franja de Gaza.
La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (conocida como UNRWA) advirtió que un plan de ese tipo podría generar “campos de concentración masivos” en la zona de Rafah. Además, supone un nuevo desplazamiento para una población que sufrió sucesivos traslados forzados.
La semana pasada, tropas israelíes ampliaron su zona de control en la Franja de Gaza, la llamada “línea amarilla”, una supuesta “zona segura”, lo que desplazó a más familias, en este caso de Deir al Balah, en el centro de la Franja de Gaza, y redujo el territorio en el que los palestinos pueden residir y moverse.
Además, a medida que se desplaza la línea amarilla hacia el interior de la Franja de Gaza, se reavivan en Israel las expectativas de construir asentamientos en ese territorio palestino. “Donde no hay asentamientos no hay seguridad”, dijo el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, uno de los ministros del gobierno que defendió esa posibilidad.
Contra la CPI
Antes de viajar, Netanyahu habló el domingo con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, acerca de la Corte Penal Internacional (CPI), que dispuso su detención, la de su exministro de Defensa Yoav Galant y también la de los principales dirigentes de Hamas.
Según le manifestó el primer ministro a su gabinete, Rubio le “reiteró la intención de Estados Unidos de actuar con firmeza contra esa organización [la CPI]”. Netanyahu afirmó que el tribunal internacional “pone en peligro la justicia en el mundo” e impone a los países “las decisiones de funcionarios corruptos en La Haya”.
El primer ministro israelí usó como argumento a su favor la decisión que tomaron el viernes los países que integran la CPI, que destituyeron al fiscal de esa corte, el británico Karim Khan, por supuesta conducta sexual indebida.
El gobernante afirmó que las órdenes de detención pedidas para él mismo y para Galant en realidad buscaban distraer de las acusaciones contra Khan. “Hizo esto para desviar la atención, para congregar a su alrededor a todos los que odian a Israel y, en esencia, para crearse una coraza protectora”, afirmó Netanyahu.
También lanzó acusaciones contra el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, que pidió al gobierno federal que cumpla con la orden de detención. El primer ministro dijo a Fox News que Mamdani fomenta “el miedo y el odio”.
A su vez, el subsecretario de Relaciones Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, criticó que Netanyahu afirme “con total descaro que el secretario de Estado de Estados Unidos le ha prometido actuar contra el tribunal que lo procesa”. Dijo que Israel y Estados Unidos califican a esa corte de “corrupta” porque “se atrevió a perseguir al criminal protegido por Washington”.