la diaria América

Abelardo de la Espriella, en Bogotá (archivo, agosto de 2026)

Foto: Raúl Arboleda, AFP

Destituyen al responsable de las estadísticas de Colombia por decir que no hay evidencia de que Petro manipulara los datos

El gobierno de De la Espriella tomó sus declaraciones como una “posición política” y reiteró que los funcionarios del Ejecutivo no pueden hablar públicamente sin permiso de la Presidencia.

Contenido exclusivo con tu suscripción de pago
Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta Ingresá
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

En la tarde del lunes, cuando el director del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) de Colombia, Ricardo Valencia, estaba trabajando en su oficina, se le acercó la secretaria general encargada y le “avisó verbalmente” que el gobierno de Abelardo de la Espriella lo había destituido. Según relató Valencia a la radio Caracol, la funcionaria le mostró en su celular el decreto que disponía su cese.

Valencia, que ejerció la dirección del DANE durante menos de un mes, dijo a la radio que no sabe más que lo que dice el comunicado oficial sobre su destitución. En el texto, el gobierno transmite malestar por las declaraciones que hizo el funcionario el 31 de agosto, cuando en una rueda de prensa informó sobre las estadísticas del mercado laboral en julio, el último mes de gobierno de Gustavo Petro.

Según recordó la revista Cambio, esos datos mostraban una tasa de desempleo de 8,1%, la más baja para ese mes desde 2001. Pero lo que causó molestia fue que Valencia dijera que no se había “encontrado ninguna anomalía en el cálculo de los indicadores de mercado laboral”. El funcionario afirmó ese día que estos datos se calculan “según estándares de la Oficina Internacional del Trabajo”, con “controles rigurosos”, que permiten compararlos con datos de otros institutos de estadísticas.

La Oficina de la Presidencia cuestionó que Valencia informara de esto “sin que previamente se hubieran adelantado auditorías profundas” sobre esas “cifras producidas durante el último mes del gobierno anterior”, e insistió en que es “indispensable realizar una revisión rigurosa de la información recibida” de parte de las autoridades pasadas.

El nuevo gobierno viene mostrando su voluntad de presentar a la administración de Petro como corrupta. A menos de tres semanas de asumir, presentó El libro de la verdad, que contiene más de 80 supuestos casos de irregularidades del gobierno anterior, de los que destaca 23. En su momento, Petro respondió en X: “Se trata de 23 hechos que son políticas públicas que hemos defendido y no son delito”.

Además, el gobierno acusa a Valencia de haber hecho “caso omiso de la Directiva Presidencial 001”, que establece que los funcionarios del Poder Ejecutivo tienen que contar con autorización previa para hacer declaraciones públicas.

Esa directiva causó polémica en Colombia, porque impide a los ministros responder preguntas periodísticas de las áreas de su competencia, lo que equivale a un fuerte control de la información por parte del presidente. Para mantener esa centralidad, se designó un portavoz del gobierno, Miller Soto Solano.

El comunicado sobre la destitución de Valencia advierte que “las directivas presidenciales deben ser acatadas por los funcionarios del gobierno” y afirma que la independencia técnica del DANE “no constituye una autorización para que quien dirige un organismo técnico asuma posiciones políticas ni actúe como una rueda suelta dentro de la administración”. A continuación se destacan las palabras: “Independencia técnica, sí. Posición política de un organismo técnico, no”.

Al respecto, Valencia dijo a la radio colombiana: “Ellos encuentran que desacaté la directiva según la cual yo no podía realizar ruedas de prensa. Pero el DANE tiene una obligación establecida por la ley de estadísticas” según la cual su independencia “cubre toda la cadena de valor de la producción de datos, desde la recolección y el procesamiento hasta las decisiones sobre cómo divulgar las estadísticas del país”.

María José Pizarro, dirigente del ahora opositor Pacto Histórico, manifestó en su cuenta de X que Valencia actuó como correspondía y “afirmó que no había encontrado anomalías ni manipulación en los indicadores económicos”. Después de su destitución, “¿van a manipular las cifras?”, se preguntó.

También el centrista Alejandro Gaviria, que fue ministro de Educación en los primeros años del gobierno de Petro, planteó preguntas en esa red social: ¿De qué manera es compatible el respeto a la independencia técnica del DANE con la decisión de despedir a su director por hacer público un análisis interno? ¿Tendrán los directores que consultar cada hallazgo o reporte? ¿Es la intimidación compatible con la independencia?”.

¿Te interesa el acontecer internacional?
None
Suscribite
¿Te interesa el acontecer internacional?
Recibí la newsletter Mundo en tu email todos los domingos.
Recibir