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El Mundial: una decisión de política pública

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La decisión de transmitir el Mundial FIFA 2026 por Canal 5 fue una decisión de política pública. El objetivo nunca estuvo enfocado en obtener ganancias. El objetivo fue garantizar que el acontecimiento deportivo, social y cultural más importante del planeta llegara a todos los uruguayos y uruguayas, sin barreras económicas ni tecnológicas. Que ninguna familia quedara excluida por razones económicas y que el Mundial pudiera volver a ser una experiencia compartida. Democratizar el acceso fue el propósito central de esta decisión.

Hoy, con el Mundial terminado, los resultados permiten afirmar que esa decisión fue acertada. Los datos más recientes de Ibope muestran con claridad el alcance de esta política pública: 2.359.630 personas tuvieron contacto con la cobertura realizada por Canal 5 a lo largo de las distintas transmisiones. Es decir, una amplia mayoría de los uruguayos –en todo el país– estuvo, en algún momento, frente a la pantalla de los Medios Públicos acompañando el acontecimiento deportivo más importante del planeta.

A ello se suma otro dato igualmente significativo: más de un millón de personas siguieron los partidos de la selección uruguaya y la final del Mundial. Durante varias jornadas del torneo, Canal 5 fue el canal de televisión abierta más visto en Uruguay.

Estos resultados no representan únicamente un éxito de audiencia. Constituyen la confirmación de que, cuando a contenidos de enorme interés se suma una transmisión de calidad y se garantiza el acceso para toda la ciudadanía, la respuesta es masiva.

Pero el Mundial también dejó capacidades que permanecerán en los Medios Públicos. Fortalecimos nuestras áreas de producción, realización, coordinación técnica, transmisión, comercialización y comunicación digital. Incorporamos nuevas metodologías de trabajo, consolidamos procesos y desarrollamos conocimientos que hoy forman parte del patrimonio institucional de Canal 5. Son capacidades que seguirán disponibles para futuros proyectos de gran escala.

También fortalecimos un modelo de gestión innovador. Por primera vez, empresas públicas y privadas acompañaron una transmisión del Mundial realizada por Canal 5. Se mantuvo la participación histórica de los entes públicos en la pauta publicitaria de un evento de estas características y, al mismo tiempo, se construyó una nueva relación con anunciantes privados. Un porcentaje importante de la inversión publicitaria provino del sector privado, una señal de confianza en la calidad de los contenidos, en la profesionalidad de nuestros equipos y en la capacidad de gestión.

Otro de los aspectos que más satisfacción nos genera fue haber transformado esta experiencia en una oportunidad de formación. Gracias al trabajo conjunto con UTU, estudiantes de comunicación y áreas técnicas participaron mediante pasantías en una cobertura de nivel internacional. Tuvieron la posibilidad de aprender junto con profesionales de enorme trayectoria, vivir desde adentro una producción de máxima complejidad y comprender que el conocimiento también se transmite trabajando codo a codo. Esa experiencia fortalece su futuro profesional y enriquece la visión de gestión de los Medios Públicos. La cobertura fue, además, una verdadera experiencia 360. Radio Uruguay se integró plenamente a la transmisión, ampliando las posibilidades de acceso para la ciudadanía. Se realizaron proyecciones públicas de los partidos de Uruguay en Canelones, Lavalleja y Paysandú, para que miles de personas compartieran la emoción del Mundial. A ello se sumaron actividades junto con Pelota al Medio en el Auditorio Nacional del Sodre y junto con Fundación Celeste en el teatro Solís, acercando esta experiencia a niñas, niños y adolescentes de ambos programas.

Los Medios Públicos estuvieron presentes allí donde estaba la ciudadanía, generando encuentro, integración y comunidad. Nada de esto habría sido posible sin un gran equipo. Fue necesario construir un equipo diverso, profesional y comprometido, en el que cada rol resultó imprescindible: periodistas, relatores, comentaristas, productores, realizadores, técnicos, operadores, ingenieros, camarógrafos, utileros, vestuaristas, maquilladores, editores, diseñadores, equipos de comunicación digital y community managers, producción comercial, administración, logística y coordinación, entre muchos otros.

El Mundial 2026 fue mucho más que una transmisión deportiva. Fue una decisión de política pública que demostró que el Estado puede desarrollar proyectos de excelencia con profesionalismo, eficiencia y vocación de servicio.

Detrás de cada transmisión hubo cientos de decisiones que la audiencia nunca vio. Horas de planificación, coordinación, ensayo, resolución de problemas, creatividad y compromiso. Cada imagen, cada entrevista, cada comentario, cada conexión en vivo y cada publicación en redes sociales fue el resultado de un enorme trabajo colectivo.

Personas con trayectorias y responsabilidades diferentes entendieron que el resultado final dependía del aporte de todos. El profesionalismo y el conocimiento fueron indispensables. La experiencia, la formación y la capacidad técnica, condiciones necesarias para afrontar un desafío de tal magnitud. Pero existió algo más que convirtió a un grupo de profesionales en un verdadero equipo: la confianza, la horizontalidad, la capacidad de escuchar, la mirada crítica, el respeto por las distintas opiniones y la convicción de que el éxito siempre es colectivo. Ese compromiso fue un verdadero diferencial de esta cobertura.

También fue fundamental la alianza estratégica entre Antel, la Dirección Nacional de Telecomunicaciones y Canal 5, que permitió integrar infraestructura, tecnología, contenidos y comunicación en torno a un objetivo compartido. Esta experiencia demostró que cuando los organismos públicos trabajan de manera coordinada es posible alcanzar resultados de excelencia, optimizando recursos y multiplicando capacidades.

Toda esa preparación encontró su mayor prueba el día en que Uruguay quedó eliminado del Mundial. Era, probablemente, el momento más difícil de toda la cobertura. La decepción era la misma que sentían miles de uruguayos. Sin embargo, el equipo respondió con una enorme madurez profesional. Los análisis posteriores fueron rigurosos y equilibrados; las entrevistas se realizaron con sensibilidad y respeto, y la transmisión acompañó el sentimiento colectivo sin renunciar a la calidad periodística ni a la responsabilidad editorial.

En ese momento quedó demostrado que la excelencia no consiste únicamente en hacer una gran transmisión cuando todo sale bien. Ese día comprendimos que el mayor logro del Mundial no era solamente el liderazgo de audiencia ni la calidad técnica alcanzada. Era haber construido un equipo capaz de sostener la excelencia también en la adversidad.

Ese es el legado que permanece: el conocimiento adquirido, la experiencia acumulada, las oportunidades creadas para las nuevas generaciones, las alianzas construidas, la confianza recuperada y un equipo que hoy sabe que puede afrontar los desafíos más exigentes.

El Mundial 2026 fue mucho más que una transmisión deportiva. Fue una decisión de política pública que demostró que el Estado puede desarrollar proyectos de excelencia con profesionalismo, eficiencia y vocación de servicio.

Las mejores políticas públicas son las que generan más valor para la sociedad.

Erika Hoffman es presidenta del Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional (Secan) y directora de Canal 5.

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