Mientras los algoritmos optimizan la atención y segmentan audiencias hasta niveles extremos, los medios públicos tienen una responsabilidad distinta: aportar a sostener la idea de ciudadanía, a reconstruir lo común.
Podríamos crear un circuito de cartelería regulada y no comercial para las campañas electorales, que posteriormente se destine exclusivamente a la promoción de ofertas culturales fuera del período electoral.
Dejemos atrás la retórica del Montevideo olvidado y el Montevideo de todas y todos. Aportemos para que esta maravillosa ciudad sea más limpia, más segura, más ciudadana, más luminosa.
Somos responsables de encontrar lo que hay atrás de esta crisis. Para captarlo y mantenerlo en la memoria colectiva. Global y local. Y transformarlo en un relato que recoja lo mejor, lo relevante, y proyecte futuro.