El jueves de esta semana, cuando quedaban solo ocho días para que el plenario de la Cámara de Representantes discutiera y votara los 365 artículos del proyecto de Rendición de Cuentas, Cabildo Abierto (CA) anunció que le satisfacían los resultados de su negociación con el oficialismo y que sus dos diputados apoyarían la aprobación en general de esa iniciativa. Como los partidos Nacional, Colorado, Independiente e Identidad Soberana habían hecho saber cinco semanas antes que rechazarían la aprobación en general, esta dependía de lo que decidiera CA.
Si el Poder Ejecutivo no hubiera logrado un acuerdo con Guido Manini Ríos, el tratamiento parlamentario del proyecto habría terminado en forma prematura, sin que pudieran siquiera considerarse las propuestas para asignar más recursos a la reducción de la pobreza en hogares con niñas y niños, la seguridad pública, la educación y el cuidado de personas en situación de calle. Era mucho lo que estaba en juego.
Los partidos de la Coalición Republicana (CR) aprobaron en comisión 194 de los 365 artículos (algo más del 53%) y anunciaron que presentarán propuestas alternativas en algunas áreas. Todo eso sería intrascendente sin la aprobación en general que CA asegura.
Solo por abrirle la puerta a la discusión del articulado, CA obtuvo compromisos del Frente Amplio (FA) para que se modificaran propuestas de este proyecto de rendición, se incluyera en el del año próximo un aumento salarial al personal militar subalterno y se tratara su proyecto sobre reducción de las deudas personales, incluyendo las contraídas con organismos públicos. Algunos de los acuerdos son muy discutibles, por su contenido específico o por la forma en que alteran las prioridades para asignar recursos estatales escasos.
La responsabilidad de que la pequeña bancada cabildante haya tenido tanta incidencia les corresponde, ante todo, a los partidos de la CR. Si estos no hubieran adelantado su voto negativo en general, antes de estudiar el proyecto y de recibir a delegaciones, la discusión se habría centrado sin condicionamientos previos en las propuestas de modificación para el año que viene, que son sin duda lo más relevante para el país.
Esos partidos podrían haber planteado sus propias condiciones para la aprobación en general, que también habrían distorsionado el tratamiento de lo que importa, pero por lo menos habrían provenido de fuerzas políticas que sumaron, en las últimas elecciones nacionales, un respaldo electoral 18 veces mayor que el cabildante.
Lo que decidieron hacer le dio poder a Manini y obligó al oficialismo a negociar con él. Ahora alegan, sin presentar evidencia, que el acuerdo ya existía desde que se presentó el proyecto de Rendición de Cuentas. Aun si eso fuera cierto, una actitud distinta de la CR le habría abierto otras opciones al Ejecutivo, sin obligarlo a asumir compromisos con CA que prevalezcan sobre otros mucho más representativos de la ciudadanía.
Cuando los partidos apoyados por una gran proporción del electorado no asumen sus responsabilidades, habilitan que las minorías impongan sus condiciones, y pocas dudas caben de que esto no es lo mejor para el funcionamiento democrático.