Uruguay se caracteriza y se distingue en el concierto mundial por ser un país de acogida. Somos un país de antepasados inmigrantes; padres y madres, abuelos y abuelas, bisabuelos y bisabuelas de diversos países y distintos orígenes fueron recibidos y tratados con respeto, y reconocidos en todos sus derechos humanos y cívicos en una democracia ejemplar. Eso fue agradecido, y cuando a muchos y muchas compatriotas les tocó emigrar, fueron tratados de igual forma en los países que los recibieron.
No sería razonable que Uruguay realice acuerdos con el gobierno estadounidense encabezado por Donald Trump, que tiene una política migratoria que se ubica en las antípodas de la nuestra en la materia. Que el pueblo estadounidense resuelva cómo soluciona los dramáticos problemas sin nuestra injerencia, deseándoles que encuentren la mejor solución a sus dificultades.
Resultaría algo verdaderamente lamentable que Uruguay aceptara un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos que implique cooperar de alguna forma con su política migratoria instrumentada por el ICE.
Jamás aceptaríamos aquí la creación y la acción de una institución como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que no calificamos ni comparamos porque podría ser ofensivo para los ciudadanos de Estados Unidos. Ya ellos se encargarán de encontrar una forma de respetar la ley y los derechos humanos de los migrantes en su país.
Resultaría algo verdaderamente lamentable que Uruguay aceptara un acuerdo con el gobierno de ese país que implique cooperar de alguna forma con su política migratoria instrumentada por el ICE. Significaría el abandono de una de las mejores y más caras tradiciones nacionales del país, solo violentada en el período del terrorismo de Estado de la dictadura cívico-militar, que desconoció todo derecho humano y cometió todo tipo de crímenes, muchos de los cuales siguen impunes.
No hay razón valedera que se pueda esgrimir para hacer tal tipo de acuerdo. La política exterior de Estado jamás negoció principios. Este acuerdo bilateral con el gobierno de Trump, del que informan varios medios de comunicación, nacionales y extranjeros, y que no ha sido negado todavía por el gobierno de la República, debe ser repudiado por toda la población.
Carlos Pita fue embajador de Uruguay en Chile, España y Estados Unidos.