El que se quema con leche, ve la vaca y llora. Esto me pasa a mí cuando el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se refiere a “buenas ideas” para América Latina. Y más aún cuando está involucrado en el tema el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), organismo del gobierno de Estados Unidos que se encarga de todo el tema de migraciones. Este organismo, pocos meses atrás, fue el encargado de una de las mayores represiones con muertes incluidas en Minnesota.
Recordemos que Estados Unidos, en su lucha contra Cuba, recibía durante largos años a las y los cubanos que estaban en contra del gobierno de ese país. Según informó el New York Times, ahora parecería que quiere enviar a la gente a distintos países, y en particular a Uruguay, sin dudas por problemas internos con la migración que el país recibe no solamente de Cuba, sino de varios países.
Tengo serias dudas, y la historia lo demuestra, de que las distintas detenciones a los inmigrantes en Estados Unidos hayan estado en línea con el respeto a los derechos humanos.
Que no nos tomen como depósito de gente deportada, porque eso sería deplorable para nuestro país. Que nuestro gobierno no ponga ninguna esperanza en que esto puede ser positivo.
Uruguay tuvo a lo largo de su historia y tiene las puertas abiertas para recibir a ciudadanos de otros países, pero otra cosa es que se reciba a gente deportada. El deportado no viene aquí porque lo quiera, viene porque es forzado a que lo haga. Esto es inadmisible para nosotros como país. Por otra parte, me preocupa este tipo de mensajes para la propia base del Frente Amplio: no estamos en estos momentos para abrir cuestiones que puedan generar fisuras entre nosotros.
Los compañeros y compañeras entendidas en el tema nos plantean razones muy importantes que nos deben de llevar a reflexionar seriamente sobre el asunto. Es el caso de la directora de la División de Protección Social para Personas Migrantes, Solicitantes de Asilo y Refugiadas del Ministerio de Desarrollo Social, Valeria España, que planteó que la iniciativa “no se ha discutido en ninguno de los ámbitos de idoneidad establecidos por la normativa vigente para discutir estos temas, como lo es la Junta Nacional de Migración”.
Todo me hace pensar, y sobre todo conociendo la política de Estados Unidos con respecto al tema, que lo mejor es decir que no a este tipo de acuerdos. Que no nos tomen como depósito de gente deportada, porque eso sería deplorable para nuestro país. Que nuestro gobierno no ponga ninguna esperanza en que esto puede ser positivo.
Gustavo González es senador del Partido Socialista, Frente Amplio.
