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Alberto Chiriff (archivo, julio de 2026)

Foto: Ariel Volpi

Filosofía a cara de perro: pensar la violencia cotidiana desde plazas, cooperativas, parques y clubes

Uno de los ejes que Alberto Chiriff está trabajando este año es el concepto de violencia expresiva. “Es un tipo de violencia que estamos viviendo”, sostuvo.

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El docente, músico y gestor cultural salteño Alberto Chiriff desarrolla desde 2015 encuentros abiertos en distintos puntos del litoral, donde propone problematizar asuntos de la vida cotidiana. En Paysandú abordó la violencia expresiva y su vínculo con la construcción de las masculinidades.

Semanas atrás, con diversa presencia de público, Alberto Chiriff llegó a Paysandú para desarrollar una nueva edición de sus encuentros de filosofía en la sede departamental de Fucvam, ubicada en 25 de Mayo y Treinta y Tres.

Docente de educación secundaria, músico, gestor cultural y performer salteño, Chiriff lleva adelante desde 2015 una propuesta que denomina Filosofía a cara de perro, una experiencia que lo ha llevado a plazas, cooperativas, clubes y bares de distintas localidades.

Al presentarse, explicó a la diaria que también realiza “recitales de poesía, música electrónica y buena cocina”.

“Soy docente en secundaria y desde el 2015 hago encuentros de filosofía en plazas, cooperativas, clubes, hasta en bares. La propuesta consiste en plantear un tema, aportar algunos conceptos y abrir un espacio para su problematización y debate. “No son clases ni charlas, son encuentros donde propongo cosas para pensar juntos algún tema de actualidad”, explicó.

La iniciativa se desarrolla en distintas localidades del litoral, entre ellas Artigas, Salto, Paysandú, Mercedes, Dolores y Bella Unión. También ha llegado a Tacuarembó y Rivera, mientras que este año podría sumar Treinta y Tres, localidad a la que, según señaló, todavía no ha concurrido.

La violencia expresiva

Uno de los ejes en los que Chiriff está trabajando este año es el concepto de violencia expresiva. “Es un tipo de violencia que estamos viviendo”, sostuvo. En Paysandú, el encuentro tomó como punto de partida distintos episodios de violencia, entre ellos el intento de femicidio ocurrido en la Facultad de Medicina y casos de violencia doméstica.

Pero la intención del docente es ir más allá de la identificación inmediata de esos hechos como violencia doméstica o violencia sexual. La pregunta que propone es qué existe detrás de esas manifestaciones.

“¿Qué hay atrás de esa violencia?”, se preguntó, para luego plantear que es necesario “no quedarnos con lo primero que se nos ocurre, que es violencia doméstica o violencia sexual, sino ver todo un trasfondo ahí que tiene que ver con cómo nos formamos en nuestras masculinidades”.

En ese sentido, planteó la interrogante sobre qué vínculo existe entre la violencia y la construcción de las masculinidades: “Es lo que vamos a trabajar hoy”.

Para abordar el tema, recurre a distintos conceptos filosóficos y sociales. En esta oportunidad tomó como referencia a la antropóloga argentina Rita Segato, quien ha estudiado diferentes formas de violencia.

“Siempre traigo algunos conceptos filosóficos para pensar. En este caso se trata de Rita Segato, que es una antropóloga argentina que estudió este tipo de violencia y creó un par de conceptos que son con los que vamos a trabajar”, comentó.

Violencia instrumental

Entre los conceptos planteados aparece la diferencia entre violencia instrumental y violencia expresiva.

Chiriff explicó que la violencia instrumental es aquella que persigue un objetivo práctico. “Hay una violencia, la más usada, que es la violencia instrumental; le llama a ella; que yo te violento a vos, te hago caer al piso y te robo el celular y me voy corriendo. Esa es la violencia más común”.

También ejemplificó con situaciones de mayor escala: “Un país que invade a otro para quedarse con el petróleo o el que agarra a la señora que cobró en el cajero y le roba la plata. Esa es la violencia instrumental, tiene un fin práctico”.

Sin embargo, según el planteo que recoge de Segato, existe otro tipo de violencia que no necesariamente persigue un beneficio concreto.

“Ella encontró que hay otro tipo de violencia que no tiene un fin práctico. Por ejemplo, el intento de femicidio en la Facultad de Medicina. Fue, la tajeó en la cara porque ella no quería hablar con él. Segato ve que en ese tipo de violencia no hay un fin práctico”, señaló.

“Hay otro fin, otro tipo de objetivos. Eso es lo que vamos a trabajar hoy”, agregó.

Para el encuentro en Paysandú también propuso analizar otros ejemplos, desde situaciones de violencia verbal en los medios de comunicación hasta distintos intentos de femicidio.

A su vez, incorporó situaciones vinculadas a la exhibición pública del poder y la violencia. “También lo que está pasando cuando Trump y Netanyahu salen a hacer alarde de todo lo que están haciendo en Gaza. Vos decís: “Bueno, pero ¿para qué lo hacen? ¿Por qué esa necesidad de demostrar ese poderío? Ahí hay una lógica”.

La violencia como construcción social

Para Chiriff, las distintas formas de violencia no pueden analizarse fuera del contexto histórico y cultural en el que se producen.

“Porque todas las violencias son productos de la sociedad y de la cultura. No es lo mismo las violencias que existían hace dos mil años que las violencias que existen ahora”, afirmó.

También señaló que los medios disponibles para ejercer y mostrar la violencia han cambiado.

“Van cambiando los medios. Antes vos arrasabas una ciudad y hoy podés arrasar un país tranquilamente en 24 horas. Borrar una población que antes era imposible. También antes era muy difícil mostrar a todo el mundo lo que hacías. Ahora lo podés hacer”.

En esa transformación, las nuevas formas de exposición pública ocupan un lugar central. “Si yo quiero hacer algo con vos para demostrarle a todo Paysandú lo que yo puedo llegar a hacer, lo puedo hacer, te filmo y lo subo. Y todo el mundo se está enterando. ¿Por qué lo hice? No tenía un fin”.

Según su planteo, esto también se relaciona con la forma en que está organizada la sociedad y con la creciente exposición a distintas expresiones de violencia.

“Cómo estamos expuestos a la violencia y cómo cada vez vamos tolerando más márgenes de violencia. Eso es lo peligroso”, sostuvo.

En ese marco ubica la espectacularización de la violencia, una dimensión que, a su entender, se aproxima al concepto de violencia expresiva.

“Es un poco lo que se acerca a lo que es la violencia expresiva: la espectacularización de la violencia”, afirmó.

Y lo resumió de esta manera: “Necesito, no solo violentarte, sino demostrar a los otros cómo te violenté y por qué te violenté. Entonces, no persigue ningún fin práctico. El bullying es un ejemplo”.

Para el docente itinerante, estas expresiones están vinculadas con demostraciones de poder. “Yo demuestro lo que puedo”, sintetizó.

“Todo esto es lo que vamos a pensar, ¿viste que es supercomplejo? Muy diverso”, señaló.

Los encuentros de “Filosofía a cara de perro” se sostienen, según explicó Chiriff, de distintas maneras. “A veces hay alguna organización que paga algún viático, sobre todo para el transporte. Porque, bueno, yo vivo de otra cosa y me interesa mucho que esto funcione”.

Cuando no existe una organización que respalde la actividad, la modalidad es “a la gorra”. “Y a veces se desquita y a veces no se desquita”, comentó.

Chiriff continúa recorriendo distintas localidades del país con su propuesta. En este ciclo, luego de su paso por Paysandú, tiene previsto seguir por Salto, Rivera y Tacuarembó. Su vínculo con Paysandú, de todos modos, ya tiene varios años. “El año pasado vine como tres veces a Paysandú”, recordó.

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