Horacio Merlo.

Foto: Santiago Fleitas

Horacio Merlo: “La cultura siempre es la cenicienta, pero hay que salir y hacer”

Una de las figuras más reconocidas de la actividad cultural de Paysandú habló con la diaria sobre las dificultades de hacer teatro en el interior del país.

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Con medio siglo de trayectoria teatral, Horacio Merlo es una de las figuras más reconocidas de la actividad cultural de Paysandú. Actor, director, dramaturgo y gestor cultural, su historia con el teatro comenzó de una manera inesperada: fue a través de una convocatoria escuchada por radio.

Hoy, mientras impulsa la creación de un centro cultural en la zona norte de la ciudad y prepara varios estrenos, reflexiona en el diálogo con la diaria sobre los desafíos del teatro independiente, la necesidad de fomar nuevos públicos y la importancia de la acción por encima de las dificultades.

“Fue casi por casualidad”, recuerda al hablar de sus primeros pasos. “Estaba escuchando la radio con mi tía cuando anunciaron una convocatoria para integrar el elenco juvenil de arte dramático de Casa de Cultura. Le pregunté qué era arte dramático y me respondió: teatro. En ese momento dije: eso es lo que quiero ser”. Hasta entonces, asegura, nunca había pensado en dedicarse a las tablas. De niño soñaba con otras profesiones, como la carrera militar o la abogacía, motivado por el deseo de combatir las injusticias.

Aunque en su familia existían antecedentes vinculados a la música, el teatro no formaba parte de su entorno cercano. Sin embargo, aquel descubrimiento marcaría el comienzo de una vocación que se transformó en una forma de vida.

Merlo también tuvo una experiencia dentro de la institucionalidad pública, desempeñándose como coordinador cultural de la intendencia durante el gobierno departamental de Guillermo Caraballo. Esa etapa le permitió observar de cerca las limitaciones que enfrentan quienes intentan desarrollar proyectos culturales desde el Estado.

“Se pueden hacer cosas, pero es muy burocrático. No alcanza con tener buenas ideas; también tiene que haber recursos. Sin dinero no se puede hacer absolutamente nada”, sostiene. Para él, la cultura sigue ocupando un lugar secundario en las prioridades presupuestales. “Es verdad que siempre es la cenicienta. Lo primero que se recorta es la cultura”.

Esa experiencia le dejó una enseñanza fundamental: la necesidad de la autonomía. “Como gestor cultural independiente entendí que no podés depender de nadie. Hay que salir y hacer. El hacer es donde realmente se demuestra”, afirma. Reconoce que los obstáculos existen, especialmente los económicos, pero considera que la convicción y el trabajo son las herramientas más efectivas para superarlos.

“A veces no tenés un espacio, no tenés dónde ensayar, trabajás en casas particulares, tenés que conseguir derechos de autor o buscar recursos para montar una obra. Todo consume tiempo. Pero cuando sabés que eso es lo que te gusta, no hay cosa difícil”.

En materia de apoyo institucional, destaca la importancia de los fondos públicos obtenidos tras décadas de lucha del movimiento teatral independiente. Menciona especialmente la creación de la Comisión del Fondo Nacional del Teatro y los recientes fondos de la Comisión Honoraria del Teatro Independiente.

“Gracias a esos apoyos hemos podido adquirir equipamiento, desde luces hasta mobiliario. Son recursos fundamentales para sostener la actividad”, explica. No obstante, advierte que los teatristas del interior continúan en desventaja dentro de los organismos de decisión, donde suelen estar en minoría frente a los representantes de Montevideo.

Nuevos públicos

Merlo considera que el vínculo entre educación y teatro resulta esencial para garantizar el futuro de las artes escénicas. Por eso impulsa desde hace años el programa Aula-Teatro, una iniciativa que articula el trabajo de docentes, estudiantes y artistas.

La propuesta incluye talleres previos a las funciones, asistencia al teatro y espacios de devolución posterior. “Para muchos estudiantes es la primera vez que van a una sala teatral. Esa experiencia es muy valiosa”, destaca.

El proyecto se ha desarrollado en Paysandú, Guichón, Quebracho y otras localidades. Más recientemente incorporó una nueva modalidad: llevar escenas teatrales directamente a los liceos. La experiencia comenzó con fragmentos de La casa de Bernarda Alba y continuará ahora con la próxima puesta de Yerma, completando la célebre trilogía de Federico García Lorca.

Centro Cultural Ostuni

Pero quizás el desafío más importante que enfrenta actualmente sea la creación de un nuevo espacio cultural para la ciudad. Se trata del futuro Centro Cultural Omar Ostuni, que funcionará en un inmueble cedido por ANEP mediante comodato, en la zona del barrio San Antonio. La iniciativa surgió a partir de la obtención de fondos de infraestructura del Ministerio de Educación y Cultura. El proyecto contempla varias etapas y busca convertirse en mucho más que una sala teatral.

“Queremos que sea un verdadero centro cultural”, explica Merlo. Además de albergar espectáculos escénicos, contará con una biblioteca especializada en artes escénicas, espacios para exposiciones, conferencias y actividades comunitarias. El emprendimiento tiene una particularidad: será el primer centro cultural independiente ubicado fuera del tradicional circuito céntrico de Paysandú. Para Merlo, esto representa una oportunidad de descentralización y acercamiento de la cultura a sectores históricamente alejados de la oferta artística.

La respuesta de los vecinos ha sido alentadora. Docentes jubilados, profesores e integrantes de la comunidad ya manifestaron su interés en colaborar con actividades educativas y culturales cuando el espacio esté en funcionamiento. El nombre elegido para el centro cultural homenajea a Omar Ostuni, figura emblemática de la cultura sanducera. Profesor de filosofía, librero, actor, dramaturgo, director, periodista y locutor, Ostuni fue además maestro de Merlo y una referencia fundamental en su formación.

Mientras tanto, la actividad artística no se detiene. El próximo viernes se estrenará la versión dramatizada de Yerma, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Federico García Lorca. Más adelante llegará En familia, de Florencio Sánchez, bajo la dirección de Mercedes Rusch. Y ya piensa en el futuro: para el próximo año prepara Balcón abierto, una obra de su autoría que también dirigirá Rusch.

“Quiero regalarme cosas que no había hecho en estos 50 años de teatro”, concluyó Merlo en una frase que resume la vitalidad de un creador que, lejos de conformarse con el camino recorrido, sigue encontrando nuevos escenarios para soñar y construir cultura.

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