La empresa chilena Resiter, a través de su división especializada Verdecorp, comenzará –entre fines de julio y los primeros días de agosto– la construcción de una planta de compostaje industrial en las proximidades de Quebracho, sobre la ruta 3, con una inversión cercana a los seis millones de dólares. Esta información fue divulgada por el sitio Forbes Uruguay y la diaria la confirmó con fuentes del gobierno departamental.
El emprendimiento se instalará en un predio de 50 hectáreas ubicado entre Paysandú y Salto, aunque la planta ocupará únicamente dos hectáreas. El resto del terreno será destinado a infraestructura ambiental para el manejo de líquidos lixiviados y una laguna de riego.
Durante la jornada del miércoles, representantes de la empresa recorrieron Paysandú y mantuvieron reuniones con industrias locales para presentar el proyecto, que prevé comenzar a operar entre febrero y marzo de 2027, luego de un plazo de construcción estimado en ocho meses.
Tecnología de última generación
La futura planta tendrá capacidad para procesar 30.000 toneladas de residuos orgánicos por año, aunque la empresa proyecta iniciar sus operaciones con un volumen de entre 15.000 y 20.000 toneladas durante el primer año, alcanzando la capacidad máxima en el segundo.
Los residuos provendrán principalmente de la actividad agroindustrial, frigorífica, plantas de tratamiento de OSE, industrias frutícolas e incluso del sector de biocombustibles. Actualmente, gran parte de ese material termina en los rellenos sanitarios de Paysandú y Salto.
El proceso permitirá transformar esos residuos en compost de alta calidad, apto como fertilizante y mejorador de suelos para agricultura extensiva, forestación, horticultura y huertas urbanas, cumpliendo con las certificaciones y normas nacionales.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la incorporación de tecnología alemana para el control ambiental. La planta funcionará dentro de un galpón completamente cerrado, equipado con sistemas herméticos de extracción y renovación permanente del aire.
El aire extraído será tratado mediante un scrubber que elimina compuestos amoniacales, y posteriormente pasará por un biofiltro con microorganismos que neutralizan los compuestos responsables de los olores. Según la empresa, esta tecnología aún no se aplica en Uruguay y fue uno de los elementos que permitió obtener la aprobación ambiental del proyecto.
Además, la etapa más crítica del proceso de compostaje se desarrollará bajo techo, mientras que la fase de maduración se realizará sobre superficies impermeabilizadas, y se reutilizará agua para riego.
Avances administrativos
Hace dos semanas el proyecto obtuvo la Autorización Ambiental Previa, por lo que actualmente la empresa tramita el permiso de construcción ante la Intendencia de Paysandú y adjudica los primeros contratos para movimiento de suelos y fundaciones.
El gerente general del grupo Resiter en Uruguay, Matías Artigas, explicó que la elección de Paysandú respondió a un estudio de mercado que identificó una elevada generación de residuos orgánicos compostables en la región, lo que asegura disponibilidad de materia prima para el funcionamiento de la planta.
El modelo de negocio contempla recibir residuos industriales mediante el cobro de una tarifa inferior a la que actualmente pagan las empresas por disponerlos en los rellenos sanitarios. Asimismo, Verdecorp analiza incorporar en el futuro un sistema propio o tercerizado para la recolección y transporte de esos materiales.
Posibilidad de expansión
La infraestructura fue diseñada para permitir futuras ampliaciones. Si la demanda acompaña, el galpón de procesamiento podrá duplicar su tamaño y también la capacidad de producción.
La empresa estima generar entre diez y 12 puestos de trabajo permanentes durante la etapa operativa y no descarta replicar este modelo en otras regiones del país que cuenten con un volumen suficiente de residuos orgánicos.
Resiter desarrolla actividades en Chile, Colombia, Perú, España y Uruguay. En el país ya opera mediante Resiter Uruguay, dedicada a la gestión de residuos industriales para empresas como Montes del Plata y UPM, y Afrecor, especializada en residuos peligrosos vinculados a la industria petrolera y del gas.
Además del proyecto de Quebracho, el grupo avanza en otra inversión de entre 2,5 y 3 millones de dólares para instalar una planta de tratamiento dentro de un organismo estatal y estudia nuevas oportunidades vinculadas al reúso de aguas industriales, un segmento en el que también posee experiencia a nivel regional.