El dirigente del Sindicato de Obreros y Empleados de Norteña (SOEN), Eduardo Alza, informó a la diaria que la empresa presentó dos escenarios posibles para la unidad productiva: el cierre definitivo o una reestructura de gran magnitud que implicaría reducción de personal.
Alza recordó que el sindicato había advertido públicamente el pasado 1º de marzo sobre lo que consideraba un “cierre encubierto” de la planta. Según explicó, las señales observadas durante los últimos meses reforzaban esa percepción y ahora la empresa confirmó por primera vez que el cierre está sobre la mesa como una posibilidad concreta.
“Nos plantearon dos escenarios. El primero es un cierre, ahora sí confirmado por la empresa, y el segundo es una reestructura, pero de una magnitud que nunca hemos vivido en la historia de Norteña”, afirmó.
Actualmente, la planta cuenta con alrededor de 100 trabajadores. De acuerdo con Alza, una eventual reestructura supondría la salida de más de una decena de empleados mediante despidos, retiros incentivados y recortes en la producción. Sin embargo, la empresa aún no ha cuantificado oficialmente el alcance de esas medidas.
El dirigente sindical señaló que, ante ese escenario, la estrategia del gremio será priorizar acuerdos para trabajadores próximos a jubilarse y para aquellos que eventualmente decidan acogerse a planes de retiro incentivado. No obstante, advirtió que la situación laboral de Paysandú dificulta cualquier proceso de reinserción.
“Tenemos entre un 70% y un 80% de trabajadores que no culminaron el bachillerato y eso los deja en desventaja frente al mercado laboral actual. Además, estamos en una zona donde conseguir empleo no es sencillo”, sostuvo.
Alza remarcó que muchos trabajadores llevan meses afectados por la paralización de actividades y que algunos ya han buscado alternativas laborales o proyectos personales ante la falta de certezas sobre el futuro de la planta.
“Un principio del fin”
Más allá de que la empresa manifestó estar más enfocada en una reestructura que en un cierre inmediato, el sindicato considera que la reducción de personal y de operaciones podría representar el comienzo de un proceso de desmantelamiento gradual.
“Nosotros visualizamos que esto es un principio del fin. No le vemos mucha viabilidad a una estructura cada vez más reducida si no aparecen inversiones importantes”, afirmó.
El dirigente cuestionó la falta de inversiones tecnológicas en la planta sanducera y comparó la situación con otras malterías de la región que sí han recibido mejoras significativas en equipamiento y procesos productivos.
“Si no hay inversiones de magnitud para hacer la planta más competitiva, mientras otras instalaciones del sector avanzan tecnológicamente, estamos frente a un final anunciado”, advirtió.
Pese a las dificultades actuales, Alza destacó que la región mantiene ventajas competitivas vinculadas a la producción de cebada, materia prima fundamental para la industria maltera y cervecera.
“La región sigue siendo elegida por la calidad de la cebada que produce”, señaló, aunque insistió en que ese potencial debe estar acompañado por decisiones empresariales que garanticen la continuidad y el desarrollo de la actividad industrial en Paysandú.
Mientras tanto, los trabajadores aguardan definiciones concretas de la empresa sobre el alcance de la eventual reestructura y el futuro de una planta que históricamente ha sido una de las principales fuentes de empleo industrial del departamento.
Sobre el final, Alza disparó una reflexión: “No queremos que Norteña se transforme en una nueva Paylana”, en referencia al final de la empresa sanducera que culminó en un complejo de viviendas.
