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Paysandú Trabajo
Movilización de los trabajadores de Maltería Paysandú (archivo, junio de 2026). Foto: Santiago Fleitas

Movilización de los trabajadores de Maltería Paysandú (archivo, junio de 2026). Foto: Santiago Fleitas

Ambev confirmó que reabrirá la planta de Cympay en Paysandú, pero con menor producción y una reestructura de personal

La maltería volverá a funcionar desde el 1° de enero de 2027 tras diez meses de paralización.

Ambev confirmó este miércoles que la planta de Paysandú retomará sus actividades a partir del 1° de enero de 2027, poniendo fin a diez meses de paralización y a un período marcado por la incertidumbre sobre el futuro de la maltería.

Sin embargo, la reapertura estará acompañada por una reestructura organizacional, una reducción de los niveles de producción con respecto a años anteriores y cambios en la estructura de personal. De acuerdo con lo informado por la multinacional, la medida afectará aproximadamente a 30 trabajadores.

La decisión fue comunicada a los representantes sindicales que estaban celebrando asamblea en la noche de hoy. La maltería reabrirá el 1° de enero.

Ambev explicó que la resolución se tomó luego de un “extenso proceso de análisis y evaluación” de las condiciones del mercado y de la competitividad del negocio maltero en la región.

La empresa sostuvo que la reestructura es necesaria para adecuar el funcionamiento de la planta a las actuales condiciones del mercado y, al mismo tiempo, procurar conservar la mayor cantidad posible de puestos de trabajo.

“Se trata de una medida difícil pero necesaria para poder retomar la producción, readecuando la operación a las condiciones actuales del mercado y buscando preservar la mayor cantidad de puestos de trabajo”, señaló Ambev en su comunicación oficial a la que accedió la diaria.

Diez meses de incertidumbre

La confirmación de la reapertura pone fin, al menos parcialmente, a varios meses de incertidumbre para los trabajadores de Cympay. La situación comenzó a fines de febrero, cuando Ambev anunció que paralizaría la producción a partir del 1° de marzo y que aproximadamente el 90% de los trabajadores sería enviado al seguro de desempleo en lo que se consideraba la parada técnica.

En aquel momento, la suspensión había sido planteada inicialmente por dos meses, aunque la empresa tampoco descartaba la posibilidad de un cierre definitivo de la planta. Entre los argumentos expuestos se encontraban los elevados costos de producción y logística en Uruguay, un tipo de cambio desfavorable para las exportaciones y una disminución de la demanda regional de malta.

Semanas después, la empresa extendió la paralización y llevó el período previsto de inactividad a cinco meses. La falta de certezas sobre el futuro de la planta comenzó entonces a generar preocupación entre los trabajadores y el Sindicato de Obreros y Empleados de Norteña (SOEN).

La situación volvió a tensionarse en junio, cuando los trabajadores comenzaron a movilizarse para reclamar definiciones y una fecha concreta para el reinicio de las actividades.

En julio, Ambev extendió los seguros de desempleo hasta el 31 de diciembre, mientras continuaban las conversaciones con el gobierno en busca de alternativas que permitieran mantener operativa la planta de Paysandú.

En ese momento, 65 funcionarios permanecían en seguro de desempleo, mientras otros 15 trabajadores continuaban vinculados a tareas de mantenimiento.

Una reapertura con menor producción

La decisión anunciada este miércoles significa que Cympay continuará formando parte de la estructura productiva de Ambev, aunque bajo un esquema diferente al que tenía antes de la paralización.

La multinacional señaló que analizó distintas alternativas para mantener la viabilidad de la operación en Paysandú y concluyó que la reapertura requiere adecuar tanto los niveles de producción como la estructura de personal.

El escenario internacional y regional de la industria maltera fue uno de los principales factores considerados por la empresa. Ambev volvió a señalar que el sector atraviesa un contexto complejo debido a la combinación de elevados costos de producción en Uruguay, un exceso de oferta de malta en la región y una menor demanda, situación que repercute directamente sobre las posibilidades de exportación.

Por ese motivo, el reinicio de la actividad no implicará recuperar inmediatamente los niveles de producción que tenía la planta antes de su paralización.

Para los trabajadores, la confirmación representa el regreso de la actividad industrial después de diez meses, aunque también abre una nueva etapa marcada por la reestructura anunciada y por la pérdida de unos 30 puestos de trabajo.

La planta de Cympay volverá así a producir desde el comienzo de 2027, pero lo hará en un escenario diferente al que dejó en marzo, con una operación de menor escala y una estructura adaptada a las nuevas condiciones del mercado.