El Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOT) entregó los reconocimientos correspondientes al Premio Nacional de Ordenamiento Territorial, una distinción que destaca iniciativas que promueven el desarrollo sostenible de los territorios y fortalecen el vínculo entre las comunidades y su entorno.
En la categoría Eventos, el primer premio fue para el Movimiento Ciudadano para la Protección de Punta Ballena, mientras que “Luna llena en el Palmar”, iniciativa nacida en Guichón, recibió una mención especial, un reconocimiento que fue recibido con satisfacción por quienes impulsan desde hace casi una década este proyecto de conservación, educación y turismo sostenible.
En diálogo con la diaria, Carolina Valdomir, integrante del equipo organizador, explicó que si bien la mención no incluye un incentivo económico, constituye un importante respaldo al camino recorrido.
Un proyecto que fue transformándose
Valdomir recordó que “Luna llena en el Palmar” comenzó en 2016 como una propuesta impulsada desde la Dirección de Turismo de la Intendencia de Paysandú para fortalecer el trabajo de los guías locales y generar un atractivo turístico diferente.
La idea original consistía en realizar caminatas nocturnas por el Palmar de Guichón iluminadas únicamente por la luna, acompañadas por un fogón y espectáculos musicales. Sin embargo, con el correr de los años, el proyecto fue adquiriendo una dimensión mucho más amplia. “Primero nació con un objetivo turístico, después pasó a ser una forma de mostrar el lugar y, con el tiempo, se convirtió en una herramienta para promover la conservación del Palmar. Hoy el eje principal es cuidar este ecosistema y generar conciencia sobre su valor”, señaló.
Ese proceso estuvo estrechamente ligado al ingreso de Guichón a la Ruta de los Butiá (fruto), una red que reúne distintas experiencias vinculadas a esta especie nativa y que promueve su conservación, investigación y aprovechamiento sostenible. A partir de allí, comenzaron a desarrollarse seminarios, encuentros internacionales y diversas instancias de intercambio con investigadores, guardaparques, artesanos y organizaciones ambientales de Uruguay, Brasil y Argentina.
Un trabajo construido entre muchos
Uno de los aspectos que Valdomir destacó con mayor énfasis fue el carácter colectivo del proyecto. Actualmente participan vecinos del Palmar, exalumnos de la escuela 31, integrantes del Comité Local de la Ruta de los Butiá, guías de turismo de Guichón, el Club Queguay Canoas, estudiantes de Guardaparques de UTU Paysandú, alumnos de Gastronomía, de la Escuela Agraria de Guichón, docentes, investigadores y técnicos de diferentes instituciones. “Es una construcción entre todos. Son grupos distintos, con miradas distintas, pero hemos aprendido a trabajar juntos para decidir qué queremos conservar y cómo hacerlo”, afirmó.
Lejos de concentrarse únicamente en el evento anual, durante todo el año se realizan reuniones, talleres y actividades de planificación. Además, representantes del grupo participan en seminarios nacionales e internacionales donde comparten la experiencia de conservación del Palmar de Guichón.
Ciencia, educación y cultura
Uno de los aspectos que diferencian a “Luna llena en el Palmar” es la integración de múltiples disciplinas. Cada edición reúne especialistas en ecología, investigadores, docentes, músicos, artesanos, cocineros, guardaparques y educadores ambientales.
En años anteriores participaron técnicos de Embrapa, que es una empresa brasileña de investigación agropecuaria, y también han participado investigadores del CURE especialistas en biodiversidad. Se trata de profesionales que estudian el impacto del picudo sobre las palmeras y expertos en gastronomía vinculada al fruto del butiá.
A esto se suman talleres de artesanía con fibras de butiá, recorridos interpretativos por el palmar, actividades de observación de la naturaleza, propuestas de biodanza, música en vivo y experiencias gastronómicas que rescatan productos locales. “Buscamos compartir saberes, mostrar todo lo que representa el Palmar y que la comunidad se apropie de ese patrimonio”, explicó Valdomir.
Un evento abierto a toda la comunidad
Otra de las transformaciones importantes fue el acceso al evento. Según recordó la referente, en sus primeras ediciones la participación tenía un costo mayor, mientras que actualmente prácticamente todas las actividades son gratuitas.
Únicamente quienes desean compartir la cena junto al fogón abonan ese servicio, mientras que el resto de la programación permanece abierta al público. “Queremos que sea un evento para todos. Si alguna actividad necesita materiales, la gente colabora, pero la idea es que cualquiera pueda participar”, comentó.
En la edición anterior participaron autoridades nacionales, entre ellas, el director nacional de Turismo, Cristian Pos, y representantes de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, además de delegaciones de Brasil y Argentina vinculadas a la conservación de los palmares.
La próxima edición de “Luna llena en el Palmar” está prevista para desarrollarse entre el 24 y el 27 de octubre, siempre que las condiciones climáticas lo permitan. Durante cuatro jornadas habrá recorridos nocturnos, talleres, actividades educativas, espectáculos musicales y propuestas vinculadas a la conservación del paisaje, la biodiversidad y el patrimonio cultural de la región.
Para Valdomir, la mención especial otorgada por el MVOT constituye un impulso para seguir creciendo. “Estamos muy contentos. Es un reconocimiento que nos demuestra que este esfuerzo de tantos años vale la pena. Detrás de esta propuesta hay muchísima gente que trabaja todo el año para cuidar el Palmar y transmitir ese compromiso a quienes nos visitan”.
La distinción llega, además, en un momento especial para la ciudad, sumándose a las celebraciones por los 119 años de Guichón, y reafirmando el valor de una iniciativa que ha logrado convertir al turismo, la educación ambiental y la participación comunitaria en herramientas concretas para la conservación de uno de los ecosistemas más emblemáticos del país.