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Danilo Dárdano (archivo, setiembre de 2025).

Foto: Gianni Schiaffarino

Confederación de Sindicatos Industriales se reúne hoy con cancillería para tratar los impactos del acuerdo con la Unión Europea

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Danilo Dárdano advirtió que con el tratado “va a haber ganadores y perdedores”, y sostuvo que “uno de los más perjudicados es la industria nacional”; el ministro Fratti afirmó que, “en una negociación internacional y de bloque, todos no pueden ganar”.

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El pasado viernes, el Consejo Europeo aprobó el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur; posteriormente, se anunció que ambos bloques regionales firmarán el tratado el próximo sábado 17 de enero en Asunción, Paraguay.

En una entrevista con el programa Arriba gente de Canal 10, la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, puntualizó que la firma prevista para el sábado no supone la entrada en vigencia del acuerdo de forma inmediata, ya que “todavía queda trabajo por hacer para que eso suceda”. Para que se activen los aspectos comerciales, el tratado debe aprobarse primero en los cuatro parlamentos de los países integrantes del Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay), así como en el Parlamento Europeo.

Con relación a esto último, Csukasi afirmó que, “en principio, los votos en el Parlamento Europeo estarían”, aunque de todos modos apuntó: “Sería un poco inocente de nuestra parte imaginar que no va a haber fuerzas actuando en contra de la puesta en marcha”. En los últimos días, por ejemplo, se han registrado movilizaciones en contra del acuerdo por parte de agricultores franceses.

En Europa, el frente opositor al tratado con el Mercosur tiene al sector agrícola francés a la cabeza, pero también es cuestionado por Hungría, Polonia e Irlanda. “Este año va a haber que trabajar sobre esas fuerzas, que están alimentadas por 25 años de –si quieren, digámoslo abiertamente– mentiras y de mitos en torno a este acuerdo”, afirmó la vicecanciller.

A modo de ejemplo, Csukasi indicó que el tratado prevé una cuota de 99.000 toneladas de carne. “¿Saben cuánto significa eso en términos reales por consumidor europeo al año? 220 gramos de carne al año que el Mercosur le va a poder exportar a la Unión Europea; es una hamburguesa”, puntualizó.

La vicecanciller también apuntó que en el tratado hay determinadas “asimetrías” que han sido “siempre parte del proceso de negociación”, como, por ejemplo, el hecho de que, “mientras que la Unión Europea elimina la mayor parte de los aranceles en los primeros cuatro años de vigencia del acuerdo, el Mercosur lo hace en 15 años”.

Por otra parte, Csukasi dijo que la negociación a la interna del Mercosur para definir la colocación de los productos en el mercado europeo será “tan o más dura que la que hemos tenido en estos 25 años con los propios europeos”. “Va a ser una discusión difícil que se inicia a partir de la firma, el sábado próximo, y que va a llevar también unas cuantas rondas de discusión”, señaló.

“Lo que va a pasar ahora es que el Mercosur va a tener que retomar los grupos negociadores a la interna, esos mismos grupos que antes se juntaban para ver qué le ofrecíamos a la Unión Europea, y vamos a tener que discutir cómo nos dividimos el acceso al mercado que nos entrega la Unión Europea”, apuntó la subsecretaria de Relaciones Exteriores.

La Confederación de Sindicatos Industriales se reunirá con Csukasi

Consultada sobre la postura crítica del PIT-CNT sobre el tratado, Csukasi señaló que el pasado 22 de diciembre ya hubo una primera reunión entre el gobierno y la central sindical por este tema. “Entiendo que lo que ellos todavía necesitan comprender es cómo se va a integrar el sector trabajador a la gobernanza del acuerdo, que es una preocupación que nosotros compartimos; ya les dijimos que la vamos a discutir juntos”, afirmó.

Este martes, Csukasi mantendrá una reunión con la Confederación de Sindicatos Industriales (CSI), que ha expresado su preocupación por los eventuales efectos del acuerdo en la industria uruguaya. El presidente de la CSI, Danilo Dárdano, dijo a la diaria que los trabajadores procuran crear un espacio de intercambio con los distintos ministerios para que “el impacto sea lo menor posible” y que no ocurra algo similar a lo que pasó cuando Uruguay “entró al Mercosur, que hizo paté a la industria nacional por miles y miles de puestos de trabajo”. “Acá no solamente hay que quejarse y reclamar, sino proponer alternativas”, afirmó.

La subsecretaria de Relaciones Exteriores señaló que, desde mayo del año pasado, el gobierno está elaborando, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “un trabajo que es de análisis sectorial”. “Estamos a días de que ese trabajo empiece a estar disponible y ellos [por el PIT-CNT], como todos quienes han participado en este proceso, van a tener la información”, resaltó.

Dárdano puntualizó que los sindicatos industriales no tienen una posición “en contra de un TLC [tratado de libre comercio] per se”, sino que la preocupación está en “la letra chica”. “Por lo que hemos podido averiguar y tratar de estudiar, como en todos los acuerdos de este tipo, va a haber ganadores y perdedores, y nosotros como trabajadores industriales entendemos que uno de los más perjudicados es la industria nacional”, señaló.

El presidente de la CSI señaló que “un ejemplo bien concreto” de las consecuencias del tratado es el impacto que tendrá sobre las compras públicas, en referencia a su utilización como una forma de proteger la industria nacional. “En este caso, como pasa con otros TLC que firmamos, cualquier empresa europea podría competir, por ejemplo, con una pyme nacional” en las ventas al Estado, puntualizó.

Dárdano dijo que el movimiento sindical pretende conocer “casi rubro a rubro” cuáles son los plazos previstos en el acuerdo y cómo se implementará la reducción de aranceles, para posteriormente, en función de eso, “armar una hoja de ruta y de trabajo concreto” para cada rama de actividad. El dirigente sindical apuntó, además, que las implicancias del tratado con la Unión Europea probablemente serán abordadas en el Consejo de Industria y sus Núcleos Productivos, lanzado por el gobierno en julio del año pasado para trabajar en el diseño de una política industrial hacia 2050.

“En una negociación internacional y de bloque, todos no pueden ganar”, afirmó Fratti

También hay opiniones diversas dentro del Poder Ejecutivo. El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, fue consultado este lunes en una rueda de prensa sobre el acuerdo: “Nos viene muy bien”, al igual que a la Unión Europea, por lo que “va a ser de mutua conveniencia”, afirmó. El ministro sostuvo que la inminente firma “es un avance de algo que lleva más de 25 años” y “es una satisfacción, porque para Uruguay, aunque no sea el tratado inicial que se pergeñó, va a ser beneficioso igual”.

Con relación a los sectores que podrían verse perjudicados en Uruguay, Fratti reconoció que, “en una negociación internacional y de bloque, todos no pueden ganar”. El ministro, que no mencionó ninguna actividad en concreto, dijo que “los beneficios seguramente no van a ser iguales para todos”.

Por su parte, el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, planteó algunos reparos. En una entrevista con El Observador, el ministro afirmó que “hace falta un gran debate” y también “escuchar a todos los sectores productivos”, ya que “el tema de las asimetrías es un tema real”. “Si solamente acabamos por ser invadidos por productos elaborados en otro lugar, quiero ver cuál es el rol, entonces, que tienen los trabajadores y las trabajadoras de nuestro país y la producción. No quisiera que el final de la película sea que nosotros sigamos siendo eternamente suministradores de materia prima para el resto”, manifestó Castillo.

También se expresó sobre el tema, este mismo lunes, el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone. “Todavía tenemos un largo camino que recorrer, pero estamos muy ilusionados por que el proyecto finalmente arribe a abrir oportunidades de negocios, a abrir oportunidades para Uruguay, para los empresarios uruguayos”, afirmó en una rueda de prensa.

El ministro señaló que la puesta en marcha del tratado permitirá ingresar a la Unión Europea “con un tratamiento arancelario privilegiado para un conjunto de rubros de recursos naturales uruguayos”. En particular, mencionó el sector cárnico como “un ejemplo claro”, así como los productos lácteos, que serán “muy beneficiados por este cambio”.

Oddone también dijo que, sobre la base de las estimaciones que tiene el equipo económico, el tratado con el bloque europeo permitirá un crecimiento de un punto y medio del PIB de Uruguay “en los próximos años”, así como un incremento de las exportaciones de “por lo menos 4%” y un aumento del empleo y del salario real, este último “del orden del 1%”. “O sea, el efecto global estimado, de manera preliminar y sin tomar en cuenta lo que pueden ser inversiones nuevas que se localicen en un país como Uruguay, es totalmente positivo”, subrayó.

Por otra parte, el ministro sostuvo que el avance en el acuerdo entre los dos bloques fue posible gracias a “los cambios que han tenido lugar a nivel global desde el punto de vista geopolítico desde hace un año”, los cuales “destrancaron algunos temas, tanto en la Unión Europea como en el Mercosur, para facilitar que este acuerdo caminara”. Según Oddone, antes de eso, “había una decisión política que no llegaba”.

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