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Claudia Romero.

Foto: Alessandro Maradei

Presidenta de INAU: entre 2020 y 2024 crecieron “casi un 100%” los intentos de autoeliminación dentro del sistema de protección especial

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Claudia Romero agregó que en el mismo período, las intervenciones aumentaron “un 276%”, por lo que se está necesitando “poner foco en la salud mental de estos gurises”.

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Entre el 31 de diciembre de 2025 y el 6 de febrero de 2026, fallecieron tres adolescentes y un niño de diez años que estaban al amparo del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU). Por esa razón, sobre todo, el senador colorado Robert Silva citó a las autoridades del INAU a la Comisión Permanente para profundizar en los hechos. En el Parlamento, la presidenta de la institución, Claudia Romero, aseguró que con respecto a las muertes “no importa el número, porque basta uno para que a uno lo atraviese”.

En sala, y en respuesta al motivo de los fallecimientos, Romero dijo que el INAU aún no tiene los resultados de autopsia ni los informes de investigación de fiscalía, “ya que se encuentran en proceso, y en esa circunstancia la información es reservada”, e informó que mantuvieron una reunión con Fiscalía para manifestar su preocupación.

Este lunes, en diálogo con la diaria Radio, Romero profundizó en esta reunión y apuntó que les transmitieron que “muchas veces” el INAU necesita “obtener la información antes por las dudas”, ya que “hay que generar algunas acciones que prevengan otros desenlaces” o que tenga que “atender de forma particular”.

Si bien apuntó que se “puede analizar cada uno de estos fallecimientos” con los resultados de las investigaciones, estos hechos “traslucen otras cosas que son estructurales al INAU”, como las salidas no acordadas, los centros de atención de salud mental, la salud mental, los centros de breve estadía y la infraestructura edilicia. Por esa razón, lo que muestran las muertes “son algunas debilidades de la estructura propia del INAU, más allá de algún acontecer propio de la historia de estos gurises”.

Según indicó la presidenta, hoy en día hay 110.000 niños que están vinculados a INAU a través de distintos proyectos, o sea que la vinculación se puede dar a través de los CAIF, los Centros de Atención a la Primera Infancia, los clubes de niños o centros juveniles. En cuanto al sistema de protección especial de la institución, que son aquellos niños o adolescentes que “están desvinculados de sus familias, ya sea permanentemente o transitoriamente”, hay aproximadamente 8.000 niños, de los cuales entre 3.500 y 3.900 “dependiendo del mes y la época del año” se vinculan en modalidades 24 horas, y otros desde el territorio con las familias.

En ese marco, ante la consulta sobre qué sucede con el sistema de protección especial a la luz de los fallecimientos, Romero apuntó que, en realidad, “no son muchos” fallecimientos “en función de la población que atiende el INAU”. “Cuando nosotros decimos que tenemos 8.000 y fallecieron 20, no se escapa de las cifras que maneja el Uruguay”.

De todas formas, Romero expresó que “cuando una se detiene a analizar dónde están los riesgos o qué está aconteciendo, lo que una encuentra es una vida atravesada por el dolor y a través de situaciones que han generado que se vinculen al INAU”, y que “cuando las ve, va dando cuenta de esto, de cómo va afectando a esos gurises que empiezan a tener una debilidad en sus vínculos afectivos, emocionales, en su desarrollo neuropsíquico”. Apuntó que todo esto “da cuenta de empezar a intervenir desde el lado de la salud, sobre todo vinculado a la salud mental”, ya que “sus vidas van tomando un techo más bajo, que vamos perdiendo las ventanas de oportunidad para actuar, y que eso de alguna manera va trazando un destino”.

En esa línea, la jerarca dijo que, en un contexto en el que las situaciones vinculadas a salud mental “fueron creciendo” en toda la población, es necesario “hacer un doble clic” en los niños y adolescentes vinculados al INAU, “porque hay una historia de vida que les atravesó su vida, su cabeza, sus emociones”, por lo que “requieren más cuidado en la salud mental”.

Entre 2020 y 2024, los intentos de autoeliminación dentro del sistema de protección especial crecieron “casi un 100%”, según Romero, y que en el mismo período, las intervenciones aumentaron “un 276%”, por lo que se está necesitando “poner foco en la salud mental de estos gurises”.

Sobre ese aumento, para Romero “hay muchas cosas a nivel del contexto”, por lo que no se puede “fracturar el INAU dentro de lo que se refiere a un contexto más global”. En ese sentido, apuntó que “la violencia aumentó”, lo que queda en evidencia por los datos del Sistema Integral de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia, y mencionó las situaciones en las que los menores sufren negligencia, son heridos de bala o que son parte de “las cadenas ilícitas”.

“Hay una realidad donde está permeando en las vidas de estos gurises, que además ingresan a una institución porque hay situaciones vinculadas a la vulneración de derechos que tienen que ver con sus propias historias; no estamos hablando solamente de la violencia territorial, estamos hablando de una violencia sexual muchas veces. Esos son los temas que más comulgan para que los gurises estén dentro de una institución”, sostuvo. Con todo, Romero dijo que si bien cuando se habla de salud mental se “tiende a pensar solamente en el lugar médico de la atención”, existen “otras formas de trabajar la salud mental”.

Propuesta que elimina la internación de niños de 0 a 3 años tendrá tres fases

El 19 de febrero, el INAU aprobó un proyecto que propone la desinternación de 300 niños y niñas de 0 a 3 años en los centros de protección, uno de los objetivos marcados por la institución para este periodo de gobierno, y que Romero definió este lunes como “el corazón donde se empieza a despertar la posibilidad de transformar las vidas”.

La presidenta explicó que para llevar adelante la propuesta no son necesarios cambios normativos, y que hay un llamado a organizaciones civiles porque con estas van a trabajar. “Este proyecto tiene algunos componentes diferenciales que, en general, van a ser la desinternación de 0 a 3 que ya están en la institución y el no ingreso de gurises de 0 a 3 años a la institución; la idea es que no vayan a una residencia del INAU de 24 horas, sino que tengan la posibilidad de ser recibidos en una familia”, destacó.

En detalle, Romero señaló que se va a trabajar en tres fases, que consisten, en primer lugar, en un diagnóstico de la situación de cada niño o niña para “reconstruir esa pequeña biografía” para saber las posibilidades de cuidados que tienen, si se puede sostener el vínculo con la familia de origen o si puede ir con una familia de acogida o ser adoptado en el caso de que estén las condiciones.

Indicó que luego “hay un trabajo de un año que tiene que ver con el acompañamiento” del menor. “Si es con la familia de origen, hay equipos que van a trabajar y equipos especializados”, dijo en referencia a psicólogos, trabajadores sociales, educadores, que acompañarán por un año durante la reinserción.

En el caso de que haya una adopción, también va a haber un acompañamiento pero “va a tomar las riendas más que nada el equipo o el área de adopciones”; y si es con una familia de acogida, Romero recordó que esta modalidad se trata de cuidados transitorios “donde se define el destino posterior que puede ser revincularse a las familias de origen o terminar con una adopción.

Al finalizar el año, se da “el cierre de la situación”, pero no se trata de “desvincularse” del INAU, ya que “van a seguir trabajando otros proyectos parciales, con los CAIF, por ejemplo, o con despliegues de proyectos que tiene la institución, pero que dan cuenta de las posibilidades de los gurises de vivir en familia y en una comunidad”.

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