En su último día, la Cumbre Mundial de Comunicación Política reunió en un panel a las máximas autoridades de los partidos de la oposición: Álvaro Delgado (Partido Nacional), Andrés Ojeda (Partido Colorado, PC), Guido Manini Ríos (Cabildo Abierto) y Pablo Mieres (Partido Independiente), y a Mónica Xavier, expresidenta del Frente Amplio (FA) (2012-2015) y directora del Instituto Nacional de las Mujeres, en representación del presidente de esa fuerza, Fernando Pereira, quien faltó con aviso.
La primera pregunta del moderador del panel, Cristian Calvo, apuntó a los “beneficios y riesgos” que trajeron las nuevas tecnologías a la comunicación de los partidos políticos. Xavier reivindicó el rol que aún juega la militancia: “No se trata de contraponer tecnología con la militancia como forma comunicacional, se trata de ver que hay algunas cosas, como el contacto personal, que no se soluciona con likes, que no se soluciona con posteos, sí con la cercanía y con la confianza”. En una línea similar habló Delgado, quien, recordando los 190 años de su partido, afirmó que la vigencia se mantiene al no perder “la esencia del contacto”.
Delgado sostuvo que el vínculo con la gente, “más que tarea de gobierno, es tarea de los partidos”, a través de los militantes. “Los gobiernos comunican las cosas de gobierno, ahora, la traducción política de las acciones de gobierno son de los partidos políticos que integran el gobierno. Militando, recorriendo, siendo didácticos y, además, recogiendo muchas veces las idas y vueltas, las críticas o los apoyos vinculados a algunas decisiones”.
Xavier, por su parte, acotó que “el gobierno debe comunicar bien, pero el partido también lo tiene que hacer”. Aclaró que se refiere a “partidos en el gobierno y no partidos de gobierno, porque reivindicamos el margen de acción que cada uno tiene en su territorio”. Consideró que el partido “tiene que seguir trabajando en una prédica de pedagogía política”, la cual “tiene un espacio para reproducirse” en el contacto cara a cara. Reflexionó que la “diversidad de tecnología no logra traducirse en un incremento de la confianza de las ciudadanas y los ciudadanos hacia la política”.
“Hoy la política no cotiza al alza, tiene una serie de dificultades”, dijo Xavier, y apuntó que “hay que ir a aquello que constituye el mayor motor de cualquier partido político y es su militancia”. Ejemplificó con “El FA te escucha”, el programa de recorridas territoriales que su partido desplegó tras la derrota electoral de 2019 y que relanzará la próxima semana. “La riqueza de un partido que logra ir al entramado comunitario es de recoger aquellas cosas que ajustan la propia política, aquellos insumos para los propios postulados programáticos, que solo la gente que vive en ese lugar sabe que allí tal política nacional tiene determinada forma de expresarse”, señaló.
“Les puedo asegurar que si usted tiene una buena comunicación de redes sociales, el contacto humano que después haga cuando vaya al lugar le va a rendir el triple”, afirmó el secretario general del PC. Ojeda ocupó el lugar del político más joven que sabe de redes sociales. “Un ejemplo claro” de campañas disruptivas, así lo introdujo el moderador. El colorado adjudicó el carácter “disruptivo” de su campaña presidencial en 2024 al conservadurismo de Uruguay, que “hace que pequeñas cositas generen cambios enormes”. “Y uno que hizo un par de cosas distintas ya es el disruptivo”, agregó.
“Cuando llegás al territorio, llegás con la avanzada de tus redes sociales, que son tu carta de presentación”, destacó Ojeda. Señaló que la “tríada de funcionamiento” es el territorio, la prensa y lo digital. “Es mucho más fácil si usamos las tres en conjunto”, pero “hay que vencer un montón de prejuicios adquiridos”. Por ejemplo, afirmó que “Tik Tok también es política y quizás más contundente que muchas cosas más tradicionales; los medios de comunicación no hacen al contenido, el contenido lo pone uno”.
En un momento, el senador sacó de su bolsillo el celular Nokia 1100 que mostró durante la última interpelación al ministro del Interior, Carlos Negro, y señaló que si bien “es un aparato increíble”, hoy “lo tenemos en el baúl de cosas que ya no usamos”. Llamó a no enojarse con los cambios y “ver cómo nos subimos a la ola”. “A mí me vuelve loco cuando los partidos, por el solo hecho de aplicar determinada tecnología, ya se sienten modernos”, dijo Ojeda, y explicó que las plataformas “son cosas distintas para cosas distintas”.
Hacia el final del panel, el colorado también recordó que su partido cumple 190 años y resaltó el “golpe generacional que recibió” cuando él asumió la secretaría general. “A nosotros nos toca agarrar la aplicación Partido Colorado del celular y ponerle ‘actualizar’, llevarla al siglo XXI y darle más futuro que pasado”.
Manini Ríos: “Tiene que haber ciertos límites” a la inteligencia artificial y a “la mentira en los distintos medios de comunicación”
Delgado se refirió a la crítica que hizo el expresidente colorado Julio María Sanguinetti, quien, al exponer en el mismo evento un día antes, cuestionó a los mandatarios que “gobiernan con el Twitter”. “A mí no me preocupa que haya presidentes que utilicen el instrumento de comunicación de Twitter [X] para marcar una posición”, pero “hay que saber valorar qué se puede decir por Twitter y qué necesita después un acto de gobierno con explicación y ser didáctico”, dijo.
Mieres planteó que los medios de comunicación no se sustituyen, sino que son “una sumatoria” y “el político tiene que tener la capacidad de llegarle a toda la ciudadanía” a través de las distintas vías. “Hoy la tecnología hace posible que uno pueda distinguir, separar, segmentar los mensajes, según a quién le querés hablar”, pero “fácilmente se puede convertir en demagogia porque le digo a cada uno lo que quiere escuchar y en pérdida de la autenticidad”, remarcó. A su vez, señaló que la “instantaneidad” y “la exigencia de que no demos muchas vueltas ni hablemos muy largo” trae el desafío de “elegir bien cuál es el núcleo duro del mensaje y transmitirlo en primer lugar, porque después la atención cae”.
“No se conciben políticos, no se conciben gobernantes a espaldas de la gente, que pierdan el contacto con la gente, que no les lleguen con el mensaje a los gobernados o a los dirigidos”, dijo Manini Ríos. Consideró que “es esencial para la democracia” que el “gobernante le explique al gobernado qué es lo que está haciendo y por qué lo está haciendo”, ya que así “quita la presión social” y baja “la manija”.
Respecto de los desafíos que presentan las nuevas herramientas, el líder de Cabildo Abierto apuntó a “saber separar la verdad de la mentira, la paja del trigo, lo que es real de lo que no es”. Advirtió que “es más fácil que nunca imponer una mentira”, y llamó a que “esto no se transforme solo en quién tiene más recursos para poder llegar mejor, para poder imponer caricaturas de sus oponentes, para poder distorsionar la realidad, para llevar agua para su molino político”.
Para Delgado, “adaptarse no quiere decir que la instantaneidad de la comunicación, la cantidad de información, la liquidez de la información, vayan en desmedro de la profundidad”. “Lo que sí me preocupa”, dijo, es la inteligencia artificial, que “depende mucho de la forma que se utiliza”. Mieres consideró que “hay que buscar mecanismos de regulación”, “sabiendo que siempre van a quedar cortos”.
En esa línea, Manini Ríos consideró que “tiene que haber ciertos límites” no solo a la inteligencia artificial, sino “también a la mentira en los distintos medios de comunicación”. Recordó que “hasta hace pocas décadas existía la institución del duelo, donde la víctima de una mentira tenía la forma de repararlo o, al menos, hacer que quien ofendía tuviera un freno”. “Hoy por hoy eso se ha perdido, sobre todo cuando se da rienda suelta al anonimato en determinados medios”, señaló.