La Intendencia de Montevideo (IM) logró la aprobación de todos los planes extrapresupuestales que se pusieron a consideración de la Junta Departamental este jueves. A partir de los ajustes que aceptó incorporar la comuna, en el correr de la jornada, se terminaron de definir los cuatro votos de la oposición que necesitaba el oficialismo para alcanzar la mayoría especial de dos tercios –21 ediles–. Como se manejó desde el principio, los ediles que acompañaron los planes que estaban en duda fueron los dos de la lista 22 del Partido Nacional (PN), Joaquín Campos y Nicolás Hernández; el edil colorado Federico Paganini y el independiente Guillermo Kruse, electo por el lema de la Coalición Republicana.
El gobierno departamental resolvió dejar sin efecto el préstamo de 40,7 millones de dólares para la revitalización de Ciudad Vieja –que era rechazado por toda la oposición y no tenía oportunidad de ser aprobado– para desarrollar oportunamente “un plan más abarcativo y acabado”, según expresa la comuna en la resolución. Asimismo, redujo el monto total del endeudamiento desde los más de 300 millones de dólares originales a 260 millones de dólares entre los cuatro proyectos restantes: saneamiento, calles, veredas y limpieza.
La oposición cuestionó al oficialismo por no “permitir los tiempos racionales para que se estudien” las nuevas versiones de los planes, expresó el edil blanco Rafael Seijas en una rueda de prensa. Al comienzo de la sesión, el edil Kruse solicitó postergar la votación para la próxima semana, pero el pedido fue rechazado. El coordinador de la bancada del Frente Amplio (FA), Gonzalo Zuvela, rechazó en una rueda de prensa que haya faltado tiempo para discutir y señaló que el coordinador institucional de la IM, Justo Onandi, “hace dos semanas que conversó con todos los coordinadores de la oposición y les pidió una devolución”. En ese sentido, apuntó que “no todos pusieron arriba de la mesa algo”, por lo que después es “muy complicado ponerse a reclamar”.
Onandi, que antes de la votación confiaba en que la comuna había creado las condiciones “para generar los mayores consensos y los mayores respaldos”, señaló a la diaria que “siempre se planteó el hecho de tener aportes de parte de la Junta Departamental”. En ese sentido, “fuimos recibiendo, de aquellos ediles que querían proponer, modificaciones”, que sumaron “propuestas fuertes, interesantes”.
El PN resolvió acompañar únicamente el préstamo para obras de saneamiento. En diálogo con la diaria, el senador blanco Martín Lema, presidente de la Comisión Departamental de Montevideo, consideró que la gestión del intendente Mario Bergara es, “hasta el momento, muy irresponsable, y a la irresponsabilidad no le podemos dar más plata”. “No puede ser que se estén llevando adelante despilfarros, en donde no hay confianza en esta gestión, que va a cumplir 40 años, y seguir dando plata a quienes son malgastadores compulsivos, no tiene sentido”, cuestionó.
El PN expresó en una carta que “los préstamos solicitados consolidan, profundizan y empeoran el modelo de gestión agotado que existe” en la IM. Cuestionó que Bergara decidiera “no destinar dinero” en su presupuesto quinquenal para “cubrir adecuadamente” esas áreas y, en su lugar, optó “por cumplir con las funciones esenciales mediante deuda”.
Plan a plan
El préstamo para limpieza fue el primero en obtener la aprobación. La IM redujo el financiamiento de 60 millones de dólares a 50 millones de dólares, a partir de la eliminación de la compra de camiones de recolección. La oposición rechazaba utilizar financiamiento extrapresupuestal a 25 años para la compra de camiones, que tienen una durabilidad de entre diez y 15 años. Onandi indicó a la diaria que la comuna cubrirá ese gasto “con algunos créditos de corto plazo”, ya que “tenemos que tener camiones para poder seguir adelante con el plan”.
El proyecto de saneamiento se aprobó por unanimidad con 31 votos afirmativos en 31 presentes. Zuvela consideró una “muy buena señal democrática” que todos los ediles acompañaran “una política de Estado departamental”. En este plan, a partir de un pedido de la lista 22 del PN, la IM aumentó el financiamiento previsto para esa área de 102,4 millones de dólares a 130 millones para incorporar obras de mitigación de inundaciones en los alrededores de las calles La Paz, Galicia y Rondeau, así como trabajos de mantenimiento en la rambla.
El plan Veredas pasó de 65 millones a 40 millones de dólares. La IM eliminó el fondo rotatorio, por el cual pretendía un retorno diferenciado de entre uno y cuatro años del costo del arreglo. Además, incorporó mejoras en la iluminación del frente costero, a pedido del colorado Paganini, quien consideró en rueda de prensa que se trata de “una democratización del espacio público”. El nacionalista Gonzalo Gómez consideró en la sesión que la propuesta “no tiene razón de ser” y apuntó: “¿El FA va a iluminar la costa de Montevideo, donde está la población más rica?”. Kruse rebatió a Gómez y señaló que “la primera playa que figura es la playa del Cerro”.
En cuanto a calles, se retiró o se redujo el arreglo de algunas de ellas, con lo que el pedido de financiamiento quedó en 40 millones de dólares, diez millones menos que la propuesta original. Gómez cuestionó la “falta de criterio técnico” en la selección de las calles y tramos a reparar, y lo adjudicó al “capricho para conseguir los 21 votos”.
Los opositores que acompañaron
“A medida que va pasando el debate nos vamos convenciendo de que la decisión que tomamos fue la más acertada”, afirmó Paganini en una de sus intervenciones. El edil, en diálogo con la prensa, manifestó que votó “confiado en que es un buen proyecto para Montevideo”, a raíz de las propuestas acercadas por algunos curules de la oposición.
A través de un comunicado, la bancada de la lista 22 explicó el porqué de su apoyo, el cual, reconoció, “genera preguntas” y “críticas dentro de nuestro propio partido”. Durante el estudio de los préstamos, la bancada perdió el apoyo de la edila Laura Soto, quien votó junto con el PN. “Somos oposición; somos profundamente blancos”, afirmaron y aseguraron: “No llegamos a esta decisión por confianza ciega. No llegamos por afinidad política. Llegamos después de sentarnos a dialogar para tratar de incidir”. Consideraron que “acompañar una obra no es lo mismo que acompañar una gestión” y rechazaron que ser oposición se transforme en “administrar la espera”. “Creemos en una oposición que incida, que exija, que controle y que también, cuando corresponde, tenga la madurez de acompañar lo que sirve. Una oposición que no se refugie en el confort de tener razón mientras la ciudad sigue igual”, afirmaron.