“Lograron trascender la pantallita y se juntaron, y los adultos nos reímos cuando lo que necesitamos es que los gurises estén cada vez más juntos y que se miren a la cara; estamos en una sociedad que está hiperconectada, pero que está cada vez más sola, y eso nos pasa en las organizaciones”, reflexionó la senadora Bettiana Díaz sobre el fenómeno de las batallas de farmear aura, que reunieron en estos días a cientos de jóvenes en espacios públicos. La frase de Díaz fue en un encuentro en el comité Martín Fierro en el marco del Día del Comité de Base. Durante el martes 25 de agosto varias fotos circularon en redes sociales sobre las reuniones en los comités de base, y más allá del número de militantes, un elemento común era una baja presencia de jóvenes.
La politóloga Verónica Pérez, quien participó en la investigación presentada en 2019 “Cómo sobrevive la militancia partidaria. El Frente Amplio de Uruguay”, dijo a la diaria que, si bien es cierta la existencia de “un sesgo” etario entre los militantes, “tampoco es cierto que los comités de base no siguen reclutando” jóvenes. Reconoció que, si bien el país cuenta con una población envejecida, eso no explica del todo las características del “peso” de los jóvenes en las estructuras territoriales de la coalición de izquierda.
La especialista detalló que una de las cosas que entra en juego es el “ciclo de vida”. Explicó que lo que marcan las investigaciones es que la “participación política intensa”, dado que la militancia territorial “insume tiempo”, se da cuando “otras etapas de su vida han sido cumplidas” y no a edades jóvenes donde ese tiempo debe ser dividido con otras actividades.
“Los ámbitos territoriales de participación del Frente Amplio [FA] reúnen diversidad, aunque es cierto que tienen este sesgo, aunque para mí no es tan dramático”, concluyó en su análisis Pérez. Sin embargo, marcó que “además de la preocupación etaria”, las “preocupaciones” sobre la participación deberían extenderse a otros aspectos como los “rasgos socioeconómicos”. “Por ejemplo, la incorporación de los sectores populares en su sentido más amplio, me parece que en un partido de izquierda es importante”, apuntó.
El diagnóstico del FA sobre los comités
La preocupación sobre el funcionamiento de los comités de base existe a la interna del FA. El documento aprobado en el último Plenario Nacional y que ahora discuten las bases de cara al Congreso José Pepe Mujica sostiene que mantener “importancia y vigencia” de los comités “implica la posibilidad de plantear cambios en las formas de funcionamiento para poder desarrollar mejor sus objetivos”.
El documento apunta que para ser “espacios contrahegemónicos a la cultura dominante” deben “evitar cristalizarse en una única forma de funcionamiento e impulsar un abanico de oportunidades diversas para el diálogo e intercambio”. “El comité debe estar genuinamente al servicio de la comunidad, potenciando su capacidad de articulación entre los diferentes niveles de gobierno, las organizaciones sociales, procurando el empoderamiento de la ciudadanía, esté o no adherida al Frente Amplio”, se subraya en la misma línea.
El director de la Fundación Liber Seregni, Agustín Canzani, apuntó en diálogo con la diaria a la existencia de “un conjunto de cambios en la sociedad que se expresan en la forma en que la gente se vincula con las organizaciones de representación”. A nivel social, apuntó a “modificaciones en las estructuras demográficas, hogares más pequeños, cambios en el mundo del trabajo y en los estilos de vida”. “Eso está llevando a una reducción de los vínculos y de alguna manera a una erosión de cierta cohesión social y cierto sentido de comunidad”, complementó.
En la misma línea, sumó que lo que visualiza son “cambios en la sociabilidad, que es la forma en cómo las personas se relacionan entre sí, y en la socialización, que es la forma en cómo las personas adquieren hábitos, costumbres y también valores”. “En ese contexto, es mucho más difícil encontrar denominadores comunes y articular demandas en torno a un proyecto común”, reflexionó Canzani, poniendo sobre la mesa la dificultad de representar.
En cuanto a los “cambios comunicacionales”, el sociólogo se detuvo en una “sobreabundancia informativa”, que redunda en “muchas dificultades de verificar qué información es cierta y cuál es falsa”. “Allí intervienen mucho las redes sociales que te generan tanto adicción como alientan polarización”, sumó remarcando también la existencia de “ciclos formativos más cortos”. “Todos los ámbitos deliberativos son ámbitos que son más complejos de sostener”, contrastó en referencia a espacios como los comités de base.
Por último, subrayó “cambios políticos” relativos a que las “democracias se quedan cortas en las promesas que pueden hacer para la gente”. “Eso genera desencanto, eso genera frustración política, eso genera resentimiento, y sobre todo eso genera una cierta sensación de autonomización progresiva en sectores del electorado”, analizó Canzani.
Todos estos puntos, para el responsable de la Fundación Liber Seregni, “son macrotendencias que desafían a las organizaciones de representación, entre ellas a los partidos”. Asimismo, específicamente para el FA, remarcó que se tratan de “desafíos muy relevantes porque es un partido que está fuertemente basado en la participación”.
“Cómo recrear esas herramientas de participación política es un desafío grande para el cual creo que no hay recetas, hay que probar y de alguna manera experimentar para ver qué cosa funciona y cuáles no”, indicó en última instancia sobre qué cambios son necesarios para promover el vínculo de los jóvenes con los comités de base.
Cómo ven los jóvenes a los comités de base
El problema también lo reconocen los jóvenes que sí tienen una militancia más activa dentro del FA. “Siguen siendo una herramienta vigente para el debate político, tanto de coyuntura como de sustancia, pero necesitan ampliarse”, apuntó Niro Vázquez, integrante de la Juventud Seregnista. Quien también es edil suplente en la Junta de Montevideo reconoció que “resulta difícil integrarse a la orgánica a través de los comités”, por un lado, porque no se reconoce la participación “de sus pares”, y por el otro, por “la inercia que generan ciertas dinámicas, como el peso que tienen en los plenarios debatir sobre informes de otros órganos o la reiteración constante de discusiones que ya deberían estar laudadas”.
En tanto, Nicolás Wirgman, secretario general de la Juventud Socialista, destacó a la diaria que “el problema [de participación en los comités de base] es un poco más grande” que solo el vinculado a aquellos que forman parte de la franja etaria más joven. “Los tiempos en los que se estructuran nuestras vidas, particularmente de los jóvenes, pero también de otras generaciones que tienen una vida laboralmente activa, hacen que sea necesario repensar cómo se reestructura la participación en los comités”, subrayó.
Felipe Silva, de Jóvenes Vertiente Artiguista, reconoció a la diaria que algunos comités han hecho cambios que “han funcionado muy bien”, por ejemplo, en materia de horarios. “Si uno quiere que el espacio esté integrado por jóvenes tienen que ser horarios en que los jóvenes puedan participar”, apuntó poniendo sobre la mesa que en una gran cantidad de casos los jóvenes estudian y trabajan. “No debe ser la población que se adapte a los tiempos que tiene la política o del Frente Amplio, debe ser el Frente Amplio y la política que se adapte a los tiempos que tiene la gente”, concluyó.
Ema Wilkins, también de Jóvenes Seregnistas, había comentado a la diaria Radio que dentro de la “responsabilidad de aggiornar” los comités de base que comprenden a “todos los frenteamplistas” aparecen cuestiones como que las “asambleas o las reuniones semanales se vuelven demasiado extensas”. También subrayó que hay algunos comités que no cuentan, por ejemplo, con “espacios para las personas con niños a cargo”.
Natalia Díaz, secretaria general de la Unión de Jóvenes Comunistas, puntualizó a la diaria la preocupación de que por más que el FA es “la opción a nivel electoral de los jóvenes, eso no se traduce en una militancia política en la estructura y en los comités de base”. “Tampoco somos ajenos a que hay cierto aislamiento también de los propios comités de base con otras organizaciones territoriales donde hay jóvenes”, reconoció como una de las problemáticas. “Los jóvenes no es que estén desorganizados o que no les importe la política, quizás no militan en las estructuras partidarias”, sumó a la reflexión.
En ese sentido, Díaz detalló que el desafío está en salir de la lógica donde los jóvenes eligen al FA “cada cierto tiempo” para que lo puedan ver “como una herramienta válida” para cambiar la realidad desde los comités de base. “Es un trabajo arduo de posicionar también a la fuerza política en el territorio como una herramienta válida para la transformación de la realidad”, reforzó quien asumió la banca de Diputados en lugar de Ana Olivera.
Nueva orgánica en discusión
Además de reconocer problemas a nivel de los comités de base, el documento aprobado en el último plenario plantea modificaciones orgánicas relativas a la participación de la juventud. Se reconoce que “en los últimos años se ha profundizado un discurso conservador, retrógrado e individualista que responsabiliza a las juventudes por sus proyectos de vida, invisibilizando el impacto de las condiciones materiales de existencia”.
A pesar de ese contexto, se reconoce que “en Uruguay la izquierda mantiene su arraigo en la juventud”. Asimismo, se apunta a que el FA “enfrenta el desafío de sostener ese respaldo y dar respuestas concretas a estas problemáticas estructurales y territoriales”. En esa línea, se reconoce que “la juventud frenteamplista ha realizado importantes esfuerzos de articulación, generando un espacio de coordinación nacional que contó con la aprobación de la Mesa Política, pero que aún no ha logrado consolidar una participación constante”.
A partir de la base de que las “juventudes deben ser protagonistas”, el documento propone “la creación de comisiones de jóvenes a nivel barrial, departamental y cultural, así como en todos los ámbitos donde tengan presencia”. Se sostiene que “estas comisiones se articularán a través de una Comisión Nacional de Jóvenes”. Esta última estará “orientada a definir lineamientos comunes que potencien la participación y a elaborar de manera colectiva una propuesta de funcionamiento orgánico”. Este último punto, de confirmarse en el congreso, deberá hacerse efectivo el primer semestre de 2026, según establece el documento.
“Sin dudas la consolidación de un espacio orgánico del FA para jóvenes es un deber de la fuerza política”, apuntó Vázquez, quien recordó que el estatuto del FA aprobado en 2011 “establecía que se debía elaborar y aprobar una propuesta sobre la forma de organización de la Juventud del Frente Amplio”, algo que no se resolvió nunca “de forma definitiva”.
“Ha quedado el desafío de que no sea un constante volver a empezar cada cinco años, sino algo que se sostenga, y parte de los desafíos más a largo plazo del FA es poder canalizar esa militancia joven dentro de la propia estructura”, opinó por su parte Wirgman. “Es clave para el FA, por los procesos de formación y un montón de cosas que te brindan, dialogar con las juventudes desde ese lugar”, agregó.
“Históricamente ha habido una discusión en torno a si las juventudes del Frente Amplio deben darse una estructura orgánica robusta o si debe tener una estructura orgánica flexible”, analizó Silva. Indicó que el documento aún es analizado por Jóvenes Vertiente Artiguista, aunque reconoció que no ha “visualizado unanimidades en la juventud del Frente Amplio” sobre ninguna de las posibilidades. Reconoció que el argumento detrás de seguir con una estructura más flexible tiene que ver con mantener un espacio “abierto a distintos jóvenes a que participen de diferente manera y que cada juventud sectorial tenga su propia manera de organizarse”.
“Somos bastante críticos con centralizar la militancia de las jóvenes como si fuera una cosa aparte de la estructura del Frente Amplio”, subrayó Díaz. Sin embargo, remarcó que “la propuesta que está arriba de la mesa” no es que se haga “una estructura paralela juvenil, sino que se construya desde la presidencia de la fuerza política una comisión hacia la revitalización de esos espacios ya existentes del Frente Amplio”.
“Creo que no hay una bala de plata”, opinó Canzani sobre este cambio propuesto para la orgánica. “Creo que el Frente Amplio, organización política, tiene que ser proactivo en términos de probar cosas que puedan ampliar la participación a todos los niveles, y en el caso de los jóvenes en particular”, concluyó.
La necesidad de la formación
Los distintos jóvenes frenteamplistas consultados por la diaria reconocieron que, si bien la formación política recaía tradicionalmente en los sectores, la consolidación de la identidad como coalición de izquierda lleva a que sean necesarios procesos de este tipo desde la propia fuerza política. Canzani, quien ha encabezado procesos de este tipo desde la Fundación Liber Seregni, brindó detalles al respecto.
Por un lado, el sociólogo recordó que el último “curso básico de formación” se implementó en parte a finales de 2025 y en una segunda entrega a inicios de 2026. Aunque hubo excepciones, puntualizó en que se trató de centrarse en “menores a 40 años”. Agregó que la evaluación de la experiencia “fue muy buena”, dado que se contó con una “buena tasa de finalización” y “juicios muy positivos”.
Reconoció también “reclamos de incorporar, por ejemplo, otras dinámicas” vinculadas a “hacer un proceso más interactivo entre expositores y participantes”, así como también en lo relativo a “generar más espacios de debate”. Canzani explicó que esta labor la viene haciendo con el responsable de formación, Gerardo Rey.
Sumó que se está pensando en un ciclo similar para 2027 y que “en 15 días se va a implementar de forma experimental un taller de militancia digital, orientado a la gente más joven”. “Van a estar un día entero con una persona experta que les va a transmitir los conceptos de redes, algunas capacidades básicas para producir sus propios contenidos y les va a enseñar a usar software libre para poder editarlo”, detalló Canzani. “Después vamos a darle seguimiento a la actividad y ver si efectivamente eso tiene un impacto”, apuntó.