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Política Partidos políticos
Andrés Ojeda y Álvaro Delgado en la casa del Partido Colorado. (archivo, marzo de 2026) · Foto: Rodrigo Viera Amaral

Andrés Ojeda y Álvaro Delgado en la casa del Partido Colorado. (archivo, marzo de 2026)

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Decisión del Partido Nacional de no asistir a la reunión con Orsi: algo “insólito” o una “cuestión de timing”, según politólogos

Para Zeballos, el PC “perdió una oportunidad” de evitar ser “el socio sumiso” de los blancos; para Cardarello, Lacalle Pou busca mostrarse “por encima de las diferencias partidarias”, pero “por abajo mueve los hilos del PN”

El fin de semana pasado, a partir de un pedido del secretario general del Partido Colorado (PC), Andrés Ojeda, el presidente Yamandú Orsi se comunicó con los líderes políticos de todos los partidos con representación parlamentaria –con excepción de Identidad Soberana– para invitarlos a una reunión conjunta con el objetivo de conversar sobre política exterior, de cara al discurso que el presidente dará en setiembre en la Asamblea General de Naciones Unidas. Los líderes aceptaron la convocatoria. Sin embargo, en la noche del martes, el presidente del Directorio del Partido Nacional (PN), Álvaro Delgado, transmitió que no asistiría al encuentro, decisión a la que finalmente también se plegaron los otros dos socios de la coalición: el Partido Colorado y el Partido Independiente.

En principio, el PN planteó la necesidad de “postergar” el encuentro. Delgado señaló las razones el miércoles en conversación con el programa de streaming La Quilla del PN: evocó la conferencia de prensa del Frente Amplio (FA) del lunes, en la que se “acusó directamente” al expresidente Luis Lacalle Pou de ser “el primer responsable político” del caso Cardama “por haber respaldado todo el proceso”. Delgado cuestionó al oficialismo por utilizar “cualquier tipo de epítetos” contra el expresidente, incluso hablar de “fraude al Estado”, y acotó que “en estas condiciones” no estaban para ir “a una reunión que en realidad tenía mucho más de foto que de contenido”.

El jueves, Orsi se mostró confiado en que la reunión se hará la próxima semana. “Tengo esperanzas de que podamos hacer una con todos aquellos que quieran concurrir, por lo menos, para tener alguna referencia y pauta antes de la ida a Nueva York [a Naciones Unidas]”, dijo el presidente a la prensa. Sin embargo, consultado por la diaria el viernes, Delgado respondió que no hay “nada nuevo” respecto a la reunión. “Ni fecha hay. Hoy no hay nada”, insistió el líder nacionalista.

En cambio, Ojeda, que fue el promotor del encuentro, remarcó en diálogo con la prensa el jueves que la postergación “implica plazo” y consideró que “la reunión debería hacerse en breve”, ya que “postergación no implica cancelación indirecta por la vía de los hechos”. “A mí me parece importante que conversemos sobre política exterior”, afirmó, y agregó que el hecho de ser “coalicionistas no implica que no podamos dialogar con el presidente”. En la misma línea, Ojeda dijo este viernes a En perspectiva que “siempre va a haber discrepancias políticas”, pero que “eso no puede quitarnos la posibilidad de dialogar”. Y en diálogo con la diaria afirmó que conversará con sus socios de coalición para que el encuentro se concrete, porque “si se atiende la postergación, deberíamos estar todos” en la reunión.

Politólogos consultados por la diaria coincidieron en que con esta postergación el PN pasa un mensaje a varias bandas: por un lado, refuerza su autoridad al interior de la coalición y, por el otro, mantiene su actitud de “bloqueo” al gobierno. Algunos de los consultados también concordaron en que es una situación, en cierto sentido, inédita o que al menos “llama la atención”.

Para Camila Zeballos, es “evidente” que en este período de gobierno ya no va a pasar lo que se ha registrado en otros, respecto a que los primeros dos años son más “de colaboración” y la confrontación se deja para cuando hay mayor cercanía con las elecciones. Consideró que la decisión de la coalición, “traccionada por el PN”, de no asistir a una reunión convocada por el presidente de la República es “muy insólita” y no tiene antecedentes recientes.

“Es una situación muy extraña, porque ni siquiera es que le decís que no a una mesa de negociación como pasó con el Diálogo social”, sino que es, con argumentos “poco claros”, “ya negar la oportunidad del diálogo”. “¿Cómo salís de ahí? ¿Cómo te pones en un plano más de constructor cuando directamente te negás a asistir a una reunión a la que te convoca el presidente de la República? Es difícil”, evaluó Zeballos. Agregó que esto se suma a otros hechos, como la decisión de la coalición de no aprobar en general el proyecto de Rendición de Cuentas antes de que la iniciativa se tratara en el Parlamento. “El Partido Nacional está tomando decisiones muy de bloqueo, no le deja pasar una, no se suma a una instancia de colaboración”, manifestó la politóloga. Y se preguntó cómo va a continuar la secuencia. “¿Cómo vas a actuar el año que viene? ¿Ya directamente no vas a entrar a sala en el Parlamento? ¿Cuáles serían las estrategias que les van quedando? Porque cada vez se te achica más el set de bloqueos que podés desplegar”, valoró.

Antonio Cardarello opinó, en el mismo sentido, que le “llama la atención” la no concurrencia de la coalición, teniendo en cuenta también que la reunión fue pedida por el propio Ojeda y que en una primera instancia los partidos de la oposición habían aceptado ir. Señaló que no recuerda otra instancia en la que un presidente de la República haya convocado a líderes partidarios a una reunión y estos no hayan concurrido. De todos modos, recordó que el encuentro fue “propiciado por Ojeda”, “la convocatoria en origen no había sido del presidente”, por tanto consideró que “no se puede tomar como un rechazo al presidente”.

Por otra parte, Zeballos consideró que esta estrategia del PN no es adecuada desde el punto de vista electoral, porque más allá de que apunta a “no querer pegarse a un gobierno que está en el piso” en términos de opinión pública, al mismo tiempo, “los partidos de la oposición tampoco tienen un apoyo tan grande” en esa misma opinión pública. “Están haciendo un cálculo que se basa pura y exclusivamente en lo que ellos consideran que le está pasando a la opinión pública. Pero, en realidad, cuando se le pregunta a la opinión pública cómo ve a los políticos, piensan que se están peleando entre ellos. Entonces, esto nuevamente va en ese sentido”, valoró. Agregó que este tipo de actitudes “no es lo que está esperando la ciudadanía de los políticos” y la “aleja más todavía”.

En cambio, para Daniel Buquet, la decisión del PN tiene que ver con aspectos más “coyunturales” relacionados a las acusaciones del FA contra Lacalle Pou por el caso Cardama, en línea con las razones esgrimidas por Delgado. “La línea de los tres partidos coalicionistas de confrontación es clara, más bien predominante. Pero yo creo que esto no es algo que forma parte de esa línea, es decir, creo que efectivamente el timing de este asunto, con la conferencia de prensa del FA saliendo a ubicar a Lacalle como el principal responsable de la estafa de Cardama, jugó efectivamente para que decidieran que no”, evaluó el politólogo. Agregó que fue “básicamente un razonamiento que hicieron los blancos por su cuenta sobre esa base, o sea, como una cuestión de timing”, teniendo en cuenta que “los blancos, que tienen la perspectiva de que Lacalle Pou sea su candidato y eventualmente presidente en la próxima elección, tienen que reaccionar en el momento en que el gobierno le pega un golpe fuerte”. Comentó que esto deja de manifiesto que “el FA sigue sin coordinar muchas cosas”.

Por otra parte, acotó que no hubo un rechazo a la reunión, sino un planteo de postergación, un “tomémonos cinco días para no pelearnos”. “Siempre la invitación a dialogar es algo que es difícil rechazar, porque necesitás un buen argumento. Yo creo que en este caso tuvieron un buen argumento, ni siquiera para rechazarla, sino para pedir una postergación”, insistió.

El dilema del Partido Colorado

Ojeda decidió plegarse a la estrategia del PN de no concurrir a la reunión con Orsi, al menos por el momento, y esto también supone desafíos para su partido, señalaron los politólogos consultados.

Cardarello opinó que al PN “le sirve la estrategia de que la coalición funcione unida como un bloque para hacer oposición al gobierno del Frente Amplio”, así como sucedió en la Rendición de Cuentas, donde se mostró como “un bloque sólido de oposición al gobierno”. En cambio, evaluó que al PC esto “no le sirve”. “A mí me parece que le servía más tener un perfil más independiente, incluso más en la línea de [el expresidente Julio María] Sanguinetti, que se ha mostrado en este sentido más proclive a tender puentes de diálogo con Orsi, a hablar bien del presidente de la República, si bien es reconocido su enfrentamiento con el Frente Amplio en términos ideológicos, filosóficos. Pero con el presidente Orsi ha mantenido un trato más cordial”, recordó el politólogo.

En cuanto a la actitud de los líderes actuales del PC, Cardarello señaló que Ojeda tiene “claramente” un perfil más de “nativo coalicionista”, “casi como que su primera lealtad se debe más a la coalición que al PC”; en cambio, el senador Pedro Bordaberry “sorprende un poco más” con su apego a la coalición, ya que su posición ha sido “de marcar más la independencia del Partido Colorado, y sobre todo se había manifestado en contra de la posibilidad de ir unidos electoralmente”, apuntó Cardarello.

Consideró que el PC, si hubiera querido diferenciarse del PN, “hubiera sido una señal mostrarte como alguien que puede dialogar con el gobierno, un poco en sintonía con lo que hace Sanguinetti, si bien después podés llegar a separarte cuando lleguen las instancias electorales y acordar obviamente con el PN”. “Una cosa es ser socio de gobierno o ser aliados estratégicamente y otra cosa es acompañarlo en todas las decisiones. Parece que así queda supeditado a la estrategia del Partido Nacional, y para un elector que piensa votar a la coalición de todas maneras, ¿cuál sería el atractivo de votar al Partido Colorado si sigue todos los mismos pasos que el Partido Nacional?”, preguntó Cardarello.

Para Zeballos, lo sucedido obligó a Ojeda a “desdecirse” porque estaba “yendo en contra de los deseos del PN”, y consideró que con este tipo de acciones el PC queda “totalmente desdibujado” en términos de su identidad. Opinó que en este caso, el PC “se perdió una oportunidad” para diferenciarse y para no convertirse en “el socio sumiso del Partido Nacional”. “Lo que tenemos que ver es si el PC liderado por Ojeda va a tener este comportamiento tan sumiso con el PN, y si esta decisión de sumisión no le genera ruidos internos al PC”, acotó, e insistió en que los colorados deben definir si quieren “morirse como partido y plegarse a los deseos de Ojeda, que quiere ser coalicionista”.

Buquet coincidió en que el PC, y en particular Ojeda, precisan “diferenciarse” y “marcar perfil” para “tener una expectativa electoral positiva”. Agregó que Ojeda se tiene que esforzar “en dos terrenos, para marcar al Partido Colorado como una opción atractiva y que valga la pena votar a diferencia del Partido Nacional”, y para “marcar perfil en la interna, porque Bordaberry se lo come”. “Bordaberry está todo el tiempo con iniciativas y obviamente mostró fuerza electoral como para, por lo menos, competirle, sino ganarle, entonces, si Ojeda va a estar algo así como respondiendo o yendo atrás de lo que decida el Partido Nacional, no tiene mucha chance”, consideró.

Álvaro Delgado y Luis Lacalle Pou en el aniversario del Partido Nacional. (archivo, agosto de 2026)

Álvaro Delgado y Luis Lacalle Pou en el aniversario del Partido Nacional. (archivo, agosto de 2026)

Foto: Ernesto Ryan

La jugada del Partido Nacional a la interna de la coalición y el rol de Lacalle Pou

Al mismo tiempo, la jugada de los nacionalistas “sin dudas” apuntó a reforzar su autoridad interna dentro de la coalición, evaluó Zeballos. Para la politóloga, el expresidente Luis Lacalle Pou incidió en la decisión de no concurrir al encuentro con Orsi, ya que no parece ser que Delgado haya tomado la decisión, porque en primer término aceptó y porque hoy tiene “un rol muy desdibujado” como conductor del partido. “Nada de lo que pasa dentro del PN pasa sin que Lacalle Pou esté al tanto”, remarcó Zeballos.

Buquet consideró en cambio que es “pura especulación” decir que Lacalle Pou incidió en esta decisión, ya que “se pudo tomar perfectamente sin consultarlo”, “salvo que le cuestionen la falta de lucidez a Delgado”. Evaluó que la reacción que hubo al rechazar el encuentro es esperable porque “defender a Lacalle Pou es una consigna de los blancos”.

Para Cardarello, la decisión del FA de señalar a Lacalle Pou como responsable tuvo el efecto de impulsar al PC a plegarse al PN, ya que “el candidato natural” de la coalición es Lacalle Pou, y la “suerte del PC como futuro socio de un gobierno depende de que Lacalle Pou sea presidente”. “Entonces, si Lacalle Pou queda implicado o salpicado, ahí las posibilidades de alcanzar el gobierno se verían disminuidas y eso afectaría también al Partido Colorado, porque la posibilidad del Partido Colorado de acceder a cargos de gobierno, a ministerios, direcciones, etcétera, depende de que Lacalle sea presidente”, indicó el politólogo.

Para Zeballos, no solo la oposición, sino también el FA y el gobierno contribuyen a que Lacalle Pou esté permanentemente “en escena”, y consideró “pésima” la estrategia del FA de ubicarlo en el centro de la responsabilidad en la conferencia por el caso Cardama del lunes. Cardarello, en tanto, valoró que el caso Cardama sirvió para “galvanizar más las posiciones” a la interna de la coalición.

“Todos en el elenco político están esperando que aparezca Lacalle Pou, ya sea como un contendiente directo o con estos mensajes, mediante un tuit, un discurso. Entonces, le están otorgando una capacidad de incidencia en el escenario político muy superior a la que podría tener un expresidente”, evaluó Zeballos.

Cardarello opinó que Lacalle Pou “está trabajando en forma muy astuta y como lo hicieron sus antecesores” que repitieron período, como Sanguinetti y Tabaré Vázquez. “Ambos optaron en los primeros años por tener un perfil muy bajo y muy poca exposición. Sanguinetti recién salió al ruedo o marcó una presencia fuerte cuando el referéndum contra la ley de empresas públicas. Tabaré Vázquez también se mantuvo en aquel profundo y prolongado silencio y siempre hacía alusión a que iba a volver a la actividad política dependiendo de la biología, y recién en el último tramo de gobierno de José Mujica empezó a marcar una presencia mayor”, recordó el politólogo. Agregó que el líder nacionalista parece seguir “esta misma estrategia de no contaminarse del debate público cotidiano” y “mantener un perfil de que está un poco por encima del resto del sistema político”.

Cardarello dijo que esto fue lo que Lacalle Pou quiso transmitir en su discurso en el acto de los 190 años del PN, en el que buscó “mostrarse como alguien que privilegiaba el tender puentes y el diálogo por sobre el enfrentamiento”. Aunque apuntó que “una cosa es en los dichos y otra cosa son los hechos”, porque “dijo eso y el Partido Nacional y los partidos de la coalición no votaron en general la ley de rendición de cuentas”, algo que “muy pocas veces había pasado en la historia del país desde el 85 a la fecha”. “Entonces, si el expresidente tiene este diálogo y su partido hace otra cosa, te caben dos posibilidades: o que no tiene tanta influencia como se cree, lo cual no parece ser cierto, o en realidad una cosa es lo que declara y otra cosa es lo que se hace en la práctica”, remarcó. Al tiempo que públicamente Lacalle Pou se muestra “por encima de las diferencias partidarias, por abajo mueve los hilos del Partido Nacional”, concluyó.