Con las proclamas y preocupaciones de siempre, un centenar de personas se movilizó este miércoles en el marco de un nuevo Día Internacional de la Lucha de las Personas en Situación de Calle.
Es la quinta vez que personas en situación de calle o que integran colectivos vinculados a la defensa de sus derechos se movilizan, en una fecha en la que se rememora la “masacre de la Sé”, un atentado contra 15 personas en situación de calle ocurrido en 2004 en la ciudad brasileña de San Pablo, que se prolongó por varios días y terminó con la vida de siete personas. A más de 20 años, el crimen continúa impune y perdura en la memoria histórica de las personas en situación de calle.
El clima soleado acompañó el desarrollo de las actividades, que comenzaron pasadas las 13.00 en la acera sur de la plaza Fabini, donde se congregaron diferentes organizaciones, convocadas por la coordinadora 19A y animadas por el sonido de una fervorosa cuerda de tambores, que ayudó a combatir las bajas temperaturas.
En diálogo con la diaria, Humberto, que integra el colectivo Ni Todo Está Perdido (Nitep), remarcó cómo, en ese sentido, las personas en situación de calle atraviesan “las mismas luchas”. Denunció que “cada día está más peligroso” y que eso termina por derramar “en lo que pasa en la calle”, al tiempo que lamentó que la respuesta oficial pasa por “políticas para encerrar a las personas”, de manera de “que no las vean y ya”, y no por la prevención.
Movilización durante el Día internacional de la lucha de las personas en situación de calle, el 19 de agosto, en Torre Ejecutiva
Foto: Alessandro Maradei
Humberto puntualizó que “la sociedad le tiene mucho miedo a lo diferente”, y relacionó el movimiento por las personas en situación de calle con el de la salud mental y otros que “son bastante como repelentes para el uruguayo”. “Es necesario ponerlo, que los uruguayos entiendan y que todo el mundo conozca que en Uruguay sí hay personas en situación de calle, que sí hay personas con extrema pobreza, que no es mentira”, evaluó.
Por ello, valoró la instancia positivamente como un espacio que permite “pensar de otra manera” sus vivencias y problemáticas. “Estos son los momentos en que nos encontramos y volvemos a entender que quizás seguimos en la misma lucha”, concluyó.
Así, y ya sobre las 14.00, los manifestantes se abrieron paso sobre el carril norte de la avenida 18 de Julio y comenzaron a marchar hacia la plaza Independencia. Fue en ese lugar que coincidieron con un grupo de trabajadores tercerizados del Ministerio de Desarrollo Social que, nucleados en el Sindicato Único de Trabajadores Gremiales y Afines (Sutiga), instalaron a principios de esta semana una carpa en reclamo de respuestas a reiterados atrasos en el pago de salarios por parte de algunas organizaciones. Precisamente, este martes, el Sutiga emitió un comunicado en el que manifestó su adhesión al día y que enuncia que “la situación de calle es expresión de profundas desigualdades sociales y la vulneración de derechos fundamentales”. “La dignidad no puede ser un privilegio y ningún derecho puede depender de la situación económica o habitacional de una persona”, concluye la misiva.
Una vez allí, y de frente a la Torre Ejecutiva, los manifestantes leyeron de manera colectiva una proclama en la que instaron al gobierno a que les brinde soluciones. “No aceptamos el silencio impuesto ni la indiferencia que nos condena a la invisibilidad”, aclamaron, para luego caracterizar al movimiento como “memorias que arden [y] comunidades que se rehúsan a morir”.
Es así que reivindicaron “el derecho a un techo que no sea cárcel, a una mesa que no sea migaja [y] a una vida que no sea castigo”, y repudiaron “la violencia disfrazada de orden” que impera hoy en día. “No pedimos permiso, exigimos justicia. No suplicamos caridad, reclamamos progreso. No aceptamos la jaula, abrimos las ventanas a la esperanza. Que se escuche en cada esquina [y] que retumbe en cada muro: somos pueblo, somos calle, somos dignidad en marcha”, concluyó su discurso.
Foto: Alessandro Maradei
A eso le siguió otra proclama escrita y leída por un integrante de Nitep, Ángel Batista, en la que dijo estar cansado del “asistencialismo burocrático” del Estado, y que dibujó como un “sello cruel” que “pide de todo menos que sea persona”. “No pido migajas, pido trabajo, pido derechos, pido que me devuelvan lo que nunca me sobró: dignidad”, acotó.
Agregó que las personas en situación de calle no son “la foto triste de nadie”, sino “el pueblo que aguanta”, y procedió a denunciar las dificultades que atraviesan dentro de los servicios de asistencia, para calificar a la situación como “una guerra del Estado contra los pobres”. “Nos llaman ʻsituación de calleʼ para no decir ʻabandonados por un Estado omiso a nuestro derechoʼ”, se lamentó.
“En este 19 de agosto no vinimos a llorar, vinimos a exigir nuestros derechos, que siguen vulnerados por omisión de nuestro Estado, porque seguir resistiendo esta guerra del abandono solo es una victoria, y hoy alzamos la voz, por los que están, por los que no están y por los que vendrán”, concluyó.