la diaria Sociedad

José Antonio Sanahuja (archivo, 2023).

Foto: Ernesto Ryan

Cooperación Sur-Sur: para catedrático, la derecha la entiende como “legado” progresista y la está “tratando en consecuencia”

El español José Antonio Sanahuja consideró que la respuesta a las críticas a la cooperación “no puede ubicarse únicamente en el terreno de la gestión”, ya que “hace falta reconstruir la legitimidad”.

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En el marco del ciclo Uruguay Coopera y del Día Internacional de la Cooperación Sur-Sur, que se celebró el pasado sábado, la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional (AUCI) organizó este miércoles un encuentro sobre “el aporte de las alianzas multiactor al desarrollo sostenible”. La apertura de la actividad estuvo a cargo del secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez. También participó, entre otros, el catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, José Antonio Sanahuja.

“Hoy vivimos un momento en el que el conjunto de países centrales ha abandonado –algunos, no todos– su compromiso con determinados espacios de cooperación y con determinados espacios de multilateralismo”, comenzó Sánchez. El jerarca señaló que las agencias de esos países destinadas a financiar “el desarrollo de los países del tercer mundo han visto recortados sus presupuestos” como consecuencia de decisiones de gobiernos que “se han volcado mucho más a lo doméstico, a una mirada interna y más centrada en la geopolítica en un mundo que está en conflicto”. Como ejemplo del debilitamiento de los compromisos globales, mencionó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que ha visto “recortado un conjunto de presupuestos” por parte de países que, “muchas veces, aportaban el financiamiento que tanto necesitamos los países en desarrollo y en vías de desarrollo para concretar espacios de desarrollo nacional”.

En ese marco, Sánchez sostuvo que la cooperación Sur-Sur rompe con el paradigma de un proceso de financiamiento del desarrollo sostenible “desde las agendas Norte-Sur”. “La propuesta de trabajar mucho más en otros espacios Sur-Sur nos permite generar más confianza, generar una articulación común en los distintos foros internacionales para seguir reivindicando, por supuesto, el multilateralismo y los espacios de cooperación”, expresó el secretario de Presidencia, quien también preside el Consejo Directivo de la AUCI.

Según Sánchez, la crisis en la cooperación internacional abre dos vertientes: una que entiende que “los instrumentos internacionales hoy están caducos”, pero que es necesario “reformarlos, revitalizarlos, construir nuevos instrumentos, nuevas herramientas” –a la que adhiere Uruguay–; y otra que “siente que este decaimiento en los espacios de intercambio, cooperación y multilateralismo sirven, justamente, para la mayor imposición de la fuerza”. En ese sentido, dijo que espacios de reflexión, como la Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo –celebrada en Sevilla en 2025–, “son un camino para fortalecer, desde esta visión, cómo logramos construir un multilateralismo mucho más fuerte, mucho más eficiente, mucho más centrado en el problema de nuestros pueblos, y que dé cuenta de la nueva realidad geopolítica que tiene el mundo”.

Sánchez aseguró que se trata de un compromiso del gobierno uruguayo, pero puntualizó que “estos trabajos tienen que ir más allá de los gobiernos, porque no pueden depender de espacios presupuestales, de voluntades políticas particulares, de mayorías circunstanciales en nuestros estados nación”. En ese sentido, enfatizó el rol de la sociedad civil “para que puedan sostener una agenda de largo plazo que, necesariamente, no puede ser inamovible, [sino que] tendrá que ir transformándose día a día, pero con un horizonte bien claro: la idea de construir valores de democracia, de libertad y de desarrollo igualitarios para todos, para los países, para las naciones y para las sociedades”.

“Creo que tenemos la enorme responsabilidad, como generación política, como ciudadanos del mundo, de construir una nueva perspectiva de paz, de solidaridad por sobre todas las cosas, de desarrollo para todas y todos. Creo que es posible. Es posible por nuestra historia, es posible por nuestra vocación y es posible si nos comprometemos efectivamente en una agenda que mire el futuro con mucha más esperanza”, manifestó el secretario de Presidencia en el cierre de su intervención.

Sanahuja: “La ayuda tradicional está cada vez más cuestionada”

A su turno, Sanahuja comenzó por señalar la “paradoja” de la cooperación internacional en 2025, que grafica “el síntoma más preciso del momento que atravesamos”. “En unos pocos meses, la cooperación internacional para el desarrollo protagonizó su mayor gesto colectivo de reafirmación en una década y, casi simultáneamente, el mayor desplome de recursos de toda su historia”, señaló. Por un lado, la cumbre de Sevilla “reafirmó el objetivo de cerrar una brecha de financiación, estimada en unos cuatro millones de dólares anuales”, y se organizó sobre cuatro ejes: “Movilizar inversión a gran escala, afrontar la crisis de la deuda, reformar la arquitectura financiera internacional y revitalizar la cooperación multilateral”. Por otro lado, “2025 ha sido el año de los recortes”.

“Una caída anual del 26% en términos nominales, 23% en términos reales, tras un descenso adicional del 6% el año anterior”, lo cual supone “un retroceso de una década”, apuntó el catedrático con base en datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Al mismo tiempo, “11 miembros del Comité de Ayuda al Desarrollo, que aportaban cerca de tres cuartas partes de la AOD [ayuda oficial al desarrollo] en total, han anunciado recortes”, apuntó. Además, el gasto en defensa ha desplazado el presupuesto para la cooperación internacional.

“Sea por su reducido impacto o porque es una coartada útil para los recortes y para dar prioridad al interés propio, la ayuda tradicional está cada vez más cuestionada”, afirmó Sanahuja. El académico dijo que la impugnación de la cooperación es “por razones más ideológicas que de impacto; no por razones de eficacia”. Lo que cambió en la última década, señaló, es “la irrupción de una impugnación distinta” a las que se han dado históricamente, que es “la que explica la magnitud de los recortes” y que “responde a una matriz antiglobalista o soberanista”.

Para las nuevas fuerzas de ultraderecha, sostuvo, “la cooperación y el desarrollo global dejan de ser un campo técnico o de saber experto para convertirse en un frente de las guerras culturales contra lo que llaman el globalismo”. Sanahuja advirtió que es un error suponer que la crítica “solo alcanza la cooperación Norte-Sur tradicional”, ya que “también impugna con creciente eficacia a la cooperación Sur-Sur y, de manera especialmente visible, en América Latina”. En los países de la región gobernados por la derecha, “la cooperación Sur-Sur ha sido releída como legado ideológico del ciclo político anterior y se la está tratando en consecuencia”.

Señaló que “el repertorio” que utilizan “es reconocible”, y enumeró: “Recortes presupuestarios, pérdida de personal técnico especializado, vaciamiento práctico de agencias y fondos, repliegue en los foros multilaterales y en los espacios regionales de concertación y cooperación –donde la presencia se reduce a delegaciones de bajo perfil–, vetos al encaje de los objetivos de desarrollo sostenible en los instrumentos de planificación nacional y en la política exterior, y sustitución de la cooperación Sur-Sur como seña de identidad con un alineamiento ideológico con socios afines”.

En este contexto, consideró necesario “abandonar” la “lectura cómoda”, por la cual se “presenta un Sur global que defiende la cooperación frente a un norte que la abandona o la mantiene sin las reformas necesarias”. “Estamos ante una historia transversal, con manifestaciones diferenciadas en cada contexto, pero con una gramática común”, señaló. Por tanto, la respuesta “no puede ubicarse únicamente en el terreno de la gestión o de la eficacia”, ya que “no ha bastado” responder “a las críticas con más evaluación, más indicadores, más resultados”, expresó. Además de “mejorar la eficacia y el impacto”, principalmente “hace falta reconstruir la fundamentación y legitimidad de la cooperación al desarrollo”, resaltó.