El viernes, a raíz del conflicto sindical entre los trabajadores de Terminal Cuenca del Plata (TCP) y la empresa Katoen Natie, socia mayoritaria de TCP –con 80% de las acciones–, el gobierno optó por exigir “servicios mínimos” en la terminal especializada en contenedores en lugar de decretar la esencialidad. Jorge Pozzi, director de la Administración Nacional de Puertos (ANP) en TCP, dijo a Panorama informativo de la diaria Radio que se trata de una decisión “equilibrada, balanceada, ajustada a derecho y que, de alguna manera, ayuda a encauzar de vuelta la discusión”.
Con todo, rechazó que sea una “esencialidad lavada” –como lo definió el gerente de Relaciones Institucionales de la empresa belga, Fernando Correa, en diálogo con El País– y advirtió que la minoría en TCP “no entiende eso”. “Esto va a ayudar, porque, de alguna manera, había muchas partes que estaban complicadas cada vez que la terminal paraba, y a veces paraba sin un aviso previo. Atracaba un barco y, una vez que atracaba y estaba amarrado, [la terminal] paraba”, ejemplificó. Pozzi dijo que ese tipo de interrupciones perjudicaba no solo a exportadores e importadores, sino también a los transportistas, porque algunos camioneros encontraban la operativa paralizada y “terminaban en la ruta 16 o 18 horas”. La intención, entonces, es “encauzar el debate sin la urgencia” que implica que esté “todo detenido y todo el mundo golpeando la puerta”.
El PIT-CNT cuestionó la determinación, ante lo cual Pozzi advirtió que “no tienen por qué estar de acuerdo”: “Si ustedes miran el último tiempo, no siempre hemos estado de acuerdo. El PIT-CNT ha sido crítico con el gobierno, pero es el rol que tienen que cumplir, el rol que tienen que llevar adelante y uno tiene que entenderlo”, sostuvo. En suma, el exdirigente sindical no cree que la medida “vulnere y mate a los trabajadores”.
Pozzi agregó que la intención es seguir por el “trillo” de la negociación y calificó de “sabio” lo hecho por el Poder Ejecutivo, puesto que “la esencialidad en el puerto no es una cosa sencilla” y, de haberse decretado, “podría haber sido peor” al disparar “una actitud solidaria del resto de los trabajadores portuarios y que el puerto se parara todo”, una reacción que es “muy probable que estuviera arriba de la mesa”.