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Yamandú Orsi, el 24 de setiembre, en la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York.

Foto: Angela Weiss, AFP

Orsi en la ONU: “No podemos ser indiferentes” ante un “férreo bloqueo económico como el que sufre el pueblo cubano”

El presidente puntualizó que “posicionarse de un lado o de otro” de una disputa no contribuye “necesariamente a resolverla”, sino que muchas veces “profundiza esas divisiones”.

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En el tercer día de debate general, el presidente de la República, Yamandú Orsi, se dirigió este jueves por segunda vez desde que asumió ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La consigna del 81° período de sesiones definida por la ONU es “Restaurar la confianza y gestionar la transformación a fin de que las Naciones Unidas generen resultados para todos”. En su discurso, Orsi volvió a reafirmar la vocación de Uruguay por la paz y destacó los aportes que puede hacer el país en esa materia.

En primer lugar, el mandatario saludó al “pueblo norteamericano, que hace 250 años, un cuarto de milenio, decidió y entendió que las personas poseen derechos, que el derecho a la vida, a la libertad, a la felicidad tenía que ser la guía de todo gobierno y que los gobernados deciden sobre quienes sean sus gobernantes”. Esos “estandartes”, continuó, fueron heredados por “nosotros, en el sur de América, pueblos de inmigrantes también”, 50 años después.

“Comparezco ante esta Asamblea en nombre de un país joven, pero con tradiciones profundamente arraigadas. Un país que ha aprendido a lo largo de su historia que gobernar no es solamente administrar los recursos o instituciones. Gobernar es, ante todo, trabajar por el bienestar de las personas”, expresó, y sostuvo que ese ha sido “uno de los grandes propósitos de Uruguay: construir una sociedad en la que la dignidad, la libertad, la convivencia y las oportunidades puedan ser parte de la vida cotidiana de sus ciudadanos”. Asimismo, consideró que, “si hay una palabra que resume buena parte de nuestra vocación como país, es paz”.

Orsi dijo que Uruguay no concibe la paz “simplemente como la ausencia de guerra”, sino “como una construcción permanente”. Afirmó que una de sus convicciones del país “es que la construcción de la paz nunca se termina”. “Uruguay ha sido, con sus virtudes y también como todo país, con sus sombras, un país que ha procurado resolver sus diferencias mediante las instituciones, mediante el diálogo y mediante la búsqueda de acuerdos”, expresó.

En ese marco, reafirmó la “disposición permanente” de Uruguay a contribuir con las misiones de paz, con base en “un profundo sentido de la responsabilidad y la solidaridad”. “Sigan contando con Uruguay para ello”, aseguró. “Hombres y mujeres uruguayos pueden dar testimonio del valor que esta herramienta tiene a la hora de aliviar el sufrimiento y de garantizar el respeto por la vida humana de las poblaciones más indefensas”, resaltó.

El presidente afirmó que la paz no puede darse “por garantizada”; por el contrario, “cada generación tiene la responsabilidad de volver a construirla”. Además, sostuvo que “no puede haber paz para unos y otra paz para otros”, como tampoco “sufrimientos que importen más porque ocurren más cerca, ni vidas que valgan menos porque nacieron en otro territorio”.

“Cuando las personas sufren, la humanidad entera tiene una responsabilidad. Cuando un pueblo es desplazado, cuando una familia pierde su hogar, cuando los jóvenes no encuentran salida y se ven amenazados en su salud mental, cuando un niño crece bajo el estruendo de las armas, cuando millones de personas viven en la pobreza o sin ninguna oportunidad, no podemos permanecer indiferentes”, manifestó. En la misma línea, llamó a no “ser indiferentes ante el dolor que implica un estado de guerra interminable, el miedo y el dolor que genera el crimen organizado, la amenaza permanente del terrorismo, la represión que surge de la tiranía” o “el sufrimiento que provoca un férreo bloqueo económico como el que sufre el pueblo cubano”. En el discurso del año pasasdo ante la Asamblea General de la ONU, Orsi no había hecho ninguna mención a la situación de Cuba.

De inmediato, puntualizó que “posicionarse de un lado o de otro en una guerra, en una confrontación o en una disputa” no contribuye “necesariamente a resolverla”, sino que, “muchas veces, por el contrario, profundiza esas divisiones”.

En ese sentido, dijo que el compromiso de Uruguay es “buscar caminos de entendimiento, abrir espacios de diálogo y contribuir a que los conflictos encuentren una salida pacífica”. El mandatario negó que eso signifique indiferencia ni “relativizar el sufrimiento”. “No significa desconocer las responsabilidades, significa entender que la paz exige algo más difícil que tomar partido: exige trabajar para que ese enfrentamiento pueda terminar lo antes posible”. Para ello, señaló que también es necesario “recuperar algo que, en ocasiones, parece haberse perdido en el debate internacional”, esto es, “la humildad”.

Así como “nadie es más que nadie”, Orsi sostuvo que “ningún país es dueño de la verdad absoluta, ninguna nación tiene el monopolio de las soluciones, ninguna sociedad puede pretender que su experiencia histórica sea universal, y ningún pueblo debería ser condenado a elegir entre modelos impuestos desde fuera”. Señaló que la forma en la que Uruguay entiende las relaciones entre países “surge de esa noción de humildad; una humildad que no significa debilidad, al contrario, significa reconocer nuestras propias limitaciones y, al mismo tiempo, confiar en la capacidad de los demás”.

Por otro lado, Orsi dijo que Uruguay, que es “diverso en sus opiniones”, está “profundamente comprometido con la posibilidad de construir un futuro común”. En ese sentido, resaltó que el aporte del país a la comunidad internacional puede ser la combinación entre “diversidad en las ideas y cohesión en el futuro”.

La ONU “debe inexorablemente evolucionar al ritmo de los cambios geopolíticos”

Con respecto a la coyuntura internacional, el presidente sostuvo que “vivimos un tiempo particularmente difícil”, en el que “la desigualdad extrema continúa siendo una de las grandes amenazas para la convivencia, la pobreza sigue privando a millones de personas de oportunidades básicas y las guerras continúan destruyendo vidas, comunidades y esperanzas”.

En ese marco, el mandatario llamó a no “perder de vista” que, “mientras discutimos sobre crecimiento, tecnología, inteligencia artificial, transición energética y nuevas formas de producción”, todavía “hay millones de personas que siguen preguntando algo mucho más elemental: cómo alimentar a sus hijos, como acceder a una vivienda, cómo conseguir un empleo o cómo vivir mañana sin miedo”. Afirmó que “el desarrollo tiene sentido cuando mejora la vida de las personas”; la tecnología, “cuando amplía nuestras libertades y oportunidades”; y la política, “cuando es capaz de transformar la realidad para llevar felicidad a nuestra gente”.

Orsi dijo que se requieren instituciones multilaterales “más eficaces, más representativas, más cerca de las personas y capaces de responder a los desafíos de nuestro tiempo”. Consideró necesaria una mayor “cooperación” y también “mostrar austeridad desde estos ámbitos”. “Pero, sobre todo, necesitamos volver a confiar en nuestra capacidad colectiva para cambiar las cosas. Porque, en el fondo, la idea misma de bienestar y de progreso nace de algo profundamente humano, la capacidad de reconocer el sufrimiento y negarse a aceptar la inercia”, señaló.

Puntualizó que el deseo de cambiar “es, quizás, uno de los testimonios más profundos de nuestra libertad”, la cual “no consiste solamente en elegir entre posibilidades”, sino también “en tener los medios para transformar aquello que queremos cambiar por el bien de la comunidad toda”. “Nuestra libertad se vuelve más plena cuando somos capaces de ampliar las libertades de los demás”, expresó.

Orsi sostuvo que la ONU “tiene cada día más razón de existir”, aunque apuntó que el organismo “debe inexorablemente evolucionar al ritmo de los cambios geopolíticos que vertiginosamente se suceden”. En ese sentido, abogó porque todas las naciones que la conforman sean “parte activa de la organización, cada quien en la máxima medida que sus capacidades le permitan”. Dijo que el “esfuerzo debe centrarse en ser una organización actualizada debidamente respaldada, con toma de decisiones justas que deben ser acatadas”.

“No podemos seguir siendo rehenes de la voluntad de unos pocos países que se pueden contar con los dedos de una mano. Y no se puede ceder a razones de conveniencias económicas de turno. El objetivo está claro, es lograr estabilidades duraderas que permitan que todo el esfuerzo de los ciudadanos y sus respectivos gobiernos se canalicen hacia la generación de prosperidad”, manifestó.

Orsi recalcó que “Uruguay seguirá apostando por el diálogo, por el multilateralismo, por la cooperación, por el derecho internacional y por la solución pacífica de las controversias. Y sobre todo, por la dignidad de cada ser humano”.

“Poco aporta a los objetivos de la ONU utilizar solamente esta tribuna para acusar y atacar. El fuego no precisa más combustible. Aprovechemos mejor esta instancia y démosle otra oportunidad a la paz, porque la relación entre Estados, como la relación entre las buenas personas, trae felicidad si evitamos andar a los golpes o a los codazos”, cerró.