El analista Erick Bremermann, titular de la consultora Focus, con casi dos décadas de experiencia en la medición de la opinión pública en Salto, analizó la realidad política y económica actual en una entrevista concedida al programa La tarde de Radio Arapey. Durante la conversación, abordó la relación entre el contexto nacional, encabezado por el presidente Yamandú Orsi, y la gestión departamental del intendente Carlos Albisu.
En otro orden, dijo que “Salto es como un conejillo de indias en materia económica”, destacando que cualquier tensión en los países vecinos repercute rápidamente en la economía local. En este sentido, sostuvo que el país atraviesa un escenario de estancamiento económico que impacta directamente en departamentos como Salto, donde sectores importantes como el turismo y la construcción no logran reactivarse con fuerza.
Economía estancada y caída de la recaudación
El consultor explicó que el crecimiento económico de Uruguay se mantiene por debajo de las expectativas, con cifras que rondan entre el 1,6% y el 1,8%, lo que refleja una desaceleración sostenida. A esto se suma la caída en la recaudación estatal y el aumento del informalismo, factores que limitan la capacidad del Estado para impulsar políticas públicas.
“La obra pública no tiene el mismo nivel que en administraciones anteriores, y el turismo no ha logrado convertirse en el motor que se esperaba”, indicó. Si bien destacó que existe infraestructura adecuada, subrayó que falta un mayor flujo de visitantes que dinamice la economía local.
Bremermann también mencionó que la última temporada en Punta del Este no alcanzó las expectativas, lo que evidencia un fenómeno más amplio a nivel nacional. En este contexto, el departamento de Salto, con una fuerte dependencia del turismo, se ve particularmente afectado.
Gestión departamental: independencia y aprobación
Consultado sobre si la situación del gobierno nacional influye en la imagen del intendente Carlos Albisu, Bremermann fue claro: “Son cosas independientes”. Según explicó, la evaluación de la gestión departamental responde a dinámicas propias y no se ve directamente arrastrada por el desempeño del Ejecutivo nacional.
Sin embargo, reconoció que existen problemáticas que atraviesan tanto el plano nacional como el local, como la inseguridad, el desempleo y las dificultades en infraestructura, que sí inciden en la percepción ciudadana.
A pesar de ello, el analista destacó que Albisu mantiene una buena evaluación general, con niveles de aprobación que varían según las zonas del departamento, pero que en términos globales se sostienen en valores positivos.
La “luna de miel” política y el crédito ciudadano
Uno de los conceptos centrales del análisis fue el de la “luna de miel” que suele acompañar a los gobiernos en sus primeros meses de gestión. En ese sentido, Bremermann consideró que la administración de Albisu aún transita esa etapa, caracterizada por un respaldo ciudadano sostenido y expectativas favorables.
“La gente entiende que hay problemas que no dependen directamente del intendente, como la seguridad, y eso incide en la evaluación”, explicó. Además, señaló que el jefe comunal cuenta con margen de maniobra para fortalecer su imagen a través de acciones concretas a nivel departamental. A diferencia del escenario nacional, donde la fragmentación parlamentaria dificulta la toma de decisiones, en el ámbito local existe mayor capacidad de gestión directa, lo que contribuye a mantener niveles de aprobación estables.
Perspectivas: estabilidad con interrogantes a futuro
Al momento de sintetizar la situación actual de Salto, Bremermann definió el escenario como de “estabilidad de imagen y de gestión”, acompañado por un “crédito abierto” por parte de la ciudadanía hacia el intendente.
Destacó, además, que Albisu logra captar apoyo incluso entre votantes de otros partidos, lo que refuerza su posicionamiento político en esta etapa inicial de gobierno. No obstante, advirtió que el principal desafío radica en la duración de ese respaldo. “La pregunta es hasta cuándo dura ese crédito”, reflexionó, señalando que el mantenimiento de la aprobación dependerá de la evolución económica y de la capacidad de respuesta ante las demandas sociales.
En un contexto nacional complejo y con incertidumbres económicas, la gestión departamental parece sostenerse en una meseta de estabilidad, aunque con la mirada puesta en los próximos meses, donde podrían comenzar a evidenciarse cambios en la percepción pública.