El secretario de organización del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Enseñanza Privada (Sintep), Pablo González, visitó Salto para mantener un encuentro con trabajadores del sector. La actividad, organizada junto con la filial local del sindicato, tuvo como finalidad abrir un espacio de intercambio directo para evaluar la situación actual de la enseñanza privada en el departamento y en el país.
González explicó que la reunión buscó, por un lado, difundir y debatir la plataforma general del PIT-CNT, que orienta las líneas de acción del movimiento sindical. Por otro lado, la instancia permitió recoger la mirada de los propios trabajadores acerca de cómo se está viviendo la coyuntura en los centros educativos privados, incluyendo aspectos laborales, organizativos y de cumplimiento de normativas.
Entrevistado por la diaria, González sostuvo que es fundamental visibilizar los logros obtenidos por la organización de los trabajadores, que en muchos casos permiten “romper miedos” y superar situaciones de precarización laboral. Subrayó, además, que la información es una herramienta central para fortalecer al colectivo.
Según explicó, la intención del sindicato es recorrer todos los departamentos del país para mantener encuentros directos con los afiliados, realizar asambleas de base e informar sobre los avances alcanzados, los beneficios conquistados y las perspectivas de soluciones para los problemas que atraviesa la clase trabajadora en su conjunto.
En lo que respecta a la representación sindical en los colegios del interior, González señaló que sigue siendo “un desafío importante”, porque en varios centros persisten “situaciones de muchísimo temor”, lo que se refleja en una afiliación muy baja. “Hay trabajadores que tienen miedo de afiliarse porque saben que, si lo hacen, pueden perder su puesto de trabajo”, afirmó, y recordó que el derecho a la sindicalización está amparado por el artículo 57 de la Constitución.
Según explicó, ese miedo “es un factor central que obstaculiza la organización de la clase trabajadora y habilita la precarización”, ya que algunos colegios privados no cumplen con normas laborales básicas, como el pago de la antigüedad. “A partir de ahí se genera una precarización de las condiciones de trabajo que el sindicato busca combatir”, añadió.
Para González, una de las claves para enfrentar esta realidad es fortalecer la información disponible para los trabajadores y promover la toma de conciencia sobre la importancia de la organización colectiva, aspectos que, dijo, forman parte de los desafíos centrales que se propone abordar el sindicato.
Convenios colectivos
En relación con los convenios colectivos, González expresó satisfacción con los resultados obtenidos. Señaló que, en un contexto en el que la mayoría de los sindicatos atravesaron negociaciones muy duras y muchos no lograron superar las pautas establecidas por el Poder Ejecutivo, el Sintep sí consiguió hacerlo, garantizando el crecimiento del salario real para los trabajadores del sector.
También destacó avances en materia de derechos laborales, como la incorporación de días para el cuidado de familiares y la licencia por estudio para quienes realizan cursos en convenio con Inefop. En el plano de la salud, reconoció que no se alcanzaron los resultados esperados en un punto considerado central: la creación de un fondo específico para salud mental.
Sin embargo, valoró como un logro la inclusión de garantías para el traslado de trabajadores que necesiten atención especializada en lugares donde no existan profesionales disponibles para atender determinadas patologías. “En síntesis, fue una ronda de avances y conquistas vinculadas a la organización sindical y al respaldo de los cerca de 8.000 afiliados con los que cuenta el sector”, afirmó.
Consultado sobre el cierre de algunos centros CAIF debido a la baja concurrencia vinculada al descenso de la natalidad (una tendencia registrada en los últimos años), González sostuvo que si bien la baja natalidad es un factor a considerar, “los problemas de los CAIF no se explican únicamente por esa causa”. Señaló que también hubo “errores sucesivos en la planificación” vinculada a la apertura de nuevos centros, lo que generó desequilibrios en el funcionamiento del sistema.
En este sentido, planteó que es necesario que el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay pueda asumir una planificación de largo plazo, en el marco de una reforma del modelo que contemple las necesidades de las familias y, al mismo tiempo, otorgue garantías para que los trabajadores no resulten afectados.