El último Indicador de Precios Fronterizos (IPF) elaborado por el Observatorio Económico de la Universidad Católica confirmó que la brecha de precios entre Artigas (Uruguay) y Quaraí (Brasil) alcanzó el 55% en junio. Si bien el resultado representa apenas un punto porcentual más que la medición anterior (54%), continúa muy por debajo del máximo registrado en noviembre de 2024, cuando la diferencia llegó al 83%.
En diálogo con la diaria, la economista María José Medín explicó que el indicador busca medir, de manera sistemática, cuánto más caros son en promedio los productos de una canasta representativa en la ciudad uruguaya respecto de la brasileña. “Venimos realizando este relevamiento desde 2024. Tenemos un indicador para la frontera con Argentina y otro para la frontera con Brasil. Lo que hacemos es comparar una canasta representativa del consumo de los hogares, integrada por alimentos, bebidas, transporte, productos del hogar, vestimenta y otros bienes de consumo”, señaló.
Medín explicó que el indicador surge de la combinación de tres factores fundamentales: los precios relevados en Artigas, los precios en Quaraí y la evolución del tipo de cambio. “Los precios en Quaraí se toman en reales y luego se convierten a pesos uruguayos. Por eso el resultado depende tanto de la evolución de los precios en Uruguay como de la inflación en Brasil y del comportamiento de ambas monedas frente al dólar”, indicó.
La economista aclaró que, aunque el aumento de un punto porcentual no representa un cambio significativo, el nivel de la brecha continúa siendo importante. “Este es un estudio de naturaleza microeconómica. Hay productos con mucha estacionalidad, ofertas puntuales y otros factores que pueden mover levemente el indicador. Cuando vemos cambios muy grandes, sí es motivo de preocupación, pero en este caso la diferencia se mantiene relativamente estable”.
Consultada por la diaria sobre una posible tendencia al aumento de la brecha, Medín sostuvo que actualmente no existen elementos suficientes para proyectar un cambio importante. “No tenemos evidencia de lo que pueda suceder en los próximos meses porque depende de cómo evolucionen tanto los precios como el tipo de cambio”.
Sin embargo, observó un fenómeno que podría favorecer parcialmente a Uruguay. “En Brasil la inflación está creciendo a un ritmo mayor que en Uruguay. Si los precios brasileños continúan aumentando más rápido, eso contribuiría a reducir parcialmente la diferencia”.
Para Medín, la persistencia de la diferencia de precios responde a características propias de la economía uruguaya más que a fenómenos coyunturales. “Uruguay estructuralmente es un país caro”, afirmó.
En ese sentido, destacó que el debate parlamentario sobre la ley de competitividad y reducción del costo de vida demuestra que el problema ha ganado espacio en la agenda pública. “Hay restricciones a la importación, mercados con pocos oferentes y estructuras poco competitivas que terminan generando precios más elevados para muchos productos de consumo cotidiano”.
Entre los ejemplos mencionó artículos de higiene personal y limpieza, en los que la limitada competencia favorece precios superiores respecto de los países vecinos.
El IPF releva 57 productos distribuidos en distintas categorías de consumo. La principal corresponde a alimentos y bebidas no alcohólicas, integrada por 29 artículos. Allí se observa una de las conclusiones más contundentes del informe. “Solamente tres productos presentan precios más bajos en Artigas que en Quaraí: el yogur, el aceite y la manteca. Todos los demás son más baratos en Brasil”.
En algunos casos las diferencias son particularmente pronunciadas. “La sal presenta una diferencia cercana al 300%. También encontramos importantes diferencias en gelatinas, café, mayonesa, galletitas dulces, harina, agua de mesa y arvejas”.
La medición también incluye bebidas alcohólicas, tabaco, vestimenta, artículos para el hogar, combustibles, neumáticos, comidas fuera del hogar y productos de higiene personal.
En tabaco y bebidas alcohólicas las diferencias vuelven a ser muy elevadas. “Los cigarrillos cuestan alrededor de 134% más en Uruguay, y algunas cervezas llegan a una diferencia cercana al 142%”, detalló.
Información para diseñar políticas públicas
El trabajo desarrollado por el Observatorio Económico se ha transformado en una referencia para organismos públicos, gobiernos departamentales y el Ministerio de Economía y Finanzas.
Para Medín, ese reconocimiento constituye uno de los principales logros del proyecto. “El objetivo de la universidad es generar conocimiento. Este indicador produjo información que antes no existía y hoy es utilizada para diseñar políticas públicas”.
Recordó que durante años existieron cuestionamientos acerca de la difusión de estos datos. “Siempre se habló de la diferencia de precios. Nosotros simplemente aportamos información objetiva. La universidad genera evidencia para que quienes toman decisiones puedan hacerlo con mejores herramientas”.
La economista también vinculó el indicador con algunas de las medidas recientemente adoptadas para mejorar la competitividad comercial en las zonas fronterizas.
Explicó que el régimen simplificado de importaciones, destinado a pequeños y medianos comerciantes, incorporó precisamente varios de los productos cuya diferencia de precios venía siendo documentada por el observatorio. “Ahora el desafío es medir el impacto de esas políticas. No alcanza con implementar una medida, también es necesario evaluar sus resultados, porque implican resignación fiscal y otros efectos económicos”.
A su juicio, ese seguimiento constituye una tarea en la que la academia puede aportar evidencia objetiva para futuras decisiones.