Desde 2021 funciona en Salto el Centro Bullying, una asociación civil sin fines de lucro dedicada a la prevención, sensibilización y acompañamiento frente al acoso y a distintas situaciones de vulneración de derechos que afectan a niñas, niños y adolescentes.
En las últimas horas, la organización dio un nuevo paso en su estrategia de articulación institucional al mantener una reunión con autoridades del Hospital Regional Salto, en la que presentó un proyecto que busca fortalecer el trabajo conjunto entre el prestador de salud y otros organismos vinculados a la protección de la infancia.
En diálogo con la diaria, la presidenta del Centro Bullying, Ingrid Figueroa, explicó que la iniciativa apunta a consolidar una red de coordinación interinstitucional que permita brindar respuestas más integrales a las situaciones de acoso, violencia y vulneración de derechos. Señaló que el abordaje de estas problemáticas requiere la participación articulada de los distintos actores del territorio, tanto del sistema de salud como del educativo y social.
Figueroa recordó, además, que la organización integra la Mesa Departamental de Prevención del Suicidio, tras adherirse a la convocatoria realizada por el Ministerio de Salud Pública dirigida a organizaciones que trabajan en el campo de la salud mental.
En ese marco, el Centro Bullying también forma parte de Acción País por la Salud Mental, una iniciativa nacional que promueve el trabajo coordinado entre instituciones públicas y organizaciones de la sociedad civil para fortalecer las políticas de prevención y promoción de la salud mental.
Aunque el Centro Bullying continúa desarrollando sus actividades en su sede de Zorrilla 93, la organización mantiene conversaciones con la Intendencia de Salto para acceder, mediante un contrato de comodato, a un nuevo local que le permita ampliar su capacidad de atención y el desarrollo de sus actividades.
Figueroa destacó que el Centro Bullying fue la primera organización de estas características en Uruguay dedicada específicamente a la prevención, sensibilización y acompañamiento en situaciones de acoso y vulneración de derechos de niñas, niños y adolescentes.
Señaló que, si bien su base de operaciones está en Salto, el alcance de su trabajo trasciende las fronteras departamentales y actualmente brinda atención y asesoramiento a personas de Artigas, Paysandú y Río Negro. Además, sostuvo que la organización ha recibido solicitudes para extender su experiencia a otros departamentos, entre ellos Rocha y Canelones.
Subrayó que el crecimiento de la demanda plantea nuevos desafíos para una institución que funciona como asociación civil sin fines de lucro. “Es imprescindible que contemos con el apoyo económico del gobierno departamental. En este momento estamos en una instancia de diálogo con autoridades de la intendencia para encontrar mecanismos que permitan fortalecer el trabajo que venimos realizando”, afirmó.
Figueroa explicó que en los centros educativos hay un trabajo que lo lleva adelante la Policía Comunitaria. Mientras esta última institución está a cargo de las charlas dirigidas al estudiantado sobre acoso entre pares, la asociación concentra su intervención en los adultos que forman parte del entorno de niñas, niños y adolescentes.
En ese marco, el Centro Bullying realiza instancias de formación con madres, padres, referentes familiares y equipos docentes, para luego avanzar hacia talleres con los estudiantes. “Entendemos que el trabajo debe comenzar con los adultos, porque son quienes tienen la responsabilidad de identificar las señales, intervenir a tiempo y generar entornos de cuidado”, señaló Figueroa. Agregó que esta metodología responde a la constatación de que muchas de las situaciones que se manifiestan en los ámbitos educativos tienen su origen o se ven condicionadas por los contextos familiares.
Difícil de detectar y abordar
La presidenta de la organización advirtió, además, sobre el crecimiento de las situaciones de ciberacoso, un fenómeno que, según indicó, se ha intensificado por el uso cada vez más extendido de las redes sociales y otras plataformas digitales entre adolescentes y jóvenes.
Explicó que muchos pasan varias horas solos en sus hogares conectados a internet, lo que amplía las posibilidades de que las situaciones de hostigamiento trasciendan el ámbito presencial y continúen en el entorno virtual, con consecuencias que pueden ser incluso más difíciles de detectar y abordar.
El Centro Bullying sostiene su trabajo a partir de un equipo multidisciplinario integrado por licenciadas en Psicología, profesionales de Trabajo Social y talleristas, estos últimos estudiantes avanzados de ambas disciplinas que participan en las instancias de prevención y sensibilización en centros educativos y otros espacios comunitarios.
Para Figueroa, la conformación de este equipo permite abordar cada situación desde distintas perspectivas y ofrecer respuestas acordes a la complejidad que presentan los casos de acoso, ciberacoso y vulneración de derechos que llegan a la institución.
