El presidente de la Junta Departamental de Salto, Enzo Molina, dejará este miércoles la presidencia del organismo tras completar el año de gestión previsto por la Constitución de la República. Si bien estaba habilitado para ser reelecto, la Coalición Republicana acordó al inicio del período designar al edil Jonathan Aramburo para ocupar la presidencia durante el próximo año.
En diálogo con la diaria, Molina hizo un balance de su gestión, que dividió en dos planos: el institucional, vinculado a las funciones de legislar y controlar al Ejecutivo departamental, y el administrativo, marcado por una serie de desafíos internos.
Señaló que el primer gran obstáculo surgió apenas asumió la presidencia de la junta. Según explicó, el organismo tenía suspendida la línea de crédito del Banco República (BROU) debido a incumplimientos de la administración anterior, una situación que comprometía el pago de los salarios de los funcionarios. “Hubo que actuar con rapidez, negociar y trabajar en conjunto con la oposición”, afirmó. En ese sentido, destacó especialmente el papel de la edila frenteamplista Manuela Mutti (MPP), cuya articulación con el Poder Ejecutivo nacional, aseguró, fue clave para destrabar la situación y recuperar la línea de crédito.
Posteriormente, la junta quedó en el centro de varios de los principales debates políticos del departamento. Entre los asuntos que marcaron el año, Molina mencionó el conflicto por el cese de 291 funcionarios de la Intendencia de Salto tras la asunción del intendente Carlos Albisu y las movilizaciones impulsadas por la Asociación de Empleados y Obreros Municipales de Salto (Adeoms).
A esa agenda se sumaron el tratamiento del financiamiento solicitado por el Ejecutivo departamental, varios llamados a sala, la discusión del presupuesto departamental y la comparecencia de diputados ante la Comisión de Constitución y Códigos. También destacó la derogación del decreto que habilitaba la incautación de vehículos por espirometrías positivas o por circular sin libreta de conducir, así como la aprobación por unanimidad del presupuesto de la Junta Departamental.
En el plano institucional, durante este primer año la corporación fue sede de dos instancias del Congreso Nacional de Ediles y recibió la visita de ministros, embajadores, diputados y senadores.
Molina valoró además la decisión de trasladar el trabajo de las comisiones fuera del recinto legislativo para acercarlas a distintos barrios y localidades del departamento, una iniciativa que, según afirmó, permitió fortalecer el vínculo entre la Junta y la ciudadanía.
El presidente saliente también resaltó las mejoras realizadas en la imagen institucional del organismo y las obras de mantenimiento y acondicionamiento del edificio, que consideró parte del proceso de modernización impulsado durante su gestión.
Consultado sobre su futuro político, Molina señaló que su destino natural es regresar a su banca como edil una vez concluida la presidencia de la junta. No obstante, no descartó la posibilidad de asumir un cargo en la Intendencia de Salto, aunque aclaró que esa es una decisión que depende exclusivamente del intendente Carlos Albisu. “El que tiene la palabra es el intendente. Hasta el momento no hemos mantenido ninguna reunión sobre ese tema”, concluyó.