La recuperación de motos hurtadas, la incautación de armas ilegales y la prevención de delitos como rapiñas y arrebatos son algunos de los principales objetivos del Operativo Ñandubay, una estrategia impulsada por la Dirección Nacional de la Policía del Ministerio del Interior.
En diálogo con la diaria, el jefe de Policía de Salto, Comisario Mayor (R) Ernesto Cossio, explicó que el operativo busca reducir uno de los fenómenos delictivos que más preocupa a las autoridades: el uso de motocicletas robadas para la comisión de delitos.
“El propósito principal es obtener resultados en la recuperación de vehículos hurtados”, señaló. Explicó que “las motocicletas son frecuentemente utilizadas por delincuentes debido a su facilidad para desplazarse, ocultarse y modificar su apariencia, lo que dificulta su identificación”.
Sin embargo, el operativo no se limita exclusivamente a la búsqueda de motos robadas. “Cada control vehicular permite verificar la documentación del conductor, la titularidad del vehículo y el cumplimiento de la normativa de tránsito. Cuando corresponde, también se coordinan actuaciones con la Intendencia de Salto por infracciones administrativas”.
Consultado sobre los resultados obtenidos, Cossio confirmó que durante los controles se han detenido personas que circulaban armadas. El jerarca explicó que “cuando una persona porta un arma sin la documentación correspondiente, o cuando el arma presenta numeración limada o adulterada, automáticamente se configura una situación de relevancia penal”. Posteriormente “será la Fiscalía la que determine si existió intención de cometer otros delitos o simplemente una tenencia irregular”.
Cossio señaló que los casos son variados. “Algunos corresponden a personas con antecedentes penales, donde la presunción apunta a una posible utilización del arma para actividades ilícitas. Otros involucran a ciudadanos sin antecedentes que adquirieron armas ilegalmente creyendo que podían utilizarlas para su protección personal”.
Para la Policía, “el verdadero éxito del operativo se alcanza cuando una motocicleta recuperada puede ser devuelta a su legítimo propietario”, sostuvo el jerarca. Sin embargo, Cossio explicó que “ese proceso suele ser mucho más complejo de lo que imagina la población”.
Los delincuentes acostumbran a modificar profundamente los vehículos robados: cambian motores, sustituyen chasis, intercambian piezas o eliminan las numeraciones identificatorias. En esos casos interviene Policía Científica mediante técnicas de revelado químico para reconstruir la identidad original del vehículo.
A partir de esa identificación también “se investiga la responsabilidad de quien lo conducía, determinándose si participó directamente en el hurto o incurrió en el delito de receptación al adquirir un bien robado”.
La recuperación nunca supera el 50%
Aunque los resultados son considerados positivos, Cossio reconoció que “recuperar la totalidad de las motos robadas continúa siendo un objetivo muy difícil de alcanzar”.
Indicó que existen semanas en las que se recuperan seis o siete vehículos sobre un total de 15 denunciados como hurtados. “Porcentualmente, nunca pasamos del 50%”, afirmó.
Además, “muchas de las motocicletas localizadas llegan completamente desarmadas o modificadas, dificultando establecer su origen”. A ello se suma que en Salto “aparecen vehículos robados de otros departamentos, mientras que motos hurtadas en el departamento terminan siendo comercializadas en otras zonas del país dentro del mercado ilegal de autopartes”.
Al evaluar los primeros cuatro meses de gestión, Cossio realizó un balance sobre el armamento incautado. Según indicó, la mayoría corresponde a revólveres calibre .38, seguidos por algunos .357, considerados de mayor poder de fuego, mientras que los revólveres calibre .22 aparecen con frecuencia. Las pistolas semiautomáticas son menos habituales y generalmente aparecen durante allanamientos realizados en bocas de venta de drogas.
Uno de los mensajes centrales que Cossio quiso transmitir estuvo dirigido a quienes adquieren motocicletas usadas sin verificar correctamente su procedencia. Recordó que “muchas personas son engañadas al comprar vehículos aparentemente legales que en realidad habían sido denunciados como hurtados”.
Cuando la Policía detecta esa situación durante un control, el conductor puede verse involucrado en una investigación por receptación, aun cuando posteriormente logre demostrar que actuó de buena fe.
Por esa razón insistió en la necesidad de verificar siempre la documentación y la procedencia del vehículo antes de concretar cualquier compra. “La buena fe después habrá que probarla, pero el objeto sigue siendo hurtado”, explicó.
Un pedido de comprensión a la ciudadanía
El jefe de Policía reconoció que los puestos de control suelen generar molestias entre quienes circulan correctamente. Sin embargo, pidió comprender que “el objetivo principal no es detener personas, sino localizar vehículos robados y prevenir delitos”.
Agregó que “los controles también permiten mejorar la seguridad vial, detectar menores conduciendo sin autorización y colaborar con la intendencia en la fiscalización del tránsito”.
Cossio destacó además el trabajo conjunto entre la Policía y el gobierno departamental, aclarando que las sanciones administrativas corresponden exclusivamente a la intendencia y que la Policía no obtiene ningún beneficio económico por esas actuaciones.
Finalmente, agradeció la colaboración de los vecinos y pidió disculpas por las demoras que puedan ocasionar los operativos. “Sabemos que un control puede alterar la rutina diaria, pero también permite recuperar vehículos robados, esclarecer estafas y sacar de circulación armas y delincuentes. Ese sigue siendo el propósito principal del Operativo Ñandubay”, concluyó.
