Este viernes se cumple el primer año de gobierno del intendente Carlos Albisu al frente de la Intendencia de Salto. En ese marco, la diaria dialogó con el director de la consultora Focus, el licenciado Erick Bremermann, quien analizó la percepción ciudadana sobre los primeros 12 meses de la administración de la Coalición Republicana.
Para el analista, el triunfo de Albisu representó un cambio político significativo en el departamento, luego de dos períodos consecutivos de gobierno del Frente Amplio. En ese contexto, entiende que el jefe comunal definió desde el inicio una estrategia basada en el ordenamiento interno de la administración como condición previa para impulsar el desarrollo del departamento.
“Lo primero que hizo fue poner énfasis en el ordenamiento administrativo para luego avanzar en la operatividad de la intendencia y proyectar a Salto como un polo de desarrollo regional”, explicó.
Bremermann sostiene que esa línea de trabajo ya había sido presentada durante la campaña electoral y que el gobierno comenzó a ejecutarla desde el primer día de gestión.
Indicó que, si bien el desempleo estructural del departamento no depende exclusivamente del gobierno departamental, la intendencia ha buscado facilitar la instalación de emprendimientos privados y agilizar trámites para incentivar nuevas inversiones. “Hay un fuerte énfasis en captar proyectos que permitan generar desarrollo económico, inversiones y empleo”, afirmó.
No obstante, recordó que la situación fronteriza continúa siendo una de los principales condicionantes de la economía salteña, afectando la competitividad y el mercado laboral, aspectos que exceden las competencias municipales.
Otro de los ejes destacados por Bremermann corresponde a la infraestructura urbana y rural. En ese sentido, señaló que “durante este primer año la administración priorizó el mantenimiento de la caminería rural para garantizar la salida de la producción citrícola, hortícola y ganadera, además de anunciar planes de bacheo, pavimentación y mejoras en el alumbrado público”.
El analista también valoró la política de descentralización impulsada por el gobierno departamental.
Explicó que la gestión fortaleció el vínculo con los municipios y consolidó un modelo de cercanía tanto en la ciudad como en el interior del departamento. “Esa política es bien valorada por la ciudadanía y también por los alcaldes, independientemente de su partido político”, sostuvo.
Bremermann considera que uno de los principales activos políticos del intendente ha sido la capacidad de articulación con el gobierno nacional y con organismos como la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP). Asimismo, resaltó que “el Ejecutivo logró construir mayorías en la Junta Departamental para aprobar iniciativas relevantes, entre ellas, el financiamiento de largo plazo destinado a obras”.
Sin embargo, señaló que “el gobierno comenzó su gestión enfrentando importantes limitaciones presupuestales que restringieron la posibilidad de realizar grandes inversiones con recursos propios”.
A eso se suman las dificultades derivadas de la situación económica de frontera y las tensiones mantenidas con Adeoms durante las negociaciones vinculadas a condiciones laborales, contratos y adecuaciones presupuestales. “Fue un período de ordenamiento, transición y planificación”, resumió.
Según explicó, “el objetivo principal estuvo orientado a estabilizar las finanzas de la intendencia, optimizar los servicios públicos, como la recolección de residuos, el alumbrado y el mantenimiento de calles, y diseñar los proyectos que marcarán el resto de la administración”.
No obstante, advirtió que el gran desafío continúa siendo la generación de empleo. “Es el principal problema estructural de Salto. Aunque no dependa exclusivamente de la intendencia, sigue siendo el tema que define el humor social y político del departamento”, afirmó.
Una oposición que no logra consolidarse
Consultado por la diaria sobre el desempeño del Frente Amplio durante este primer año de gobierno, Bremermann fue crítico. A su entender, la oposición ha mostrado dificultades para posicionarse frente a la administración de Albisu.
“Ha sido una oposición tibia, desorganizada y que todavía no encuentra un referente claro. Más allá de algunas polémicas puntuales, no ha logrado instalar temas de suficiente peso como para afectar la gestión del intendente”, señaló.
Uno de los aspectos más relevantes del análisis del titular de Focus refiere a la evolución de la aprobación ciudadana. Bremermann indicó que la consultora comenzó a medir la opinión pública en octubre pasado y que los resultados obtenidos hasta julio muestran una marcada estabilidad.
“Los niveles de aprobación se mantienen dentro del margen de error. Llegamos a una meseta en la que la evaluación no presenta grandes variaciones”, explicó.
A su juicio, esa estabilidad responde a que la ciudadanía continúa otorgando un crédito político al gobierno departamental, basado en las expectativas generadas por las promesas realizadas durante la campaña y por la planificación anunciada para los próximos años. “Se mantiene esa especie de luna de miel porque la gente espera que ahora comiencen a verse los resultados de todo el proceso de organización que hizo la ntendencia”, afirmó.
Los reclamos comienzan a centrarse en las obras
Respecto de las principales demandas ciudadanas, Bremermann sostuvo que la población comprendió la necesidad de ordenar primero el funcionamiento interno de la comuna antes de exigir grandes transformaciones.
Sin embargo, entiende que esa etapa comienza a quedar atrás. “La gente reconoce que primero había que ordenar la casa, pero ahora las expectativas están puestas en las obras, en la infraestructura y en que empiecen a concretarse las promesas realizadas”, concluyó.
Para Focus, el primer año de la administración de Carlos Albisu “deja un escenario de estabilidad política, con una aprobación que permanece firme y una oposición que todavía no consigue consolidar una alternativa visible”.
El desafío para los próximos años será “transformar esa expectativa ciudadana en resultados concretos, especialmente en materia de infraestructura, desarrollo económico y generación de empleo”, temas que aparecen como las principales demandas de los salteños.
