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Salto Política
Enzo Molina (archivo, abril de 2026). · Foto: Ariel Volpi

Enzo Molina (archivo, abril de 2026).

Foto: Ariel Volpi

Expresidente de la junta renunció a su banca para incorporarse al área Jurídica de la Intendencia de Salto

Tras seis años como edil y luego de presidir la Junta Departamental, Enzo Molina destacó el aprendizaje político, repasó los proyectos que dejó presentados y aseguró que asumirá el nuevo desafío con un perfil más técnico.

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La última sesión de la Junta Departamental tuvo un momento especial con la lectura de la renuncia de Enzo Molina a su banca de edil, decisión que fue aprobada por unanimidad y acompañada por expresiones de reconocimiento de representantes de los tres partidos políticos.

El ahora exedil admitió ante la diaria que no esperaba ese reconocimiento, ya que la renuncia fue presentada pocos minutos antes del inicio de la sesión y no figuraba en el orden del día. “Estoy muy contento por las palabras que se dirigieron hacia mi persona. Siempre es lindo que hablen bien de uno. La carta salió medio intempestiva, ya estaba todo conversado con el intendente, y me voy muy agradecido por estos seis años en la junta”, expresó.

Molina recordó que llegó por primera vez al legislativo departamental “ocupando el último lugar de ingreso de la lista 404” y que, en el período actual, “encabezó la representación de su sector”, una evolución que considera “reflejo de su crecimiento político”.

Más allá de haber presidido la junta durante el último año, sostuvo que toda la experiencia tuvo un valor especial. “Para mí fue como la universidad de la política. Ahí aprendés de todo: a hablar, a relacionarte con dirigentes de otros partidos, a debatir, a ser tolerante y a no tomarte las diferencias políticas como algo personal”, señaló.

Reconoció, además, que la actividad legislativa contribuyó a consolidar su carrera profesional como abogado, aunque destacó especialmente la posibilidad de estudiar temas, elaborar propuestas y participar activamente en la construcción de iniciativas para el departamento.

Antes de presentar su renuncia, Molina dejó sobre la mesa alrededor de seis proyectos para que sean analizados por las distintas comisiones de la Junta Departamental. Entre ellos figura una iniciativa “de largo plazo para eliminar progresivamente el cableado aéreo de la ciudad y sustituirlo por redes subterráneas mediante un trabajo conjunto entre organismos como UTE, Antel y la OPP [Oficina de Planeamiento y Presupuesto], acompañado de líneas de financiamiento y adecuaciones normativas para futuras construcciones”.

También propuso estudiar el traslado del Paseo de Compras hacia el Parque Agroindustrial, al considerar que “ese espacio reúne mejores condiciones logísticas para su funcionamiento”.

Otra iniciativa apunta a la expansión del polo universitario de Salto mediante la incorporación de padrones ubicados detrás del liceo 1 Ipoll, “con el objetivo de avanzar, en el futuro, hacia una villa universitaria que acompañe el crecimiento de la educación terciaria en la ciudad”.

A eso se suman proyectos vinculados al nomenclátor, a la Universidad Tecnológica (UTEC) y una propuesta denominada “Veredas que hablan”, inspirada en experiencias ya existentes, que busca incorporar “baldosas con distintos patrones para orientar a personas con discapacidad visual hacia servicios como farmacias, comercios o instituciones”.

El desafío de incorporarse al Ejecutivo

La salida de Molina de la junta responde a la propuesta del intendente Carlos Albisu para que se integre al área Jurídica de la Intendencia de Salto.

Según explicó a la diaria, la reestructura interna se originó por la jubilación de Alejandro Secco, a cargo del área de Recursos Humanos, lo que llevó a que Gabriel Rodríguez pasara a desempeñarse en esa dependencia gracias a la experiencia acumulada durante el último año. “El intendente entendió que yo podía cubrir ese espacio en Jurídica, aportando un perfil técnico y también político”, explicó.

El cargo aún aguarda la formalización administrativa, motivo por el cual se encuentra en pleno proceso de transición y conocimiento de la estructura de funcionamiento del área.

El futuro jerarca explicó que “Jurídica no solamente interviene en litigios o asesoramiento legal, sino que participa en prácticamente toda la operativa administrativa de la intendencia”. Entre las tareas mencionó recursos administrativos, expedientes de tránsito, habilitaciones, hogares constituidos, ordenamiento territorial, elaboración de resoluciones, juicios contra la intendencia, pedidos de informes, propuestas de inversiones y coordinación permanente con las distintas áreas del gobierno departamental.

También deberá hacer el seguimiento de los procesos judiciales actualmente en trámite, entre ellos las demandas presentadas por exfuncionarios cesados ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, una vez que quede formalmente designado. “Cuando asuma voy a tener que estudiar todo, conocer cómo funciona cada área, familiarizarme con los expedientes y con toda la parte administrativa. Es un trabajo muy amplio”, indicó.

Molina aseguró que la nueva función implicará un cambio importante respecto de la actividad pública que llevaba como edil, aunque aclaró que continuará desarrollando actividad política por tratarse de una designación de confianza, entiende que el nuevo rol exige otro posicionamiento. “Voy a tener que cambiar un poco el chip. Este trabajo es mucho más técnico, requiere más estudio y un rigor diferente. La confianza que depositó el intendente la tomo con la mayor responsabilidad”.

No ocultó, sin embargo, la nostalgia por dejar un ámbito que marcó buena parte de su vida durante los últimos seis años. “La junta era como mi segunda casa. Uno organizaba la vida familiar, la actividad profesional y la política en función de las sesiones y del trabajo legislativo. Me voy con un sentimiento de nostalgia, pero también muy contento por este nuevo desafío”, concluyó.