En Uruguay, julio es el Mes de la Afrodescendencia, una conmemoración que busca visibilizar el aporte histórico, social y cultural de la comunidad afrouruguaya, así como promover la equidad, la inclusión y la lucha contra el racismo estructural.
En Salto, Ana Lian Vetey, del Espacio Mulonga, y Lourdes González, integrante del Consejo Consultivo Departamental Afro Indígena en representación de la oficina territorial del Ministerio de Desarrollo Social, señalaron en diálogo con la diaria que el trabajo del colectivo se desarrolla durante todo el año, aunque en julio, en el marco del Mes de la Afrodescendencia, adquiere una mayor visibilidad.
Explicaron que uno de los principales objetivos es fortalecer las líneas de acción definidas por el Consejo Consultivo Departamental. En ese sentido, destacaron que en los últimos años se han incorporado más instituciones públicas y organizaciones sociales al espacio, lo que consideran una señal de que la temática ha ganado lugar en la agenda local.
“Hay un mayor empoderamiento e interacción con estos temas. Eso es muy importante porque muestra que existe una incorporación de estos conceptos y, al mismo tiempo, permite que más personas puedan identificarse como afrodescendientes”, señalaron.
Las entrevistadas también cuestionaron los datos del último censo en relación con la población afrodescendiente de Salto. Sostuvieron que las cifras oficiales no reflejan la realidad que observan en el territorio y entienden que la cantidad de personas que se reconocen o tienen ascendencia afro es superior a la registrada.
“Esta realidad está vinculada a la forma en que las personas se identifican y se autoperciben. Eso también muestra cuánto trabajo queda por hacer, tanto desde las instituciones como desde los colectivos, para que la población comprenda qué implica la afrodescendencia y pueda reconocerse como parte de ella”, señalaron.
Vetey sostuvo que, si bien en los últimos años aumentó la cantidad de personas que se reconocen como afrodescendientes en Salto, esa mayor identificación no se ha traducido en una mejora significativa de sus condiciones de vida.
Según indicó, la población afrodescendiente representa cerca del 15% de los habitantes del departamento, unas 13.000 personas, pero continúa enfrentando las mismas desigualdades estructurales de hace décadas.
La referente señaló que, aunque en Uruguay algunas brechas sociales se han reducido en los últimos años, la población afrodescendiente sigue siendo una de las más afectadas por la precariedad y la vulnerabilidad.
Mencionó, entre los principales desafíos, las dificultades para acceder a la educación y al empleo, así como las situaciones de discriminación racial que persisten y que, según afirmó, contribuyen a reproducir esas desigualdades.
Uruguay, país racista
Para Vetey, las desigualdades que enfrenta la población afrodescendiente no pueden entenderse sin reconocer la existencia del racismo en Uruguay. “Es un país racista, aunque nos cueste decirlo o una parte de la sociedad no lo reconozca”, afirmó.
Según explicó, esa realidad se refleja en las experiencias cotidianas que comparten las personas afrodescendientes en distintos espacios de encuentro.
Relatan situaciones de discriminación y racismo vividas en el ámbito laboral, en los barrios, en instituciones públicas y en otros ámbitos de la vida cotidiana.
A su entender, esas experiencias permiten comprender por qué las desigualdades persisten y siguen afectando de manera desproporcionada a esta población.
Vetey señaló que para muchas personas asumirse como afrodescendientes sigue siendo un proceso doloroso debido a las experiencias de discriminación y desigualdad que enfrentan. En ese sentido, sostuvo que la realidad de Montevideo difiere de la del resto del país, donde el reconocimiento de la identidad afrodescendiente ha tenido un desarrollo distinto.
No obstante, destacó que en los últimos años el trabajo de las organizaciones sociales y el fortalecimiento de los procesos de participación y empoderamiento han contribuido a que cada vez más personas se identifiquen públicamente como afrodescendientes.
A su entender, ese cambio también tiene consecuencias en el diseño de las políticas públicas. “Cuando aumenta la cantidad de personas que se reconocen como afrodescendientes, el Estado ya no puede mirar para otro lado. Si los datos muestran que esta población es más numerosa de lo que se pensaba, también tiene que asumir su responsabilidad frente al racismo y la discriminación racial y avanzar en acciones afirmativas que permitan revertir esas desigualdades”, afirmó.
Por su parte, Joaquín Galeano, integrante del colectivo 3 de Diciembre y de la comparsa Zulumbé, adelantó que el jueves 16 de julio a las 19.00 se realizará una actividad en la sede Salto de la Universidad de la República, con la participación de Fernando Lobo Núñez.
La jornada incluirá un homenaje al cumplirse 25 años del primer taller de candombe realizado en Salto, una instancia que, según destacó, marcó un punto de inflexión para el desarrollo de esta expresión cultural en el departamento.
También recordaron que el consejo Consultivo Departamental Afro Indígena se encuentra abocado a la coorganización de lo que será la vigésima premiación Amanda Rorra, que lleva adelante el Instituto Nacional de las Mujeres.