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Unidad 20 del INR de Salto.

Foto: Ariel Volpi

La Unidad 20 del INR mantiene un nivel de ocupación por encima de su capacidad en el sector masculino

El director de la cárcel de Salto reconoció la situación de hacinamiento, anunció la próxima inauguración de nuevos pabellones y señaló que unas 300 personas privadas de libertad estudian, trabajan o realizan ambas actividades.

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La Unidad 20 del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) de Salto tiene capacidad para alojar a 280 personas privadas de libertad en el sector masculino. Sin embargo, actualmente allí permanecen 402 internos, lo que configura una situación de hacinamiento, según informó a la diaria el director de esa unidad, el subcomisario mayor Fernando López.

En el sector femenino, en tanto, hay 61 mujeres privadas de libertad y la capacidad es para 80 plazas, por lo que no existe sobrepoblación.

Además de las instalaciones del establecimiento, la Unidad 20 administra la chacra Tacuabé, donde permanecen ocho personas privadas de libertad, y otra chacra de régimen abierto —destinada a internos de máxima confianza— en la que se alojan seis más. En total, la unidad tiene bajo su responsabilidad a 61 mujeres y a 416 hombres privados de libertad.

López señaló que el INR realiza un relevamiento diario de la población carcelaria y reconoció la situación de hacinamiento. En ese sentido, indicó que se están instrumentando medidas para mitigar el problema y adelantó que próximamente serán inaugurados dos nuevos pabellones. Si bien aclaró que la ampliación no resolverá por completo la sobrepoblación, sostuvo que permitirá mejorar significativamente las condiciones de alojamiento.

En relación con las actividades que desarrollan las personas privadas de libertad, López explicó que la Unidad 20 cuenta con plazas laborales destinadas a tareas de limpieza, mantenimiento, pintura, corte de pasto y obras de infraestructura dentro del establecimiento. Según señaló, los trabajos de mejora que se realizan en ese lugar son ejecutados por los propios internos.

A esas oportunidades laborales se suman las propuestas educativas. Hay personas privadas de libertad que se encuentran cursando educación primaria, secundaria, UTU y formación universitaria. De acuerdo con el director, unos 300 internos estudian, trabajan o participan en ambas actividades.

Consultado sobre la dotación de personal, López reconoció que existe escasez de funcionarios e indicó que la Unidad 20 cuenta con unos 45 policías y una cantidad similar de operadores penitenciarios civiles.

En cuanto a la alimentación, explicó que las comidas son elaboradas en una cocina central. Además, los lunes, miércoles y viernes los familiares pueden hacer llegar alimentos a las personas que están allí, pero son inspeccionados por los funcionarios antes de su ingreso.

López señaló que esos productos complementan la dieta que se proporciona en el establecimiento y añadió que cada pabellón dispone de una cocina a gas, lo que permite a los internos preparar o mejorar los alimentos que reciben.

Dijo que la reincidencia en la Unidad 20 ronda el 60%, un porcentaje que calificó como “muy alto”. Según explicó, se concentra principalmente en personas que cumplen condenas cortas por delitos contra la propiedad, como hurtos.

Sin hechos de violencia

Consultado sobre las condiciones de alojamiento durante el invierno, explicó que el establecimiento no cuenta con un sistema de calefacción eléctrica. Atribuyó esa situación a la antigüedad del edificio y de su instalación eléctrica, lo que impide incorporar ese tipo de equipamiento.

Ante las bajas temperaturas, la unidad entrega mantas y también permite el ingreso de frazadas y ropa de abrigo enviadas por sus familiares. En los casos de quienes no cuentan con ese apoyo, el propio establecimiento proporciona esos elementos. López agregó que el INR abastece periódicamente a la unidad con frazadas, colchones y otros insumos.

“Esto no es un lugar lindo para nadie”, expresó el director. En ese sentido, sostuvo que el personal procura atender los planteos de las personas privadas de libertad y resolver las dificultades que surgen en la vida cotidiana para que permanezcan “medianamente cómodos”.

También destacó que desde hace un tiempo no se registran hechos de violencia dentro de la unidad, un aspecto que consideró especialmente relevante para el funcionamiento del establecimiento.

Por otra parte, López afirmó que el sector masculino de esa unidad aloja únicamente a personas privadas de libertad de Salto. Explicó que, de forma excepcional, algunos internos son trasladados a cárceles de otros departamentos cuando presentan problemas de conducta o perfiles considerados violentos. En cambio, el sector femenino sí recibe mujeres provenientes de otros departamentos, ya que dispone de plazas disponibles y no presenta problemas de sobrepoblación.

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