A un año de haber asumido la conducción del servicio urbano de pasajeros de la Intendencia de Salto, Francisco Blardoni, en diálogo con la diaria, hizo un balance que combina crítica sobre el estado en que encontró el sistema y optimismo por las mejoras que ya comenzaron a concretarse.
El jerarca recordó que “el principal problema no estaba en la organización del servicio, sino en el envejecimiento extremo de la flota”. La mayoría de las unidades superaban ampliamente los 30 años de uso, con vehículos fabricados entre 1987 y 1990 y que acumulaban más de 1.000.000 de kilómetros recorridos. “Los ómnibus salían a la calle y al otro día volvían al taller para reparar alguna pieza. Un día era una correa, otro un buje y al siguiente un problema en la dirección. Funcionaban, pero era una situación que no podía sostenerse por mucho tiempo”, explicó.
Según Blardoni, “el mayor riesgo era que coincidieran varias unidades fuera de servicio por desperfectos mecánicos”, lo que hubiera impedido cumplir normalmente con los recorridos.
La posibilidad de renovar la flota apareció casi de manera casual durante las reuniones del Congreso de Intendentes. Blardoni relató que, “intercambiando experiencias con autoridades de otras intendencias”, conoció que Cutcsa estaba incorporando unas 80 unidades eléctricas, lo que implicaba dejar disponibles ómnibus mucho más nuevos.
Ese dato motivó los primeros contactos con la empresa montevideana, que rápidamente derivaron en una propuesta concreta. Aunque el acuerdo estaba prácticamente cerrado desde setiembre del año pasado, la Intendencia optó por realizar una licitación pública para garantizar transparencia y evitar eventuales observaciones del Tribunal de Cuentas.
“La compra no se limitó únicamente a las unidades”, advirtió. Además de los doce coches Mercedes Benz, “la operación incorporó máquinas expendedoras electrónicas de boletos, un importante stock de repuestos y hasta componentes mecánicos completos, entre ellos un motor y una caja de cambios sin uso”.
Blardoni explicó que la renovación de la flota de Cutcsa permitió acceder a esos repuestos a valores muy convenientes, debido a que originalmente ingresaron al país con beneficios tributarios. “Prácticamente aseguramos los repuestos para todo este período de gobierno”, destacó.
De las 12 unidades adquiridas, las primeras seis ya arribaron a Salto. Actualmente, “se encuentran culminando los trámites administrativos vinculados al cambio de matrícula y seguros para comenzar a circular en los próximos días”. Las seis restantes permanecen en Montevideo, “donde están siendo sometidas a una revisión mecánica integral antes de ser entregadas”. La expectativa de la Intendencia es recibirlas en un plazo máximo no mayor a dos meses.
“La llegada de las nuevas unidades permitirá retirar definitivamente doce de los ómnibus más antiguos de la flota municipal”. También señaló que varios de esos vehículos presentan enormes dificultades para conseguir repuestos, especialmente en sus cajas automáticas Allison, cuyos componentes ya no se fabrican. “Había piezas que directamente se las debía mandar a fabricar artesanalmente y muchas veces no ajustaban correctamente. Era una odisea mantenerlos funcionando”, afirmó.
La intención es realizar “un remate público para vender esas unidades”, algunas de las cuales aún podrían tener utilidad como vehículos para trayectos menos exigentes o adaptarse como oficinas móviles o casillas de obra.
Inversión de 280.000 dólares
La adquisición completa, que incluye ómnibus, expendedoras electrónicas y repuestos, “demandó una inversión cercana a los 280.000 dólares”, dijo.
Consultado sobre las críticas de la oposición, que sostiene que con esa cifra podrían haberse comprado menos unidades pero nuevas, Blardoni respondió que “esa comparación no refleja los costos reales del mercado”. Recordó que un ómnibus nuevo equipado con aire acondicionado tiene actualmente un valor cercano a los 200.000 o 220.000 dólares. “Con lo que invertimos apenas alcanzaría para comprar uno o dos vehículos nuevos. Nosotros incorporamos doce unidades en excelente estado”, sostuvo.
Si bien considera que el futuro del transporte será eléctrico, Blardoni entiende que hoy “la realidad económica de Salto obliga a dar un paso previo”. Cada unidad eléctrica cuesta alrededor de 350.000 dólares, “cifra que hoy resulta inalcanzable para el servicio municipal”.
Por ello, la estrategia consiste en rejuvenecer primero toda la flota con unidades de combustión más modernas y continuar aprovechando futuras renovaciones de Cutcsa. “Si logramos tener una flota promedio de diez años de antigüedad y un buen mantenimiento, recién ahí podremos pensar en vehículos eléctricos cero kilómetro”, señaló.
El boleto continuará congelado pese al aumento de costos
Uno de los temas centrales de la entrevista con este medio fue el precio del boleto urbano, que permanece en 25 pesos desde mayo de 2022.
Blardoni explicó que “el servicio continúa fuertemente subsidiado por la Intendencia” y recordó que, al asumir, “el transporte demandaba alrededor de cinco millones de dólares anuales mientras la recaudación apenas alcanzaba los dos millones”.
A partir de una reorganización administrativa, imputando correctamente servicios especiales y registrando con mayor precisión los subsidios, “la asistencia municipal bajó del 60% al 38%. La meta es reducirla hasta aproximadamente un 30%, porcentaje similar al que manejan otros sistemas de transporte en Latinoamérica”, acotó.
El jerarca afirmó que, “si únicamente se aplicara la actualización por IPC acumulada durante estos años, el boleto debería aumentar cerca de un 20%”. No obstante, aclaró que “la decisión corresponde exclusivamente al intendente Carlos Albisu”.
Según sus cálculos, “para cubrir completamente los costos del sistema, el boleto debería ubicarse alrededor de los 50 pesos”, cifra similar a la tarifa vigente en Montevideo.
“A modo de comparación, por ejemplo, muy cerquita, Paysandú y Tacuarembó, cuyo servicio es municipal, cuesta 33 pesos el boleto, pero con una salvedad, va de 7.00 a 21.00 y nosotros salimos a las 5.00 y volvemos a la 1.00.
Eso es un horario más extendido, más consumo y demás. En Paysandú, el boleto cuesta 36 o 38. Pero, como dije, la última palabra la tiene el intendente”, concluyó.